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The Cocos Island Bird Guide marks a significant milestone as the first photographic field guide exclusively dedicated to the birdlife of Costa Rica’s iconic Cocos Island and the surrounding waters of the Cocos Island Marine Conservation Area. This captivating volume offers a detailed ornithological profile of the island, featuring an in-depth overview of the 181 bird species confirmed to inhabit, migrate through, or occasionally appear in this remarkable oceanic ecosystem.
More than just a guide, this publication offers readers insight into the natural history, behaviors, and habitats of each species, while also highlighting the key locations for bird observation and research on the island. Enriched with over 500 high-quality historical and reference photographs, the guide serves as both a scientific resource and a visual journey through one of the country’s most remote and biodiverse regions.
Driven by a mission to foster birdwatching tourism and deepen the appreciation for avian biodiversity, the guide is the result of a five-year collaborative effort. Lead author Sergio Arias describes it as “a celebration of Cocos Island’s ornithological richness,” made possible thanks to the contributions of numerous researchers, birding enthusiasts, and conservation professionals affiliated with the Cocos Island Marine Conservation Area.
The project was supported by the National Birdwatching Board and the Costa Rica Birding Network and is now available for purchase on Amazon here or directly via WhatsApp at +506 8358 9938.
For additional information or press inquiries, contact: info@birdwatchingincostarica.com
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]]>The post Potencial del Turismo Gastronómico en Costa Rica first appeared on Birdwatching Central America.
]]>A lo largo de los años Costa Rica se ha reinventado y explorando gran cantidad de áreas no convencionales de hacer turismo, que le han brindado la posibilidad de recibir diferentes perfiles de viajeros que visitan el país, satisfacer sus intereses y necesidades. Sin embargo hay aún segmentos dónde queda potencial y que es importante fortalecer y desarrollar técnicas que dinamicen este tipo de turismo, con el fin de ampliar a Costa Rica en visión de ser un destino de sol y playa únicamente, de la mano con producto que explore las opciones donde se aprecie la riqueza cultural y gastronómica del territorio nacional como valor agregado.
Cada vez más la industria turística se inclina por especializar y diversificar su oferta, por ende el turismo Gastronómico es una opción bastante recurrente en muchos países que han logrado promocionar sus destinos desde la cuchara, no está demás, mencionar que muchas veces este se consume combinado con otros tipos de turismo como lo son rural comunitario, el turismo cultural, sostenible, agropecuario o agro-ecológico, eco-turismo, turismo de salud y de bienestar, educativo entre otros. (Oliveira, 2011).

Un aspecto importante, para una apropiada potenciación del turismo Gastronómico en el país es contar con un adecuado conocimiento del público al cual está dirigido este producto. Es por esto que como menciona Oliveira (2011) se debe diferenciar estrictamente al turista que se alimenta por necesidades fisiológicas al turista que “viaja por comer” este último es el público que se busca atraer cuando de turismo Gastronómico costarricense se refiere. Este incluye dentro de su itinerario paradas o tiempos estratégicos para degustar o tener un contacto directo con el carácter culinario de los lugares a visitar, conociendo el origen de los ingredientes y sus contextos socioculturales.
Es fundamental tener presente que el concepto de turismo Gastronómico es muy amplio y muchas veces las personas tienen la percepción errónea de que es únicamente comer, sin embargo este puede estar relacionado a diferentes actividades las cuales son requeridas importancia para ofrecer un producto del disfrute y agrado del turista contando una historia completa. Este tipo de turismo es mayoritariamente practicado en restaurantes, sin embargo es posible su práctica en ferias gastronómicas y el entorno rural.

Es importante considerar, además de estas variables, que actualmente en el país hay gran manera de disfrutar de este turismo, ya que cada vez más lugares ofrecen al visitante un tipo de producto turístico dónde se muestra no solo un producto, sino todo el proceso y logística que está detrás de este, algunos ejemplos son los que se efectúan con la Denominación de Origen del café de Tarrazú, que además de adquirir todo el conocimiento que está detrás de una taza de café, se efectúa su respectiva degustación y contextualización social.
A pesar de que poco a poco este tema se ha ido popularizando, es importante valorar que Costa Rica posee una gran capacidad gastronómica gracias a su gran variedad de suelos y productos que se encuentran en el territorio nacional a los que se les puede sacar un provecho eco-turístico, actualmente en el país ya se realizan, además del tour del café, por ejemplo, tours de chocolate, de queso, de fresas entre otros.

Costa Rica es un país que cuenta con gran variedad de etnias y culturas, cada una de estas con aspectos que las destacan y diferencian del resto incluyendo saberes y sabores. Es por eso que dentro del territorio nacional se encuentran numerosas diferencias gastronómicas, las que pueden convertirse en una fuente importante de atracción para el turista tanto nacional como extranjero y el fortalecimiento de segmentos tradicionales incorporando valor agregado a la cadena de valor.

Lizbeth Bravo González es estudiante de IV Año de la Carrera Bachillerato en Turismo Ecológico, Recinto de Paraíso, Sede del Atlántico, Universidad de Costa Rica.
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]]>The post El café como elemento dinamizador del sistema turístico first appeared on Birdwatching Central America.
]]>Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el café en Costa Rica pasó a ser un elemento de gran importancia no solo para la economía de un país postindependista que buscaba rápidamente hacerse camino en el mercado internacional y favorecer su crecimiento como nación, sino también se convirtió en un elemento determinante en las sociedades costarricenses que, debido al gran intercambio de producto, costumbres, tradiciones y vivencias, fue tomando cabida y estableciéndose como parte de la identidad del vivir del costarricense, que era labriego o bien que vigilaba la buena mantención de sus terrenos. Y es que para nadie es un secreto que el afloramiento acelerado del café como producto principal de del desarrollo en el país, tuvo grandes repercusiones a nivel nacional, la economía creció incluso estableciendo alianzas con gran parte de Europa, siendo Francia e Inglaterra los principales compradores. Se daban intercambios culturales y acuerdos de negocios, se empezó a dar un aumento en las personas que podían estudiar fuera de Costa Rica y la sociedad empezó a adoptar un modo de vida influenciado por las culturas europeas, todo a raíz de los intercambios de café con esta región del planeta (Vega, 2005).
Es curioso observar como este producto se volvió parte del costarricense; varios autores difieren que este se deba considerar como tal, como un determinante en la identidad nacional, pero si se observa detalladamente han transcurrido casi 190 años en el que el café sigue manteniéndose como una actividad de comportamiento costarricense que prevalece a través de las nuevas generaciones. Las vivencias colectivas que comentaban aquellos que quizá ya dejaron en este mundo, reiteraban sus labores en los beneficios, patios de secado y cafetales en el gran Valle Central, el como sus padres, ellos y sus predecesores también formaron parte de un sistema regido por el cultivo y exportación del famoso “grano de oro”, que abrió puertas para un desarrollo más amplio del país para con el mundo (Vega, 2005).

Ahora bien, dentro de esta concepción que surge alrededor del café debe resaltarse que hay acontecimientos que determinan si efectivamente puede considerársele a este grano tan valioso, un elemento que forma parte de la identidad nacional del costarricense. Para ello hay que partir del conocimiento de que una identidad nacional nace de la idea de pertenencia, de formar parte de un grupo de la sociedad en donde la persona se sienta identificada a través de las prácticas, costumbres y tradiciones. ¿Por qué entonces varios autores enmarcan el café como parte de esta idea y no cómo una idealización específica integrada a la identidad del costarricense?, esto puede deberse quizá por las incongruencias en el apego del ciudadano al café y sus prácticas, en como estas se centralizaron en adoptar formas de tomar la bebida al estilo europeo, también en el impacto social acarreado detrás de su producción. Se crea un imaginario en donde el costarricense en una persona blanca, católica, pacífica, de buenas costumbres y de buen proceder, excluyendo en gran parte todas las otras áreas que no eran contempladas dentro del Valle Central, no se puede considerar identidad nacional a algo que no toma en cuenta a todo el colectivo nacional. Es llamativo como el café ha tomado lugar en la sociedad costarricense como un agente dinamizador de la economía, a lo largo de la historia de Costa Rica ha mantenido ya sea una gran representación como gran generador de ganancia, inclusive como factor principal, hasta pasar a ser una actividad más de segundo plano superada por las labores industriales o bien por la actual actividad económica más importante para Costa Rica: el turismo.

El costarricense ha adoptado el café dentro de su dieta, dentro de sus fuentes de empleo principales (ya siendo productor o colector), dentro de sus tradiciones y costumbres pero es irónico cómo el mismo costarricense, no sepa como definir el sabor y la importancia de valor de este grano. En el país se ha adoptado el consumo del café con leche y azúcar y esto muchas veces desplaza el verdadero sabor que caracteriza al mismo, un sabor que muchos paladares que se han criado bajo la idea de que hay que tomar esta bebida a diario porque es parte de la vida costarricense aún desconocen. Gamboa (2016) menciona, que la ingesta de café como tradición: “…había sido la causante de una inmensa paradoja: los que más sabíamos acerca de cómo producir el mejor café del mundo, éramos incapaces de decir a qué sabía” (p.172).

La necesidad de las empresas dedicadas actualmente a la producción, empaque y distribución del café, responde a encontrar nuevos horizontes para la economía de este producto. Esta idea ha generado que se le preste mayor atención a la gastronomia, no viendo al grano de café como un producto solamente, sino como un elemento interpretable ya sea por medio de la actividad turística o su integración a otros productos. En el caso del turismo, se la da la oportunidad a los visitantes de conocer los procesos detrás de la fabricación de la bebida, brindando al visitante toda una experiencia participativa en donde conozca, viva, pruebe, deguste y saboree la verdadera esencia del café. En Costa Rica, este ha sido un mercado que poco a poco ha tomado cabida dentro de las prácticas ecoturísticas en varias zonas del país, pueblos cafetaleros tradicionales como Sarchí, Zarcero, Poás, Montes de Oro, Cachí, Aquiares, San Marcos de Tarrazú, San Gerardo de Dota, etc., han sabido sacar provecho turístico a su grano de oro (Gamboa, 2016).

Resulta interesante analizar cómo dentro de lo que menciona Gambia (2016), recalca el inicio de los tours de café en el país en el año 1991, estos primordialmente dirigido a extranjeros, de ahí que estos sean más conocidos como “Coffee Tours”; pese que la empresa Britt fue pionera en esta área, muchos otros emprendimientos relacionados al turismo rural o al turismo ecológico, cuyas zonas de uso público conservan relación con el café, han emulado esta iniciativa y han empezado a vender este servicio turístico. El café como elemento dinamizador otorga nuevas áreas de acción para el turismo, brinda oportunidades de desarrollo para zonas que dependen de esta actividad, este hecho no tiene que verse limitado a simplemente atraer turistas solamente para que disfruten de la belleza escénicas, naturales y de biodiversidad, sino que se pueden combinar las actividades que se ofrecen para el disfrute del visitante, el poder trasmitir el arte de la creación de una deliciosa taza de café es un producto turístico que brinda al país un mayor alcance en su atractivo turístico. Costa Rica aún tiene grandes áreas que explorar turísticamente, incluso se ha hecho un gran avance al querer considerar al café como símbolo patrio en el desarrollo económico, social y cultural; esto refleja la importancia que tiene este grano y las oportunidades que pueden obtenerse del mismo para el país (Madrigal, 2020).

Referencias Bibliográficas
Gamboa, J. (2016). Café de Costa Rica: Innovación y sostenibilidad Café de Costa Rica. San
José: Instituto del Café de Costa Rica. http://cafedecostarica.com/docs/cafedecostarica.pdf
Vega, P. (2005). Con sabor a tertulia: historia del consumo de café en Costa Rica 1840-1940.
San José: Editorial UCR. https://books.google.co.cr/books?id=uqHNCRlnbhgC&printsec=copyright#v=onepage&q&f=false
Madrigal, L. (7 de enero de 2020). El café: nuevo símbolo nacional de Costa Rica. DELFINO.
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]]>Con la participación de cinco de los mejores exponentes de mercadeo aviturístico de América Central y con grandes expectativas de contrastar ideas, experiencias y esfuerzos en promoción del nicho de la observación de aves en la región, se desarrolló por primera ocasión la Semana Virtual del Aviturismo Centroamericano (18 al 23 de mayo 2020). Este proyecto pionero, contó con la participación de representantes de Belice, Guatemala, Honduras, Costa Rica y Panamá. Los webinarios estuvieron repletos de información indispensable para comprender el desarrollo del aviturismo en cada uno de estos países.
Belice, presentado en la voz de Roni Martinez y su agencia MayaWalk Birding sería el encargado de abrir el evento y de transportarnos a los fabulosos bosques beliceños cargados de increíbles aves y biozonas únicas para la región. En este webinario, conocimos detalles íntimos de la cultura de este país, que fusionan la gastronomía con la gran calidez de su gente. Además, una detallada descripción de la geografía y de las áreas de importancia para la conservación de las aves de Belice, nos permitieron conocer la rica avifauna de esta nación. Especies como el Gray-throated Chat, la Yucatan Jay o el Black Catbird nos robaron más de un suspiro durante la charla. Si deseas revivir este webinario, pulsa el siguiente enlace (ingresar).

Por Guatemala, Daniel Aldana del Central American Birding Trail, sería el encargado de narrarnos sus experiencias con el birdwatching en las tierras mayas guatemaltecas. El webinario se baso en la descripción de las diez aves más buscadas de este país y nos llevaría a conocer infinidad de parajes hermosos en la tierra de los volcanes. Desde los mágicos Horned Guan y las hermosas Pink-headed Warbler de tierras altas, hasta las Ocellated Turkey y los Orange-breasted Falcon del Parque Nacional Tikal, fueron parte de una charla impregnada de grandes aventuras y consejos para practicar el aviturismo en este lugar. Si deseas volver a repasar las historias de birding de Daniel (algunas en pirámides prehispánicas), puedes acceder al siguiente enlace (ingresar).

En el caso de Honduras, Alexander Alvarado de la agencia Honduran Birds, nos guiaría por diferentes sitios predilectos para avistar las más coloridas e increíbles aves de su nación. Una contextualización sobre las áreas naturales protegidas de este país nos permitió comprender los esfuerzos en el desarrollo sostenible del ecoturismo hondureño y nos abrió camino para explotar los sitios de importancia para la observación de la avifauna. Durante el webinario, especies como la hermosa Bushy-crested Jay, la misteriosa Ocellated Quail y la endémica Honduran Emerald, engalanaron una charla cargada de anécdotas y carisma. Si deseas repasar este webinario, te invitamos a acceder a los siguientes enlaces (ingresar parte I – parte II).

Posteriormente, llegaría el momento para el pequeño gigante del aviturismo, Costa Rica. De la mano de Serge Arias de Costa Rica Birding Hotspots Route, nos revelarían la experiencia del país del ¡pura vida! en este nicho de mercado. Una interesante explicación de la riqueza de la avifauna de esta nación, sumado a la presentación de sus seis biozonas y sus características, nos ayudarían a comprender las principales rutas de observación de aves en este país. Especies como los endémicos Fiery-throated Hummingbird, Nicaraguan Seed-Finch y el emblemático Resplendent Quetzal fueron algunas de las especies que pudimos apreciar durante esta charla. Si deseas volver a escuchar al “Guru Birder”, puedes hacerlo en el siguiente enlace (ingresar).

Panamá, tendría la oportunidad de cerrar el ciclo de charlas y para ello, Carlos Bethancourt de la empresa The Canopy Family, nos narraba todos los detalles que debemos conocer para practicar la observación de aves en el país con la mayor avifauna de la región. Una interesante explicación de la influencia del istmo en la riqueza de la biota de este país, nos permitía visualizar los diferentes ecosistemas con los que cuentan los bosques panameños. Especies como la simpática Blue Cotinga, el colorido Spot-crowned Barbet y la imponente Harpy Eagle, fueron una clara señal del potencial de esta nación para albergar las actividades de birding, siempre de la mano del apoyo a comunidades y reservas indígenas. Para volver a ver este webinario, puedes acceder a este enlace (ingresar).

Finalmente, y como un broche de oro, se efectuó un foro sobre El futuro del birding en la región, donde participaron todos los expositores anteriormente mencionados (enlace de acceso). Temas de mucha relevancia como un análisis de los desafíos para la promoción del aviturismo, caracterización de los visitantes de este nicho de mercado, proyecciones, posibles alianzas, fortalecimiento entre promotores ecoturísticos, así como resaltar los esfuerzos en sostenibilidad de esta actividad fueron parte de la tónica de este evento y permitió contextualizar la realidad del birdwatching en estos países. Una de las principales conclusiones que surgieron de este encuentro es la necesidad de convertir a Centroamérica es un multidestino, que pueda aumentar su capacidad de competición a nivel mundial y se convierta en un motor de desarrollo rural.
Cuéntanos, ¿Qué te pareció la semana virtual del aviturismo centroamericano?
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No obstante las advertencias de algunos amigos, tomé un bus a Nicaragua. El país centroamericano, aún se encuentra superando una crisis socio-política, lo que había derivado en una grave caída del turismo y una “sensación” de inseguridad para los visitantes.
El haber seguido mis propios instintos, además de las recomendaciones de mi amigo Sergio Arias – representante de Central America Birding Trail – fue una decisión muy acertada, ya que tuve la dicha de conocer espectaculares bosques con gran riqueza ornitológica; gestionados por personajes de la conservación de lo más interesantes.

Apenas llegué a Managua tomé inmediatamente otro bus con dirección a Jinotega, ubicada en las tierras altas al norte del país. Las caóticas terminales nicaragüenses, se llenan de diferentes matices con decenas de ruidosos y pintorescos buses de los años 80’s; los cuales pareciesen competir por la mayor cantidad de colores, enriqueciendo con diversas tonalidades el confuso y desordenado paisaje urbano.

Finalmente, tras quince horas de viaje; me encontraba en la soñada Reserva El Jaguar, el hotspot N° 1 en Nicaragua para avistar aves. Muy temprano por la madrugada, me reuní con Moisés – guía de la reserva -, María – viajera de origen brasilero – y Gerald – guía de María -. Con estos últimos dos, habíamos coincidido nuestra visita a la reserva. María y mi persona éramos los primeros visitantes, después de aproximadamente 10 meses, en los cuales el lodge tuvo que cerrarse por la convulsiones políticas y el lamentable cese de turistas observadores aves – mercado de turismo específico de El Jaguar -. Recorrimos los cafetales y parte del bosque, no éramos los únicos de pie; más de un centenar de personas ya habían iniciado su jornada dedicada a la cosecha de café. Entre truhanescos gritos y cantos, llenaban sus canastas con miles de frutos; que próximamente serían enviados a Estados Unidos y Taiwán, tan esenciales para contrarrestar el sueño o satisfacer el paladar de miles de personas que se encontraban muy lejos de ahí, tan lejos de esa realidad… Ese día Gerald y María nos dejaron, y por varios días tuve la fortuna de tener de compañero a un muy hábil observador de aves. El conocimiento ornitológico de Moisés realmente me cautivó, sobre todo por su habilidad de reconocer los cantos; no había ninguna especie desconocida para suu sensible sentido auditivo.

Disfruté mucho incrementando el número de especies de mi lista. Con toda seguridad que “El Jaguar” es el mejor sitio donde uno puede encontrar a la Pava Pajuil – Highland Guan -, y específicamente en las cestas de maíz situadas a lado de la cocina. El maíz es el ingrediente de las famosas tortillas, que en este caso alimentarían a alrededor de 150 personas
diariamente. Unos cuantos de estos granos, son robados por varios individuos de una de las especies más raras de Centroamérica.

El ser humano y las aves han aprendido a convivir en este espacio en las últimas décadas, la armonía en el ambiente es fácilmente perceptible a pesar del ajetreado trabajo en los cafetales. Me sorprendió mucho ver que aves como el Tucancillo Collarejo – Collared Aracari – y la Guacharaca de cabeza gris – Gray-headed Chachalaca –, que son especies de comportamiento muy tímido usualmente, comían con toda tranquilidad de los racimos de bananos colgados intencionalmente frente a la Estación Biológica; a pesar que más de un centenar de trabajadores pasaban y repasaban con sacos y canastos de café al hombro. Estos bananos alimentan quizás a más de 50 especies; incluyendo a la ardilla endémica Sciurus richmondi.

La Reserva el Jaguar, junto a otras reservas públicas y privadas y, forman el Corredor de Conservación Cerros de Yalí. Una de las áreas protegidas públicas es la Reserva de los Cerros de Yalí, la cual tiene entre sus atractivos, un bosque de pinos nativos – Pinares San Rafael del Norte -,
del cual dependen muchas especies de aves; sobre todo reinitas (warblers). Nos deleitamos escuchando y observando varias de ellas – Towsend’s Warbler, Hermit Warbler, Black-throated Green Warbler, Wilson´s Warbler; así como varias otras especies interesantes como Red-Tailed
Hawk, Acorn Woodpecker, White-eared Hummingbird, Azure-crowned Hummingbird, Lesser Roadrunner, entre muchas otras.

Después de unos días Georges Duriaux y Liliana Chavarría – propietarios de la reserva – llegaron al ecolodge, con quienes tuve la dicha de pasar muy gratos momentos y aprender más del mundo de las aves. Liliana y Georges son científicos que han dedicado su vida entera a la conservación de las
aves, han explorado todo el país por varios años con sus propios recursos; y fruto de ello es la reciente publicación del libro: “Birds of Nicaragua A Field Guide”, un muy detallado trabajo; gracias al cual podemos observar, estudiar y conservar las aves de este pasmoso país.

La estricta dedicación a la ciencia de Liliana – autora principal de la guía -, ha permitido el desarrollo de varios estudios coordinados con universidades, laboratorios y varias instituciones de Estados Unidos y Canadá; entre ellos el estudio de migraciones del programa MoSI del Institute for Bird Populations, en el cual tuve la fortuna de participar en mis últimos días de estancia en la reserva. Gracias a la creación de la Estación Biológica “El Jaguar”, los estudios para el programa MoSI perduran ininterrumpidamente por más de 17 años; y a pesar de la crisis sociopolítica y de la pérdida de financiamiento para el estudio. Liliana, Georges y su equipo; dedican sagradamente 4 días por mes a la investigación de campo en la reserva.
Con las manos ya temblorosas por los años, Liliana no pierde detalle alguno en su minucioso examen a cada ave capturada. Las dimensiones específicas de cada segmento del ave, el peso, el desgaste del plumaje, el porcentaje de grasa acumulada, el estado de salud y la extracción de la
pluma R4 – para un posterior análisis de ADN –; son solo algunos de los análisis que se realizan en cada ave anillada y codificada. Este y otros programas en los cuales ha participado El Jaguar, permiten saber datos de mucha importancia como los factores que afectan a la declinación de las poblaciones de las aves, la relación de la desaparición de las aves con respecto al cambio climático y la pérdida de sus hábitats, qué se puede hacer para revertir la disminución de las poblaciones de especies en
peligro, etc. Uno de los datos más curiosos que me sorprendió mucho, fue saber acerca de la migración del Colibrí de garganta roja – Ruby-throated Hummingbird -; una diminuta y eficiente máquina voladora, que es capaz de atravesar el Golfo de México – más de 500 km – en una sola
noche, con apenas medio gramo de grasa acumulada.

Con casi 150 especies en mi lista, y sobre todo con fantásticas lecciones aprendidas, me tocó abandonar la reserva y dirigirme a otra nueva, donde ya me esperaban: Selva Negra. Una vez en Jinotega, tome el bus a Matagalpa y algunos kilómetros antes de la ciudad, en el ingreso a la reserva Selva Negra, desabordé donde encontré a Gustavo Carrillo – administrador del hotel -. Llegamos al atardecer así que decidí salir a realizar una observación, a modo de explorar el área.
La propiedad tiene un impresionante centro de producción de vegetales y animales, que auto abastece con alimentos a todo un pueblo en el interior del área, además de los huéspedes del hotel. Una posta sanitaria, una escuela primaria, una iglesia, canchas deportivas y varios otros; dan
cabida a toda una ciudadela sustentable.

Al recorrer los senderos del hotel y la reserva, tenía la impresión de estar en un mundo imaginario, donde cada detalle es perfecto. Los jardines, los cuerpos de agua, las cabañas, el museo, los espacios sociales y cada piedra colocada donde fuere; parecían una obra de arte. La extraordinaria infraestructura y equipamiento de Selva Negra, son el producto de 42 años de grandes esfuerzos de la familia Kuhl, quienes han podido sacar adelante a Selva Negra; la cual no solo representa una reserva y un hotel ecológico de alta categoría, sino que es la fuente de trabajo de alrededor de 500 personas, las cuales tienen un medio de vida que se llama café.

Al día siguiente me levanté muy tarde – 7 am, muy tarde para un observador de aves – el fuerte viento que sacudía el bosque, podía escucharse desde el cálido interior de mi regazo. A pesar de haber despertado a las 5:30, había decidido extender mi sueño un poco más, ya que había pasado una mala noche. Además el fuerte viento desmotivaba mi partida para observar aves, no obstante mi curiosidad por conocer al Campanero Tricarunculado – Three Wattle Bellbird -, hizo que al fin
iniciara mi caminata.
A penas unos cientos de metros ya internado en el bosque reconocí su canto, a pesar que era la primera vez en mi vida que lo escuchaba. Me aparté del sendero persiguiendo la voz, buscaba en cada copa de los gigantescos árboles a mí alrededor, pero no podía encontrarlo. Un cuerpo de agua impidió que prosiguiera el recorrido por esa área, así que tuve que volver al sendero. Continúe caminando colina arriba, ya no escuchaba al campanero pero de repente avisté a dos Pavas crestadas – Crested Guan – moverse en lo alto del dosel y cerca de ellos para mi sorpresa una hembra de Quetzal Resplandeciente – Resplendent Quetzal -, especie que ni siquiera esperaba encontrar.
Permanecí inmóvil por varios minutos, había perdido de vista a la quetzal y a pesar de su brillante colorido no podía encontrarla. Durante ese tiempo, me cercioré que el árbol que tenía en frente era un aguacatillo – manjar para los quetzales y muchas otras aves -. Una vez fotografiadas las pavas y tras haberme darme por vencido con la quetzal, inicié mi caminata nuevamente; pero apenas había dado unos pasos y ahí estaba, y esta vez acompañada de un macho, observé con mayor detenimiento y encontré otro macho más; un hermoso macho de cola larga que ostentaba sus prolongadas rectrices y a la vez podía camuflarse perfectamente en
entre la vegetación. Comencé a disparar, el ave apenas dejaba verse, pero la ráfaga continuaba sin parar; cuando finalmente logro encontrar un mejor ángulo para la fotografía, por supuesto pasa lo que tenía que pasarme a mi… la batería de mi cámara se había agotado y la que traía de repuesto también estaba agotada. Era de esperarse, ya me había pasado con jaguares, pumas, pecaríes y otros en Sudamérica y naturalmente… tenía que pasarme con el Quetzal Resplandeciente y precisamente con el individuo de cola larga… No me precipité en lo absoluto. Con los años aprendí a disfrutar mucho más el observar que el fotografiar, no obstante mis piernas comenzaban a dirigirse instintivamente y cada vez con mayor
presura a mi cabaña, ubicada a unos 700 metros.
Una vez con la batería en mano, en el camino de retorno a encontrar los quetzales, volví a escuchar al Pájaro Campana, pero mi pensamiento seguía concentrado en esa brillante y larga cola, por lo que mis pasos eran cada vez más acelerados y la caminata se había convertido en una carrera. Pero el llamado era más fuerte e insistente como gritándome: ¡detente aquí estoy!, ¡mírame! Fijé la mirada hacia el dosel y ahí en lo más alto estaba un espectacular ejemplar macho de Campanero Tricarunculado, cantando enérgicamente, todo jactancioso… enseñando sus carúnculas; tan extraño, tan escandaloso, tan soberbio, tan perfecto… Al fin lo tenía ante mis ojos, nunca había visto nada igual; tomé unas cuantas fotografías, que el
terrible ángulo y el viento extremo pudieron permitirme; todas las imágenes quedaron muy mal, pero no importaba, porque lo había visto y escuchado, lo había sentido y vivido…

Unos cientos de metros después, me encontraba nuevamente en el aguacatillo de los quetzales. Pero por supuesto… el individuo de la espectacular cola ya no estaba ahí. Esperé cuatro horas más ese día y no volvió, retorné al día siguiente y permanecí ocho horas más, pero tampoco volvió. En todo ese tiempo frente al mismo árbol, tuve el placer de ver y fotografiar al macho de cola corta y a tres hembras que aprovechaban muy bien la beta alimenticia, y hasta habían acumulado tal cantidad de grasa, que parecía que cada vez les costaba más y más levantar vuelo, para seguir cosechando aguacatillos y repetir la misma rutina cada treinta a cuarenta minutos, después de regurgitar la colorada semilla. En algún momento apareció un Tucán Esmeralda – Northern Emerald Toucanet -, pero permaneció solamente unos minutos y se retiró después de satisfacer su apetito a diferencia de los quetzales.

No había sido la primera vez que observaba quetzales, pero si la vez que más los había disfrutado. En las aproximadamente doce horas que permanecí en el sitio, pasaron apenas tres personas, fue un espectáculo privado por así decirlo, que quizás solo países como Nicaragua pueden ofrecer. Toda fantasía tiene su fin, solo tuve tiempo para visitar estos sitios, pero Nicaragua tiene mucho más para ofrecer a los observadores de aves; espero volver pronto y explorar más de este extraordinario país.

*Hugo Santa Cruz es profesional en ecoturismo y gestión de áreas protegidas, con experiencia en más de 20 parques nacionales y reservas naturales en los últimos 15 años; en diferentes zonas de vida de Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Costa Rica. Consultor de proyectos de conservación de la biodiversidad a través del ecoturismo. Guía especializado en observación de fauna (aves, mamíferos y anfibios) y ecología neotropical. Fotógrafo de naturaleza y vida silvestre. Coordinador del Club de Observación y Registro de Aves de Bolivia.
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]]>The post eBirders reportaron +1100 especies de aves en Centroamérica 2018 first appeared on Birdwatching Central America.
]]>Enel mundo se registraron 10 038 especies de aves, el 11.5% de estas fue registrado en América Central. Panamá se colocó a la cabeza de la región con 878 especies, seguido de Costa Rica con 845, Honduras con 661, Guatemala 660, Nicaragua 626, Belize 543 y el última posición El Salvador con 450 especies reportadas.

En términos de participación el canadiense Chris Fischer se colocó como el eBirder con más registros en 2018 con 753 especies de aves, seguido de Ariel Fonseca con 749, Philip Chaon 736, Leonardo Garriguez 728 y Mario Córdoba con 726, en los primeros 5 puestos.

Para 2019 eBird en su plataforma para Centroamérica lanza el reto de subir al menos una lista elegible cada día y para el cierre de año se elegirán tres ganadores quienes recibirán binoculares como regalo.
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