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]]>Hay precios que dejan de ser cifras y se convierten en una provocación. El aceite puede ser uno de ellos. En La Habana, durante agosto, un litro llegó a anunciarse en 3 650 pesos; en otros puntos alcanzó los 4 000 y hasta los 4 500. Lejos de tratarse de aceite de oliva, una rareza gourmet o un artículo reservado para darse un gusto, hablamos de un alimento cotidiano.
Una cifra semejante apenas exige explicaciones para resultar escandalosa: basta colocarla junto a un salario y hacer la cuenta. Mas ¿qué sucede cuando semejante desproporción deja de ser excepcional y comienza a formar parte del día a día?
El aceite, además, tiene compañía. El arroz, el azúcar, los frijoles, los huevos, los cárnicos y otros productos esenciales han ido abandonando, con mayor o menor frecuencia, los espacios donde se esperaba encontrarlos. Cuando la red estatal pierde regularidad en el abastecimiento o las cantidades quedan por debajo de lo requerido, reaparecen en otros lugares, bajo condiciones distintas y, casi siempre, con factura elevada.
En agosto, por ejemplo, el arroz podía encontrarse en La Habana a 330 pesos el kilogramo y el azúcar a 550. El huevo, convertido desde hace tiempo en una suerte de termómetro de la crisis alimentaria, rondaba los 150 pesos por unidad en algunos establecimientos llegaba a 180, 200 o 250.
Lo que debe pagarse ha ido alejándose de cualquier relación razonable con los ingresos. Una cosa es el aumento del costo de producir un alimento; bastante distinto resulta que adquirirlo implique renunciar a cubrir una escasez esencial del hogar.
Los economistas hablan de inflación, costos de producción, déficit de oferta, dificultades para importar, combustible y financiamiento. También se hallan las consecuencias del recrudecimiento del bloqueo estadounidense y las tensiones acumuladas durante años por la economía nacional. Todo se incluye en la ecuación; ninguna explicación económica, sin embargo, debería hacernos perder de vista lo que ocurre en la mesa de cada familia.
El efecto plantea una paradoja difícil de disimular: se aflojan determinados límites mientras la producción permanece deprimida. La explicación suele recurrir a la oferta y la demanda cuando, para buena parte de las necesidades, las cantidades desbordan con creces lo que llega a los mercados.
Si hay poco producto, liberar el precio puede mover la cifra, pero difícilmente multiplica los bienes. Por consiguiente, tampoco llena los estantes.
Entonces ¿qué entendemos realmente por “costes normales”? ¿Normales para quién?
Para el comerciante significa recuperar sus gastos y obtener ganancias. Para quien compra la mercancía, asumir transporte, electricidad, combustible y todo cuanto interviene hasta llevarla al mostrador. Para el trabajador, afrontar ese escenario con un salario todavía deprimido.
Si un cartón de huevos puede superar los 4 000 pesos y lo comparamos con los 3 210 pesos del salario mínimo de la nueva escala del sector presupuestado para dimensionar la desproporción… sigue sin darnos la cuenta: “la lista con el billete”. Si un litro de aceite vale por encima de los 3 600, la discusión abandona el terreno comercial y entra en la siquis: qué se prepara, cuánto alcanza y cuántos días dura lo comprado.
En tanto, persisten los mecanismos de control. Las autoridades inspeccionan, imponen multas, formulan advertencias y anuncian acciones contra esos importes abusivos. No obstante, ¿cómo determinar la arbitrariedad si el propio costo de reposición empuja hacia arriba al siguiente vendedor? ¿Dónde queda la frontera entre conseguir una mercancía y lo que debería pagarse por ella en los exhibidores?
La dificultad aumenta si cambia de referencia según la forma de pago: una cantidad en efectivo, otra —superior— mediante transferencia.
Cuando los controles aprietan, el producto desaparece de la vista, aunque permanezca en circulación. El comerciante guarda, mueve hacia las redes sociales, los pasa por WhatsApp, cambia de manos y vuelve a aparecer fuera de los circuitos visibles.
De ahí que la producción siga siendo la salida que menos admite atajos. Sin ese fondo material, cualquier discusión sobre topes, multas o márgenes de ganancia corre el riesgo de quedarse en el terreno de los buenos propósitos.
Se puede perseguir al vendedor que cobra incluso 5 000 por un litro de aceite -esta periodista puede constatar ese importe-; complejo resulta impedir que luego se ofrezca todavía más caro. Me atrevería a ser rotunda al afirmar que toda Cuba conoce bien esta historia.
Por eso, quizá, el dato revelador tampoco se halle en los 3 650 pesos del aceite, los 200 del huevo o los 330 del arroz —y contando—, sino al ver esas cifras y perder la capacidad de sorprendernos. La “costumbre” resulta tan peligrosa como la inflación.
Secreto a voces, la familia organiza su comida alrededor de aquello que puede comprar; si el medio litro sustituye al litro, dos huevos ocupan el lugar de cuatro y el costo se consulta antes que la necesidad, la discusión trasciende el valor de los alimentos. Estamos hablando del de vivir.
Y eso, por alto que aparezca en cualquier pizarra, carece de precio.
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]]>Cómo frenar el desatino sionista de prohibir volar las cometas de los niños en Gaza. Cómo detener con efectividad el asesinato masivo de palestinos mientras aquellos que dicen repudiar a Israel sostienen fluidamente con este el comercio de armamentos y tecnologías.

La situación en cambio sopla cada vez menos a favor del colonialismo sionista en Medio Oriente, aunque debe reconocerse que a paso de tortugas. Sin embargo, algo en la conciencia planetaria se mueve, en especial en los pueblos del mundo: estudiantes, jubilados, obreros; en fin, gente de a pie. ¿Lograremos frenar este genocidio?
El 22 de agosto de 2026, más de 100 exembajadores británicos y franceses solicitaron detener la venta de armas al régimen de Benjamín Netanyahu y suspender la cooperación militar. Exhortaron asimismo a tomar medidas contra la “limpieza étnica” en la Cisjordania ocupada, informó France 24.
El involucramiento de las llamadas cultas sociedades occidentales alarma e indigna: Zain Hussain, experto del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri) calificó de poco consistentes las declaraciones públicas de Canadá, Países Bajos, Japón, España y Bélgica, pues es aparente la disminución de ventas de armas a Israel, lo cual entra más en el campo simbólico que en el práctico.
Hay mucha sutileza en esas posturas de “oposición” al genocidio. Por ejemplo, Francia se acoge al Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas (TICA), el cual prohíbe exportar armas a un Estado genocida. Así, París “únicamente” ofrece tecnología. De verse el asunto en toda su dimensión, es cierto: existe un cambio de actitud; de un mayor apoyo a Palestina y menos a Israel.
Por su parte, Gran Bretaña –según la articulista francesa Oriane Verdier– le provee a Tel Aviv componentes para los aviones F-35, los mismos aparatos alados asesinos de más de 73 000 gazatíes. De momento ese suministro se mantiene. Con respecto a Alemania, en marzo de 2026 cursó ventas de armas a Israel valoradas en millones de dólares. Se especula puedan utilizarse contra Irán: tal comercialización amplía el alcance bélico.
Pero quien, sin duda, se lleva el gato al agua en cuanto a sadismo solidario son los Estados Unidos. Hasta la fecha, el imperio yanqui, mediante jugosos contratos en comercio de armas, le aporta a Israel 3 000 millones de dólares al año. Con este padrino prepotente, el primer ministro israelí y su gabinete de ultra derecha jamás renunciaran a los propósitos de borrar a Palestina del mapa de Asia Occidental. Es pertinente subrayar cómo la nación norteña no es signataria del TICA, si bien dentro del Congreso estadounidense hay algunas voces disidentes con llamados de atención sobre la destrucción casi completa de Gaza.
Lo anterior en todo caso poco cambia el panorama, pues desde hace un lustro, Washington, en cálculos establecidos por el SIPRI, representa el 69 por ciento de las ventas de armas a Israel. Con esos datos, más otros pendientes en un nuevo comentario, el gran absurdo de prohibir volar papalotes infantiles en Gaza seguirá su desatino colonialista y criminal. Es la lucha entre los hálitos de vida y la saña cómplice.
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]]>Para el boricua Orlando Flores, otrora atleta de alto rendimiento, los retos se asumen y por eso dio el paso al frente para integrar –en el Centenario de Fidel Castro– una nueva representación de solidaridad de Puerto Rico con la mayor de las Antillas: la bien nombrada Brigada Juan Rius Rivera, en homenaje a un compatriota suyo quien ostentó el grado de mayor general en el Ejército Libertador de Cuba. El insigne patriota puertorriqueño se ganó la consideración y el afecto de los cubanos: hoy lo honran muchos boricuas en desafío de las leyes imperiales.

Entre los solidarios contactamos al destacado exintegrante del equipo nacional de voleibol boricua, quien gustoso accedió a conceder una breve entrevista en exclusiva a BOHEMIA. De hablar apasionado y contradictoriamente mesurado, el también activista a favor de la independencia de Puerto Rico dice las cosas como las siente, sin filtros, aunque llenas de respeto.
En el presente acercamiento a Cuba, Orlando Flores visitó las provincias de Artemisa, Santa Clara, Matanzas y La Habana, en esta última nos reunimos una mañana soleada de domingo, la cual invitaba al paseo. Empero él quería conversar: traía reflexiones y modestas sugerencias.
Al inquirir sobre la solidaridad hacia nuestro archipiélago expresó: “desde la primera visita, la Brigada decidió comprometerse por considerar importante la continuidad del trabajo de solidaridad hacia Cuba. Ese apoyo no solo se traduce en histórico cultural, sino que también es un apoyo de insumos, medicinas y artículos de primera necesidad. A partir de esa, las ayudas se han ido incrementando. Y acotó: nosotros, que somos de otra generación, seguimos ese mismo legado”.
A la interrogante de cuánto hay de Cuba en Puerto Rico, abarcó con sus brazos la habitación en un gesto denominador de un respaldo inabarcable, poco medible en palabras porque tocan las fibras más hondas del ser humano: “el afecto se remonta a nuestros patriotas que lucharon por la independencia cubana del dominio español, como el caso de Rius Rivera y de los puertorriqueños de Nueva York, quienes -junto a José Martí- establecieron las bases de la lucha por la soberanía de las dos islas”, aseguró.
“Luego, a través de los años muchos compatriotas han migrado a Cuba en busca de refugio, lo mismo cuando el imperio español que con el norteamericano. Nos enlazan además la cultura, nuestras músicas o la comida. Y hay mucha familiaridad porque, como dijo Martí, donde hay un puertorriqueño hay un hermano”.

En todo momento del diálogo quiso dejar sentado su amor por la patria de Martí y de Fidel; de ambos consideró emanaban muchas enseñanzas para el presente y el futuro de la mano del antimperialismo: “estamos viviendo épocas de muchas dificultades en todos los países, en unos más, en otros menos. El imperialismo, la derecha, el fascismo se han entronizado y, obviamente, esto afecta también a Cuba. Particularmente aquí ha sido mucho más difícil por el bloqueo de tantos y tantos años: criminal. Nosotros como puertorriqueños tenemos la convicción, como dicen muchos carteles en Cuba, de que otro mundo es posible, también otro país”.
Visiblemente emocionado afirmó: “en esta coyuntura en Cuba hemos visto situaciones difíciles. No obstante, caminando por las calles cubanas, compartiendo con amigos, se reconocen las dificultades; sin embargo, se señala un objetivo cimero, mantener los logros de la Revolución”.
Con dolor e indignación narró sobre varios lastres que conlleva ser colonia, sistema desestimado para Cuba; “entiendo que nosotros como puertorriqueños venidos de afuera no podemos decirle al pueblo cubano: ‘Mira, resiste’, tampoco podemos decirle que la solución está mirando al norte. No, nosotros en Puerto Rico estamos unidos por más de 125 años a los Estados Unidos”.
“Somos una colonia y uno pudiera pensar que Puerto Rico está bien, pero el problema es que las leyes federales son las que prevalecen por encima de las estatales. Por lo tanto, han diseñado leyes para que nos lleguen comités designados por el Congreso norteamericano que deciden a dónde va o no va el dinero del aporte puertorriqueño a las comunas, las escuelas, los servicios vitales y el gobierno en general: cosas básicas”.
“Ahora –señaló– en mi tierra han privatizado la energía eléctrica y la han vuelto sumamente costosa. Se espera que se privatice el suministro de agua y ya en el pasado se privatizaron las comunicaciones, las carreteras, las autopistas, y cada año aumentan esos costos”.
Manifestó respeto irrestricto hacia Cuba: “como visitantes externos solidarios no podemos decirles a los cubanos qué deben hacer, pero tampoco los del Norte tienen derecho a decirle al pueblo cubano qué es lo que tienen que hacer: eso solo le corresponde a Cuba.
“A veces el gobierno norteamericano quiere proyectar el modelo puertorriqueño como vitrina para Latinoamérica y eso es falso; Puerto Rico es un modelo para el mundo de cómo no se deben hacer las cosas, más cuando se juega con la soberanía nacional”, añadió.
Orlando Flores esquiva la primera persona del sujeto gramatical pues entiende la lucha compartida en toda su contundencia. Conminado a responder: ¿te consideras valiente?, manifestó de inmediato: “venir a Cuba entraña un riesgo, es un acto de desafío”; razonó y amplió la respuesta: “tenemos que definir por qué hay que ponerle límite de movimiento a las personas si quieren visitar, conocer países, intercambiar con iguales y, sobre todo, admitir que el pueblo cubano no es terrorista”.

“Yo llevo años viniendo a Cuba como deportista y ahora como brigadista, y el pueblo cubano no es terrorista: eso es pura mentira; el pueblo cubano no es, ni nunca será un pueblo terrorista. Entonces, se escudan en ese argumento porque les falta la decencia moral de tener los principios de Cuba. Se agarran de esa mentira en un acto de difamación y demagogia, y tratan de convencer al mundo de que sus argumentos son los verdaderos”.
Risueño sentenció: “nada, lo que hay es que venir, ver la alegría, laboriosidad, solidaridad, la dignidad de Cuba que ojalá estuvieran regados por el mundo”.
Ya para el cierre reiteró: “a eso es a lo que le teme el gobierno norteamericano: a que el ejemplo de Cuba sea un “mal” ejemplo para el mundo, pero un “mal” ejemplo del bueno”.
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]]>La entrada La condición humana en ejes de tensiones se publicó primero en Revista Bohemia.
]]>En el universo de las narraciones ficcionales cinematográficas y audiovisuales, la telenovela se ha ganado su protagonismo por derecho propio. Se trata de un producto comunicativo, industrial y cultural que en Cuba y el mundo presenta múltiples aristas. Estas tienen una dinámica relación y construyen matrices de investigaciones. Los estudios sobre el género se sistematizan en la Academia para comprender su impacto en las mayorías y la especificidad de un lenguaje, el telenovelesco.
En él tienen vigencia las grandes temáticas que motivan al ser humano: el amor, las familias, las historias pasionales y las enfermedades: todas son reconocidas como claves del éxito.
Así funcionaron en la telenovela turca Ciudad cruel que cautivo a pesar de las secuencias interminables, pero siempre bien orientadas dramatúrgicamente hacia nuevos conflictos.
¿Por qué el interés manifiesto y sostenido en esta historia? ¿Tuvo “algo” de particular diferente a lo mostrado por otras ficciones del género?

Desde el pensamiento crítico meditemos sobre la dimensión social de una telenovela quizás poco valorada de acuerdo a lo que expresó: pensar la condición humana en ejes de tensiones sociales susceptibles de acontecer aquí y ahora dada sus relaciones con actitudes, valores éticos y estéticos individuales y colectivos.
El análisis dramatúrgico y conceptual de Ciudad cruel conduce no solo al estudio de códigos del género: anticipaciones, suspensos, sorpresas y secretos, sino a su mirada reflexiva en profundidad de almas y conciencias.
Los tratamientos dados a la maternidad y a la paternidad, y al sentido de la culpa, constituyeron centros de atención que merecen ser meditados por las familias sin límites de fronteras.
¿Dónde estuvo el quid del asunto o la clave del éxito para mantener atentas a las personas? En el tratamiento de las situaciones dramáticas y cómo fueron resueltas por el equipo creativo a cargo del empeño.
Recordemos: el adulterio, la imprudencia fatal, los enigmas, ser víctima de crueldad o desgracia: el personaje de Nedim lo ilustró con creces.
También fueron considerados la enemistad y la rivalidad entre parientes, los conflictos con dios (de acuerdo a las creencias turcas), el deshonor de un ser querido y los remordimientos.
Tuvo su máxima expresión el personaje de la enfermera de Cemre Yilmaz, quien asumió hasta sus últimas consecuencias dos complejas situaciones dramáticas: el autosacrifico por un ideal y el sacrificio por una pasión, la suya hacia Nedim.
Los turcos no “dicen” nada nuevo dramatúrgicamente. Supieron aprehender lo establecido desde los clásicos al estimular sensaciones, conmover, hacer pensar y maravillar. Las visualidades de Ciudad cruel ilustraron la belleza de Estambul o algunos lugares del país. Sin dudas, los creativos aprovecharon el pensamiento de las imágenes para ilustrar y cautivar con lo que tienen.
La puesta conmina al alejamiento de cualquier espejismo de facilidad en la lectura. El nuestro es un tiempo de transformaciones y movimientos que afectan a la organización del mundo.
¿Una ficción puede decir más sobre los humanos que un informativo? Cada obra tiene su punto de vista y su propio concepto dramatúrgico: colocarnos en los ejes de tensiones requiere estudios, investigaciones, saberes, experiencias y asumir lo conocido sin desecharlo con perspectivas novedosas.

Los relevantes clásicos trágicos llevaron al arte dramático preceptos útiles a los pueblos en el siglo veintiuno.
Ciudad cruel los visualizó. ¿De manera perfecta?, se preguntarán algunos. Por lo menos, bien meditadas.
Tal vez alguien piense en un “cabo suelto”. Por ejemplo, la abuela malvada que se cayó de una escalera y no tuvo una secuencia lógica de solución en el momento. Pero los turcos lo resolvieron, ella repitió con una joven visitante los mismos procedimientos que antes destruyeron la vida de su nieta. La experiencia no fue útil. Continuó siendo un personaje negativo una malvada.
Al colocar la condición humana en ejes de tensiones, Ciudad cruel motivó múltiples reflexiones. Además de entretener sirvió para comprendernos a nosotros mismos.
Pensémoslo.
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]]>Por. / ALEJANDRO DELGADO CASTRO, RAMÓN MARTÍN FERNÁNDEZ y LISANDRA TORRES HECHAVARRÍA*
Cuando se analiza el estado actual del turismo en Cuba, se llega rápidamente a la convicción de que el problema de fondo no es únicamente el bloqueo -por devastador que este sea en sus manifestaciones visibles e invisibles-, sino una concepción estratégica que se ha arrastrado durante décadas. Se ha concentrado la mayor parte del escaso capital público en levantar y administrar habitaciones, olvidando que el turismo no se origina en una cadena de hoteles, acaso en la suma de un recurso natural o cultural al que se le añade infraestructura, personal preparado, accesos y promoción.
Esa concepción inicial, que ha lastrado al sector desde sus mismos cimientos, ha contribuido a la parálisis actual, agravada por la guerra híbrida del gobierno de Estados Unidos y el cerco financiero, pero cuyo núcleo duro —se insiste— debe resolverse con medidas internas, valientes y estructurales.
A juicio de los autores, el primer giro que necesita el sector es copernicano: el Estado tiene que abandonar su faceta de gran hotelero para asumir el rol indelegable de gestor del destino. Esto implica retirar la prioridad de la construcción y operación directa de hoteles, y compartir el protagonismo en ese espacio con el capital cooperativo, privado y extranjero, así como redirigir todos los recursos fiscales al soporte de los atractivos.
Carreteras, aeropuertos, servicios públicos y campañas de promoción internacional: eso es lo que el Estado debe financiar, porque es lo que detona la decisión de viaje en el origen. Bajo esta lógica, el inversor no estatal levanta o compra el hotel, mientras el Estado pone el destino en valor y garantiza su sostenibilidad. Se trata de un reparto de papeles que, desde esta perspectiva, multiplica la efectividad de la inversión sin comprometer la soberanía ni la rectoría, y que coloca a cada cual en el lugar donde realmente puede aportar más.

No se puede esperar a que el contexto internacional mejore por sí solo, pues el tiempo juega en contra de la economía cubana y de la credibilidad del destino. La primera fase de rescate tiene que ejecutarse con audacia táctica y, sobre todo, con una concentración geográfica que puede parecer incómoda; sin embargo, resulta imprescindible.
La Habana y Varadero son hoy los únicos destinos que reciben vuelos internacionales de manera regular y que mantienen una infraestructura funcional. Se propone que el ochenta por ciento de los esfuerzos de comercialización y suministro se orienten hacia esos dos territorios. No se trata de abandonar el resto del país, más bien de aplicar una decisión de supervivencia: los vuelos, excluyendo los procedentes de Estados Unidos, aterrizan casi exclusivamente en la capital.
Mientras no se recupere la conectividad doméstica y la confianza de las aerolíneas, apostar por paquetes de escala o multidestino desde el Caribe, México y Colombia se configura como la única vía realista para sostener un flujo mínimo de viajeros. El papel del mercado interno en estos esfuerzos y la atención correspondiente son clave en la continuidad de funcionamiento de las instalaciones turísticas.
A fin de saltar el bloqueo financiero, se defiende una solución asimétrica, acorde con la naturaleza de la contienda económica que se libra: autorizar y blindar jurídicamente la creación de entidades fiduciarias o privadas en el exterior. Esas entidades concentrarían los cobros con tarjetas y emplearían los fondos fuera del alcance del cerco bancario para adquirir directamente insumos, combustibles y repuestos destinados al sector.
Internamente, el Banco Corporativo Turístico Digital, previsto en las recientes medidas de la Asamblea Nacional, debería operar ya con criptoactivos y divisas, liquidando las operaciones locales sin exponerse al sistema tradicional de transferencias internacionales, que se encuentra prácticamente bloqueado.
Es una medida de guerra, sí, mas en una guerra económica todo recurso lícito es válido si se sostiene sobre un marco legal sólido y se protege de interpretaciones burocráticas.
Otra apuesta inmediata, y quizás la más revolucionaria en el corto plazo, consiste en la promoción y puesta en marcha de cooperativas de gestión hotelera. Amparadas en contratos de administración y comercialización a cinco años, que mantengan la propiedad estatal del inmueble, todas las operaciones —cobros a turistas, pagos a proveedores, salarios e impuestos— se realizarían exclusivamente en moneda convertible o en dólares estadounidenses, lo que eliminaría de un plumazo la engorrosa y costosa transición del peso cubano y la moneda libremente convertible.
El gestor cooperado asume el riesgo operativo y encuentra un incentivo directo en divisas; el Estado, por su parte, percibe un canon cierto sin necesidad de subsidiar pérdidas recurrentes. Si el marco jurídico protege esta fórmula de las interferencias burocráticas y de los vaivenes administrativos, puede convertirse en el salvavidas que el sector necesita para no hundirse definitivamente.
A tono con lo anterior, es preciso estudiar la conveniencia del fomento de otras formas de gestión cooperativa que se destinen al consumo y también el desarrollo de atractivos. En escenarios de crisis pueden contribuir al fortalecimiento de la demanda y al crecimiento de la oferta, partiendo de un principio cooperado de participación en el desarrollo. Se corresponden, además, con el fomento del tipo de operación que se piensa debiera primar en el entorno cubano, de la mano de la gestión y operación comunitarias. Otros trabajos explorarán estas posibilidades.
Superada la emergencia inmediata, la segunda fase, que abarcaría hasta el decimoctavo mes, se centra en crear la seguridad que reclama el capital nacional y extranjero. Aquí se debe ser tajante: sin un Registro Turístico Nacional sustentado en tecnologías, como las cadenas de bloque (blockchain), no habrá inversión extranjera seria ni de largo aliento.
Solo un sistema inmutable, descentralizado e inviolable puede eliminar la corrupción, la doble venta de activos y la arbitrariedad administrativa que han frenado históricamente los flujos de capital en otros espacios.
Convertir los activos en «capital vivo», susceptible de ser utilizado como garantía bancaria y como prenda para financiamientos, es la única manera de atraer los recursos que el Presupuesto del Estado no está en condiciones de aportar.
Sobre esa base de certidumbre absoluta, se defiende la conversión en sociedades anónimas de la planta hotelera estatal. Transformar las empresas actuales en sociedades mercantiles por acciones, donde la diáspora cubana, las PyMEs y el capital extranjero puedan participar con voz y voto, salvo en aquellos activos considerados estratégicos como puertos o marinas de alta significación. No se trata de una privatización salvaje: se considera una capitalización inteligente sin endeudamiento público y con un claro alineamiento con las prácticas de gobernanza corporativa internacionales, que exigen transparencia y rendición de cuentas a todos los actores.
La tercera parte del argumento que se sostiene es la descentralización profunda de todas las actividades de viajes en el destino. Se propone eliminar el monopolio estatal sobre la comercialización y los servicios auxiliares, de forma tal de que se autorice agencias de viaje ciento por ciento privadas o extranjeras, guías turísticos independientes y flotas de rent-a-car en manos no estatales.
El MINTUR debe reservarse exclusivamente la función rectora, normativa y fiscalizadora, pero las empresas y cooperativas necesitan oxígeno para operar: acceso directo al mercado cambiario y a la importación de insumos sin las trabas arancelarias y burocráticas que hoy las asfixian. Solo así se podrán generar experiencias de autor, diversificando la cartera de productos más allá del tradicional sol y playa, y aprovechando el inmenso capital cultural e histórico que atesora el país.

A largo plazo, se considera imprescindible que el Estado alimente un Fondo Nacional de Infraestructura Turística con los ingresos obtenidos por la venta de activos estatales y con los impuestos específicos que grave al sector. Esos fondos tienen que permanecer anillados; es decir, blindados constitucional o legalmente frente a otras urgencias presupuestarias, con destino exclusivo a la reparación de carreteras, mantenimiento de aeropuertos regionales, restauración del patrimonio histórico y natural, y la protección de los frágiles ecosistemas de arrecifes y bosques.
El turista no paga por comer y dormir en otro lugar, sino por el entorno que lo acoge; preservar ese entorno y ponerlo en valor es la misión esencial que le corresponde al Estado en el nuevo modelo.
Las Organizaciones de Gestión de Destinos (OGD), mencionadas en las medidas de la Asamblea Nacional, deberían constituirse como sociedades de gobernanza mixta, integrando al gobierno local, los hoteles, restaurantes, entidades formadoras, entidades de gestión de atractivos, entidades de ocio, la representación de las comunidades, los guías y los transportistas.
El sector privado debe tener voz y voto reales en estas instancias, de modo que el turismo deje de ser un enclave extractivo controlado desde La Habana y se transforme en un proyecto de desarrollo territorial compartido. Para financiar estas OGD se propone la implementación de una tasa de sostenibilidad, que se cobre de forma integrada a través de las interfaces de programación de plataformas de reserva, cuyos fondos se transfieran directamente a las OGD, sin pasar por el Presupuesto Central.
El territorio recibirá y gestionará los recursos que genera, internalizando así los costos ambientales y sociales de la actividad. Sobre la cualidad de estas OGD, su estructura, composición y funcionamiento volveremos en una próxima entrega.
En el plano laboral, se sostiene que resulta indispensable eliminar los topes salariales y establecer una remuneración directa en divisas a todos los trabajadores del sector, desde los guías hasta el personal de limpieza y mantenimiento, vinculando una parte significativa de sus ingresos a la captación de divisas y a la calidad objetiva del servicio prestado.
El Estado cofinancia, en alianza con universidades y otras entidades formativas, la capacitación y formación continua que exige un estándar de clase mundial, de modo que evite que el personal cualificado emigre a otros sectores u otros países.
Por último, la responsabilidad social no debe ser una carga burocrática más, tiene que ser un incentivo fiscal tangible con el que las empresas turísticas, tanto estatales como privadas, adopten programas de apoyo a comedores comunitarios, transporte social o mantenimiento de áreas verdes en sus comunidades de influencia, en sintonía con el Eje 8 de las medidas de la Asamblea.
Solo cuando el residente local percibe el turismo como una fuente de bienestar colectivo y no como una molestia cotidiana o una presa a depredar, el destino se vuelve sostenible en el sentido más amplio y profundo del término.
Las 176 medidas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular ofrecen el andamiaje legal y macroeconómico necesario con el cual romper las ataduras del modelo actual: abren la puerta a la propiedad privada, a la inversión extranjera, a la dolarización parcial y al funcionamiento de mecanismos de mercado. No obstante, las leyes, por sí solas, no llenan hoteles ni reparan aeropuertos.
A entender de los autores, la reactivación real exige integrar la urgencia táctica —las cooperativas de gestión en dólares, las fiduciarias externas para esquivar el bloqueo— con la visión estratégica de un Estado que abandona el mostrador de recepción con el propósito de diseñar y promocionar el mapa del destino.
Si se logra ejecutar esta transición, pasando de la distribución centralizada de recursos a la garantía de la certidumbre jurídica, la inversión en infraestructura de soporte y la promoción internacional agresiva, el turismo dejará de ser un elemento de incertidumbre en el panorama nacional que se convertirá en locomotora de la recuperación, generando las divisas y los encadenamientos productivos que el resto de la economía necesita urgentemente a fin de sobrevivir y prosperar.
Esa es la convicción que se deriva del análisis y, sin duda, el único camino posible para no perder la batalla por la conectividad y la credibilidad. El tiempo corre, los competidores en el Caribe no descansan y el turista, que es el dueño último de la decisión, no espera. Queda en manos de los tomadores de decisiones asumir este desafío con la altura histórica que la hora exige.
Posterior a la culminación de este artículo, y en parte debido a la participación de sus autores, algunas de las medidas sugeridas están siendo tomadas en cuenta y publicadas las normativas correspondientes. Los autores agradecen la posibilidad de acompañar en estos procesos.
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]]>La entrada Preocupa y ocupa la inflación en Cuba (II Parte) se publicó primero en Revista Bohemia.
]]>Hagamos un acercamiento a este proceso sensible, conscientes de que enfrentar estos desafíos es parte de la batalla diaria por preservar y perfeccionar nuestro proyecto socialista, bajo la dirección del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno Revolucionario.
La inflación en Cuba no es un fenómeno técnico aislado, sino una manifestación aguda de contradicciones estructurales profundas, agravadas por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, que constituye el principal obstáculo para nuestro desarrollo.
En julio de 2026, la inflación interanual oficial se situó en el 20,70 por ciento, aunque economistas independientes y la percepción popular la sitúan en niveles muy superiores. Detrás de esta cifra hay un proceso que reconfiguran las clases y el poder en Cuba. Una batalla contra la inflación que no se aborde desde la defensa del socialismo y del poder popular corre el riesgo de ser superficial e incluso funcional a las fuerzas que se benefician de esta crisis, incluidas aquellas que, desde dentro y fuera, intentan desestabilizar nuestra Revolución.
Para entender la inflación desde una perspectiva marxista y revolucionaria, el primer paso es preguntarse: ¿quién gana y quién pierde con ella? La respuesta revela una verdad incómoda: la inflación actual tiene un fuerte carácter clasista, que profundiza la desigualdad y desdibuja el proyecto socialista si no se contrarresta con medidas firmes y participativas.
Los que se benefician: La inflación es el caldo de cultivo perfecto para los sectores vinculados al mercado informal, la especulación y la gestión de remesas. Quienes operan en el mercado cambiario informal, los grandes acaparadores de divisas y los actores que fijan precios en un mercado desregulado obtienen enormes ganancias, muchas veces al amparo de ilegalidades y conductas que atentan contra la estabilidad económica.
La depreciación del peso cubano en el mercado paralelo (que supera 100 veces la tasa oficial en algunos momentos) es un mecanismo que, al encarecer los productos importados, beneficia a quienes tienen acceso a divisas y controlan su flujo. Un cartón de huevos, que a inicios de 2021 costaba 150 pesos, puede alcanzar hasta los 200 cup por unidad en el mercado informal, un incremento que no refleja un aumento del valor, acaso la capacidad de ciertos actores para fijar precios en un contexto de escasez. Cabe señalar que no nos referimos a todos los actores económicos no estatales, sino a aquellos que abusan y lucran con los precios súper elevados y especulativos.
Los que pierden: En el polo opuesto se encuentran los sectores más vulnerables y aquellos que sostienen la economía productiva. Los trabajadores del sector estatal, cuyos salarios promedio rondan los 5.839 pesos mensuales (menos de 100 dólares al cambio oficial), ven cómo su poder adquisitivo se reduce.
Con ese ingreso es “imposible mantener a la familia”, y deben recurrir a las remesas o al trabajo en el sector informal para sobrevivir. Los jubilados, que viven con pensiones fijas en un contexto de precios desbocados, es otro grupo gravemente perjudicado. En definitiva, la inflación funciona como un impuesto regresivo que transfiere el ingreso de los trabajadores y los sectores fijos a los especuladores.
Las 176 medidas económicas y sociales aprobadas en 2026 no son un simple recetario técnico: es una respuesta integral y soberana que busca corregir distorsiones, potenciar la producción nacional e incentivar el trabajo productivo. Estas medidas, agrupadas en 23 ejes temáticos, pretenden reordenar nuestra economía, otorgar mayores facultades a las empresas estatales socialistas y fomentar el cooperativismo.
Un ejemplo concreto: En el sector agrícola, las medidas del Eje 7 («Transformaciones para incentivar la recuperación agrícola») han impulsado la entrega de tierras en usufructo y la eliminación de trabas burocráticas para la comercialización de excedentes. En varias cooperativas de la provincia de Artemisa, este estímulo ha permitido incrementar la producción de viandas y hortalizas, con un impacto directo en la oferta de los mercados locales. Aunque los precios siguen siendo altos, la mayor disponibilidad de productos ha comenzado a moderar la especulación en algunas plazas.
Sin embargo, la implementación ha sido desigual. En mayo de 2026, el aumento acumulado de precios al consumidor (9,16por ciento) superó al del mismo período de 2025 (7,45 por ciento), lo que indica que las medidas aún no logran contener la inflación. El propio primer ministro Manuel Marrero Cruz ha reconocido la necesidad de «elevar la exigencia en la implementación del Programa» y de buscar «fórmulas innovadoras potenciando al máximo el uso de las capacidades y recursos endógenos». Es un camino que recién comienza.
La dolarización parcial de la economía es uno de los temas más espinosos. Oficializada en diciembre de 2025 mediante el Decreto-Ley 113 y otras normativas, permite el uso de divisas extranjeras en transacciones entre actores económicos. El gobierno insiste en que es una medida “temporal” “hasta tanto se solucionen los desequilibrios macroeconómicos existentes” y se pueda retomar “el peso cubano como la única moneda de curso legal”.
El dólar y el euro tienen desde hace años un peso creciente en las transacciones en efectivo, debido a la inflación, la depreciación del peso y la dependencia de las importaciones (que suponen el 80 por ciento de lo que se consume).
¿Se combate, se regula o se acepta? La estrategia actual es una combinación: se regula estableciendo un mecanismo de Asignación de Capacidad de Acceso a la Divisa (ACAD) para cada actor económico, priorizando las actividades exportadoras y la sustitución de importaciones. Se controla reteniendo un 20 por ciento de las divisas de ciertos actores y operaciones. La escasez de divisas es tan aguda que se necesita que fluyan para mantener un mínimo de importaciones.
El gran riesgo es que la dolarización parcial termine siendo permanente, erosionando la soberanía monetaria y consolidando una economía de dos velocidades: una para quienes tienen acceso a divisas y otra para los que solo tienen pesos. Para nuestro gobierno es una tarea de orden a resolver.
La solución no puede ser un retorno al pasado ni una aceptación pasiva de las leyes del mercado. El camino es la transformación estructural que haga real el control obrero y popular. Pero el «control obrero» no puede quedar en una consigna.
Se requieren mecanismos concretos: primero, consejos de trabajadores con poder de decisión; no solo consultivos, también con facultades para aprobar o rechazar planes de producción, inversiones y distribución de utilidades en cada empresa estatal. La experiencia de las empresas intervenidas en los años 90 demostró que el control obrero puede aumentar la producción y la productividad.
Segundo, presupuestos participativos a nivel municipal: que las comunidades decidan, en asambleas abiertas, cómo se gastan los recursos del presupuesto local destinados a obras y servicios. Esto ya se impulsa con el movimiento “Mi Barrio por La Patria”, que tiene frentes como Barrio Participativo” y “Barrio Productivo”.
Tercero, fiscalización popular de precios: crear brigadas de control integradas por delegados del Poder Popular, trabajadores y amas de casa, con facultades para inspeccionar precios en mercados y bodegas, y denunciar la especulación ante las autoridades. Los órganos del Poder Popular tienen un papel clave en el control de la actividad económica local.
Cuarto, auditorías sociales: que los trabajadores y la comunidad puedan exigir rendición de cuentas a los directivos de empresas y organismos, con derecho a solicitar la remoción de funcionarios incompetentes o corruptos.
Ningún proceso revolucionario está exento de errores y la dirección del país ha sido la primera en reconocerlo. El Ordenamiento Monetario de 2021, pese a haber sido necesario para eliminar los subsidios distorsionantes, se implementó sin una estrategia paralela para contener la inflación, lo que disparó los precios y redujo fuertemente el poder adquisitivo del salario. La inflación de ese año cerró por encima del 70 por ciento.
La dolarización parcial se fue adoptando de facto antes de ser regulada, creando un vacío legal que favoreció la especulación. La burocracia y la lentitud en la toma de decisiones han frenado la implementación de muchas medidas.
¿Cómo se están corrigiendo estos errores? El propio Programa Económico y Social 2026 reconoce las “distorsiones críticas” y los “desequilibrios macroeconómicos internos”. Se han creado comisiones de seguimiento a nivel nacional, provincial y municipal. Se está descentralizando competencias hacia los municipios. Y se insiste en la participación popular como herramienta de control y corrección.
El desafío es pasar del reconocimiento a la acción efectiva. La autocrítica solo es válida si se traduce en cambios concretos que fortalezcan la confianza del pueblo.
La batalla contra la inflación solo se ganará si se libra como una batalla por la profundización democrática del socialismo, donde el «poder del pueblo» no sea una consigna, sino una herramienta viva para el control de la economía. Los órganos del Poder Popular, los delegados y las asambleas municipales y provinciales tienen un papel clave, y se les ha llamado a ejercer ese protagonismo con firmeza. La participación popular no es un adorno: es el único antídoto contra la burocracia y la especulación.
Como dijera nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz: “El socialismo es el único sistema que puede garantizar la plena igualdad y la plena justicia social, y el único que puede garantizar la supervivencia de la especie humana; y nosotros vamos a demostrar que es posible”. Con esa fe y esa certeza, seguimos adelante, convencidos de que venceremos.
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]]>El poeta chileno Pablo Neruda escribió: “Fidel, Fidel, los pueblos te agradecen palabras en acción y hechos que cantan”; la certeza de esas coplas las pude palpar cuando visité varias ciudades de Brasil durante la presentación de mi libro Fidel Castro Comandante Invicto, del sello editorial Proyecto cultural Nossa América y traducido al portugués.

El legado de nuestro Comandante en Jefe está muy latente en el corazón de muchos brasileños. Al mencionarlo siempre aparece una frase de elogio a su persona. Enfatizan la manera en que Cuba ha recibido a hijos e hijas de Latinoamérica de bajos recursos económicos para estudiar en Cuba, siendo Fidel el principal promotor.
En todo Brasil están activadas las Asociaciones Culturales José Martí (ACJM) –en varias de sus sedes se presentó el citado libro–, apoyadas por organizaciones de izquierda: los partidos de los Trabajadores, Comunista de Brasil, Comunista Brasileño y Socialismo y Libertad; y los Sindicatos de los Trabajadores sin Tierra (STT), de Profesores de Escuelas Públicas de Río de Janeiro y de Periodistas de Sao Paulo.
Realizan festivales, marchas en las calles, con campañas destinadas a enviar a Cuba medicamentos y paneles solares; igualmente, organizan brigadas de trabajo para viajar a nuestro país. Cada año, tomando como sede una ciudad distinta, organizan la Convención Nacional Brasileña de Solidaridad con Cuba. Ahora incentivan celebraciones con el lema 100 años con Fidel.
La mencionada editorial, fundada por Marcia Choueri y Lina Noronha, nació con la misión de llevar las voces y las historias de la cultura cubana y latinoamericana al púbico brasileño, derribando barreras ideológicas y culturales.

Resultó inspirador escuchar a los amigos brasileños palabras de agradecimiento hacia Cuba y Fidel, tal es el caso de las expresadas por la profesora brasileña María Do Carmo Luiz Caldas Leite, traductora del mencionado libro: “En una época cuando el capitalismo busca imponerse en todo el mundo como sistema único y definitivo, en el sombrío continente de América Latina surgió Fidel, como la personalidad más lúcida de nuestra época en el enfrentamiento contra quienes intentan recolonizarnos. Apreciamos su fortaleza en la lucha, dotado de un optimismo y una fe en la humanidad incomparables, un gladiador invicto; resulta impresionante verlo tan conmovido ante los dolores humanos y denunciar a los culpables con su voz enérgica semejante a un volcán.
“Con pulso firme, sostuvo la bandera de la estrella solitaria, mantuvo a Cuba en el camino del socialismo y comandó la continuidad de la Revolución, fusionando el pensamiento marxista-leninista y el legado de José Martí.
“Estadista de vasta cultura, profesor y pedagogo por vocación, su interés por el bienestar humano y su espíritu internacionalista y antimperialista nos contagió a todos, tanto a los cubanos como los del sur del continente. Él lo veía como un deber y una necesidad, en un mundo donde el egoísmo se instala en cualquier parte. Practicó todo tipo de ayuda y extendió la mano generosa de su pueblo al mundo, a través de médicos, profesores y profesionales.
“Al arribar a su Centenario, a todos nosotros, a quienes la vida proporcionó las condiciones de comprender el legado de Fidel, solo nos queda un sueño: ¡hacer méritos y estar a la altura de sus lecciones!”.
El joven Thiago Ávila, quien lidera la organización solidaria Red de Sustentabilidad, contribuyó a la organización de la Flotilla Nuestra América encaminada a apoyar a Cuba y enviar expediciones a Gaza. Él expresó: “Hoy el hermano pueblo cubano atraviesa una situación muy difícil con muchas carencias materiales a consecuencia de la política genocida implantada por el gobierno de los Estados Unidos contra la Isla rebelde e indomable por más de 60 años. Aumentar la solidaridad hacia Cuba en estos momentos es rendirle tributo a Fidel en su Centenario.

“Es necesario agradecer el gesto suyo al enviar a un numeroso grupo de médicos cubanos a los lugares más intrincados de Brasil con un mensaje práctico de amor y solidaridad. Cuando surgió el anterior brote de ébola en África, fueron galenos cubanos los primeros en enfrentarse a tan peligrosa enfermedad. Y durante la etapa de la covid-19, que afectó tantos países, también llegaron hasta Italia. Maestros cubanos, con el método Yo sí Puedo, llegaron a nuestras aulas con la luz de la enseñanza”.
En São Bernardo do Campo, en una sede del STT, entrevisté a Davina Valentim da Silva, una brasileña agradecida de Fidel y los servicios médicos de Cuba. A sus 84 años de edad, con una memoria asombrosa, muy emocionada me relata su encuentro con el Comandante en La Habana mientras era tratada de un padecimiento crónico en la columna vertebral: “A través de Frei Beto me trasladé a la Isla donde recibí un tratamiento quirúrgico.
“A partir de ahí, pude seguir integrada a la vida laboral y social. Un día Fidel me visitó mientras estaba hospitalizada. Desconcertada por la sorpresa apenas podía hablar, de tanta emoción. Se interesó por mi convalecencia. Él tenía una magia, ¿sabes? Lo envolvía algo inmenso. Fidel desbordaba donde aparecía. Cuánta impresión verlo lleno de ideales, sosteniendo la Revolución Cubana bajo un bloqueo tan severo. Al marcharse de la sala, ¡Dios mío!, lloré muchísimo; cuando él se va, deja un vacío”.
Muchos recuerdos significativos sobre Cuba tiene José Dirceu de Oliveira y Silva. En 1969, junto a otros 14 revolucionarios, fue canjeado por el embajador norteamericano en Brasil, Charles Burke Elbrick, quien había sido secuestrado por militantes de izquierda.
Primero se exiliaron en México y, ante el peligro que corrían en dicho país, decidieron trasladarse a Cuba: “Desde el triunfo, la Revolución Cubana siempre ha tenido un impacto muy fuerte en Brasil, lo percibimos desde nuestra juventud estudiantil, militando en organizaciones en transición hacia la lucha armada. Ya en Cuba nos recibió Fidel, quien fue muy solidario con nosotros. Regresé a continuar la lucha de manera clandestina en mi país, como otros muchos camaradas, los que solo encontraron en Cuba el único refugio seguro.
“En los años posteriores tuve varios encuentros con el Comandante. Al regresar, y divisar a Cuba desde el avión, de inmediato me viene a la mente su comida, su música, los tantos camaradas conocidos.
“Cuando Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo la presidencia de Brasil en 2003 –se cumplía un sueño, ¡Lula presidente!– me envió delante con una delegación a preparar su visita a Cuba y a su llegada serví de intérprete en las conversaciones con Fidel. Sentí un inmenso honor. Entonces nos abrazamos, hasta me brotaron lágrimas. Le dije que además estaba allí para agradecerle eternamente su apoyo, en nombre de mis compañeros caídos.
“Siempre seguimos sus discursos, resultaron y continúan siendo guías. En estos momentos debemos potenciar la solidaridad con el pueblo de Cuba. Fundir el Centenario de Fidel con la promoción de su obra, su pensamiento, su lucha y su legado. ¡Ese es Fidel! Sigue vibrando en lo eterno del tiempo para Cuba, Latinoamérica y el mundo”.
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]]>Fotos. / Pastor Batista
Luego de entonar las notas del Himno Nacional y de ser izada la bandera cubana, una maestra se ubica frente a la formación de niños. Abajo ocupan espacio también maestros y familiares de los alumnos.

“Hoy tenemos una visita –dice la profesora- alguien que nos trae una sorpresa.”
Los niños miran con curiosidad hacia todas partes. Por un extremo, aparece un hombre. Mientras sube los escalones de la plataforma frontal, niños y adultos fijan la mirada en un periódico que el visitante trae en sus manos.
Ante su cordial saludo, los alumnos responden alegremente con un cerrado “Buenos díiias”.
“Felicidades” –comienza diciendo el hombre- tienen una escuela muy linda. Deben cuidarla mucho. Imagino que varios de ustedes vinieron en días pasados junto a papá y mamá para ayudar a los profesores en los preparativos del curso.
Otro cerrado “Síii” escapa por encima del techo de las aulas.
Entonces, luego de presentarse, explica que se siente muy afortunado como periodista, pues un maestro de ese mismo centro le ofreció una linda entrevista, publicada en el periódico Granma, precisamente el primero de septiembre, cuando comenzaba en toda Cuba el nuevo curso escolar.
Se siente un murmullo. Allá, al fondo, un hombre de avanzada edad se mueve inquieto. Sabe que están haciendo referencia a él.
“Aquí traigo un ejemplar del periódico para entregárselo como recuerdo, en nombre de toda Cuba –prosigue el visitante. Es alguien a quien ustedes quieren mucho. Por eso les propongo que sea esta pequeña niña quien se encargue de hacerlo.”
A la princesita le brillan los ojos mientras es cargada en brazos y colocada en el lugar donde hará la entrega del periódico.
José Ramón Plasencia Cruz avanza hasta el frente. Una mezcla de sonrisa, con sorpresa y quién sabe si hasta nerviosismo le baña el septuagenario rostro.
Entonces se funde en un abrazo con la pequeñita, quien lo besa y aprieta fuertemente entre sus diminutos brazos luego de entregarle el ejemplar impreso.
Finalmente, el maestro mira al “asaltante” como diciéndole: me la hiciste buena y se funden también en un abrazo.
Se escuchan aplausos. José Ramón los merece. Acumula 52 años (toda una vida) impartiendo clases a niños de la enseñanza primaria.
“Son mi predilección –afirma- y el tesoro más grande que tiene el mundo. Nadie imagina cuánto disfruto cuando me dicen: Bueno profe, nos vamos… hasta mañana.
“Me pagan para enseñarlos, ¿verdad?, para educarlos, para cuidarlos… pero no me pagan para que los quiera y puedes estar seguro de que los quiero, mucho.”
Acerca de cómo él entró al mundo de la docencia (allá por el año 1973, luego de aprobar un curso emergente ante la necesidad de maestros), del altísimo valor que le concede a la familia para el éxito de la Educación cubana y de otros temas no menos interesantes, pudiera llenar cuartillas.

Prefiero, en cambio, cerrar con una anécdota que me contó recientemente:
“Una vez un alumno mío estuvo grave, muy grave, en el Hospital Pediátrico. Me dolía en lo más profundo del alma. Jamás hice promesa alguna por un familiar mío. Pero en esa ocasión prometí que si el niño salía de alta, en el momento en que volviera a entrar al aula, me quitaría los zapatos y caminaría descalzo hasta la Iglesia de la Caridad. Alguien se lo había dicho a la mama del niño… un día aparecieron los dos y cuando ella me vio quitándome el calzado me preguntó si podía acompañarme. La distancia no era corta.
“Recuerdo que la miré con cariño y le dije: no, mi amor, gracias; esta promesa es solo mía. Y fui hasta la mencionada iglesia. Es una de las satisfacciones y alegrías más grandes que he sentido en mi vida.”
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]]>Fotos. / Gilberto Rabassa
La escena no podría ilustrarlo mejor: una incubadora y otros equipos de soporte vital con su funcionamiento en riesgo ante un corte eléctrico, mientras un cirujano debe guiar el bisturí en la penumbra, sin más luz que la de una lámpara recargable o la de su teléfono móvil. En ambos momentos se revela la verdadera dimensión del bloqueo. Más allá de las cifras, cada carencia tiene un nombre, un rostro y una historia de resistencia. La crudeza de esa medida unilateral y arbitraria fue denunciada el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, al exponer en conferencia de prensa el Informe de Cuba sobre los daños de la guerra económica: un documento respaldado por datos irrebatibles que nuestro país llevará como cada año a la Asamblea General de la ONU para evidenciar la crueldad de un genocidio de larga data.

Ante la prensa nacional e internacional, el canciller cubano puso especial énfasis en el impacto sobre las familias, argumentando que esta política no es una sanción contra un gobierno, sino un castigo colectivo que recae directamente sobre el pueblo cubano.
El cerco energético, junto a otras medidas de intensificación extrema del bloqueo, constituyen una grave violación del Derecho Internacional, de los Derechos Humanos e incluso califica como una violación del Derecho Internacional Humanitario, aun cuando no exista un estado de guerra convencional entre EE. UU. y Cuba.
Un diagnóstico del sistema electroenergético cubano, al cierre de mayo de 2026, refleja que existen alrededor de 1 400 MW de potencia disponible que no generan electricidad por falta de combustible. Más específicamente, la generación con motores diésel se comportó al 18,5 %, dejándose de generar 338,3 GWh por esta tecnología. Igualmente, mediante la tecnología de motores fuel, solo se generó el 14,5 % de lo previsto, dejando de generar 644,5 GWh.
La crueldad de este castigo, enfatizó, se sufre en lo cotidiano. Golpea a la familia que tiene un enfermo en casa y enfrenta innumerables obstáculos para transportarlo, o a los miles de cubanos que deben sortear enormes dificultades cada mañana para llegar a sus centros de trabajo.
“Detrás de cada cifra hay un rostro”, reflexionó el ministro. Ese medicamento que necesita un paciente urgentemente, denunció, puede estar varado en uno de los más de 7 000 contenedores a los que el gobierno de Estados Unidos ha impedido su entrada a Cuba. Como consecuencia directa de estas carencias, Rodríguez Parrilla lamentó que la mortalidad infantil pasó de 4 por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9,9 en 2025, lo cual significa un aumento del 148 %.

Aseguró que no son números, son niños a los que se les ha privado del derecho a la vida. A esto sumó que la restricción energética y la escasez de recursos derivados del bloqueo han impactado gravemente la capacidad operativa de los hospitales. Actualmente, la lista de espera quirúrgica alcanza la cifra de 100 000 pacientes, de los cuales 12 000 son infantes.
Asimismo, la intermitencia en el transporte refrigerado por falta de combustible ha dificultado que más de 30 000 menores reciban sus vacunas de forma oportuna, a pesar de que estas se encuentran físicamente en los almacenes del país. De igual forma, se ha dificultado la atención de 2 888 pacientes que dependen de tratamientos de hemodiálisis.
De igual manera, precisó que de los 395 fármacos que Cuba produce dentro de su cuadro básico de salud, 300 están en falta por dificultades para acceder a materias primas e insumos farmacéuticos.
Al exponer los datos de esta guerra económica, el canciller precisó que el monto total de los perjuicios a Cuba derivados del bloqueo en el período desde el 1ro. de marzo de 2025 al 28 de febrero de 2026 muestra una cifra récord de 8 083 300 000 USD, un 7 por ciento superior a la cifra reportada en el informe anterior.
Asimismo, destacó que los daños acumulados a lo largo de los años de aplicación del bloqueo ascienden a la cifra de 178 700 500 000 USD a precios corrientes, un 4,7 % mayor a la informada en el reporte pasado, lo que, tomando el fuerte aumento del precio del oro frente al dólar, arroja un acumulado de 3 896 505 000 000 USD. De no existir el bloqueo, el PIB de Cuba a precios corrientes en 2025 hubiese sido un 10,8 % superior al valor estimado para ese año.
Sobre la retórica imperial, Rodríguez Parrilla recordó las declaraciones del 8 de enero de 2026, cuando el presidente Donald Trump llegó a afirmar: “No creo que se pueda ejercer mucha más presión, salvo entrar y devastarlo todo”. Asimismo, citó al Secretario de Estado, Marco Rubio, quien sentenció que no habrá válvulas de escape. Es la misma política y el mismo espíritu destructivo que aplican en Gaza, comparó el ministro.
Ninguna evidencia podría presentar tan convincentemente la finalidad del bloqueo como la expuesta por el entonces subsecretario de Estado Lester Mallory en su memorando de fecha 6 de abril de 1960: “(…) Hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba (…) una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.
En ese sentido, en consideración del titular cubano de Relaciones Exteriores, figuras históricas como Lester Mallory y Valeriano Weyler parecen haber reencarnado hoy en varios funcionarios del gobierno y del Departamento de Estado estadounidense.
El canciller advirtió de forma categórica que la solución de los problemas de Cuba no pasa por el tutelaje de los Estados Unidos. Afirmó que el bloqueo no es una acción en legítima defensa del país norteño, no protege los intereses de su economía ni representa a sus ciudadanos. Frente a esta hostilidad, Rodríguez Parrilla aseguró que no habrá una crisis humanitaria en Cuba, porque el pueblo cubano es genuinamente solidario y tiene plena conciencia de las causas que originan el sufrimiento que hoy lo aqueja.
La historia demuestra que las doctrinas orientadas a rendir a una nación por la vía del agotamiento están condenadas al fracaso moral. Frente a la reencarnación de viejos métodos de aislamiento y el intento de imponer un tutelaje mediante el ahogamiento económico, Cuba vuelve a llevar a la tribuna internacional su verdad incuestionable.
No existe cerco capaz de apagar la determinación de un país que sostiene con sus propias manos la esperanza. Aunque la agresión intente cerrar los caminos y asfixiar la cotidianidad, la respuesta de Cuba seguirá estando en la defensa intransigente de su dignidad y en el derecho inalienable a construir su futuro soberano.
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]]>La entrada “Lanza del Sur”: ¿guerra contra las drogas? se publicó primero en Revista Bohemia.
]]>Por décadas, la llamada guerra contra las drogas ha servido a los Estados Unidos como justificación de operaciones de inteligencia, despliegues militares, programas de entrenamiento, cooperación policial y presencia de sus fuerzas armadas en América Latina y el Caribe.
Desde hace un año, embarcaciones señaladas por Washington como vehículos del narcotráfico comenzaron a convertirse en blancos de ataques letales.
Un año después, el saldo sobrepasa los 200 muertos y 60 embarcaciones destruidas. Las cifras, por sí solas, deberían obligar a una pregunta elemental: ¿Se ha avanzado realmente en la lucha contra las drogas?

La administración de Donald Trump en septiembre de 2025 lanzó la operación “Lanza del Sur”, una estrategia concebida con operaciones militares y una ofensiva contra organizaciones las cuales Washington califica de narcoterroristas.
El Comando Sur estadounidense sostiene que sus fuerzas actúan contra embarcaciones vinculadas con el tráfico de drogas en rutas conocidas del Caribe y el Pacífico oriental.
El problema aparece cuando se observa el procedimiento. En lugar de interceptar una embarcación, detener a sus ocupantes y ponerlos a disposición de la justicia, la opción empleada en numerosos casos ha sido atacarla desde el aire o mediante fuego letal.
La lucha contra el narcotráfico se apoyó fundamentalmente en la identificación de cargamentos, la interdicción marítima, los decomisos, la detención de sospechosos y la investigación de las estructuras financieras que sostienen el negocio. Ahora, el protagonismo parece corresponder al misil.
Washington asegura que sus objetivos son los narcotraficantes.
No obstante, la información disponible públicamente sobre buena parte de las operaciones resulta insuficiente para verificar de manera independiente quiénes eran las personas atacadas, qué transportaban las embarcaciones y cuáles fueron los elementos concretos utilizados en su clasificación como objetivos legítimos.
El medio InSight Crime, encargado de investigar las cuestiones sobre el crimen organizado en las Américas, ha documentado precisamente esa opacidad: el Comando Sur proporciona habitualmente información limitada sobre la localización y las circunstancias de los ataques.
Hay una palabra que debería acompañar buena parte de las informaciones sobre estas operaciones: “supuestas”. Supuestas embarcaciones narcotraficantes. Supuestos narcotraficantes. Supuestos cargamentos de droga. No se trata de un matiz menor. Es la diferencia entre una acusación y una prueba.
El gobierno estadounidense afirma que dispone de inteligencia la cual permite identificar las embarcaciones antes de atacarlas: empero, gran parte de esa evidencia permanece bajo reserva.
El resultado es una paradoja difícil de ignorar. Mientras la administración estadounidense exhibe públicamente los videos de las explosiones, ofrece mucha menos información sobre las investigaciones que condujeron a determinar quién debía morir.
Organizaciones defensoras de los derechos humanos han cuestionado por ello la legalidad de la campaña y han advertido sobre posibles ejecuciones extrajudiciales. El asunto adquiere mayor gravedad cuando se observa quiénes aparecen entre las víctimas.
Una investigación de The Guardian logró identificar a varios de los fallecidos y encontró que las víctimas procedían de comunidades latinoamericanas extremadamente pobres.

Hay otra pregunta todavía más incómoda. ¿La estrategia funcionó?
Porque si el propósito de la campaña fue reducir la cantidad de cocaína que llega a Estados Unidos, el resultado debería poder medirse en términos de disponibilidad, precios, decomisos, rutas interrumpidas y organizaciones desmanteladas. Ahí la narrativa del éxito comienza a mostrar fisuras.
Una evaluación atribuida a la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos, la DEA, citada por The Washington Post, concluyó que los ataques no habían reducido de manera significativa el suministro de cocaína hacia el territorio estadounidense. Los precios y otros indicadores tampoco mostraban la escasez que cabría esperar de una campaña presuntamente capaz de transformar el mercado.
Mientras las dudas sobre la eficacia de los ataques persisten, Washington avanza en otra dirección: más cooperación militar regional.
Recientemente se desarrolló en Buenos Aires, Argentina, la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), que tuvo como objetivo reforzar la cooperación contra el narcotráfico, en un escenario donde América Latina ocupa un lugar central en la estrategia antidrogas de Washington.
En ese sentido, fueron abordadas cuestiones referentes a la Estrategia de ese país para el Control de Drogas, publicada en mayo de 2026, la cual contempla el uso de la fuerza letal y el despliegue militar en supuestas “operaciones antiterroristas” fuera de la jurisdicción estadounidense.
En este contexto se trató sobre el Escudo de las Américas, también denominado Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C), lanzado en marzo pasado y conformado por 18 países. La iniciativa fue presentada como “una nueva gran coalición militar con el objetivo de erradicar los cárteles criminales, pandillas e influencias extranjeras hostiles”.
Sin embargo, junto al argumento de la lucha contra el narcotráfico crece el temor de que esta política sea utilizada para justificar operaciones militares e injerencias políticas en la región, con riesgos a la soberanía de sus países.
La lucha contra el narcotráfico ha servido en distintos momentos para ampliar la cooperación militar estadounidense, fortalecer estructuras de seguridad y aumentar la presencia de Washington en territorios considerados estratégicos.
A un año de su implementación, el proceso parece entrar en una nueva fase. La campaña que comenzó con ataques contra embarcaciones puede convertirse en una plataforma de operaciones de mayor alcance.
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