La obra fotográfica de Luis López Gómez “Gabú” se despliega como una cartografía visual donde la espiritualidad traza rutas invisibles entre África y el Caribe. Bajo el título Geografías del Espíritu: de Haití a Somalia, su trabajo propone entender estos territorios no como espacios aislados, sino como parte de un mismo horizonte cultural en el que circulan creencias, rituales y memorias compartidas. En sus imágenes, el océano Atlántico deja de ser una frontera para convertirse en un territorio de tránsito donde las religiones, los símbolos y las identidades afroatlánticas continúan transformándose.
Las fotografías realizadas en distintas regiones de África revelan la convivencia de diversas tradiciones espirituales. Gabú se aproxima a comunidades musulmanas donde el islam estructura los gestos cotidianos de la fe: cuerpos en oración, miradas recogidas, espacios donde la espiritualidad se manifiesta a través de la repetición y la disciplina del rito. Junto a estas escenas aparecen también prácticas animistas profundamente arraigadas, donde la relación con los ancestros, la naturaleza y los espíritus configura una cosmovisión en la que lo visible y lo invisible coexisten.
Este universo religioso encuentra una resonancia particular en el Caribe, especialmente en Haití, donde la historia colonial dio lugar a complejos procesos de sincretismo. En ese contexto, elementos del cristianismo se entrelazan con tradiciones africanas para dar forma a sistemas de creencias como el vudú. Las imágenes de Gabú capturan ceremonias, altares y gestos rituales con una mirada respetuosa que privilegia la intensidad simbólica de los cuerpos, los objetos y la atmósfera espiritual que los envuelve.
A lo largo de esta travesía emerge además un motivo recurrente: la maternidad. Las figuras maternas aparecen como guardianas de la memoria y transmisoras de saberes culturales y espirituales. En sus gestos cotidianos se condensa la continuidad de tradiciones que atraviesan generaciones.
Más que documentar prácticas religiosas, la fotografía de Gabú construye una geografía sensible del mundo afroatlántico. Entre Somalia y Haití, sus imágenes revelan cómo las creencias, los rituales y las memorias espirituales continúan desplazándose, reinventándose y persistiendo a través del tiempo y del mar.
Carlos Acero Ruiz
Director del Centro de la Imagen
Luis López Gabú nace en A Coruña (donde Picasso hizo su primera exposición), España, pero una parte de su vida transcurre viajando en solitario por los lugares donde “habita el olvido”, aquellos que suelen estar fuera del mapa mental de los occidentales. Todos esos lugares marcaran su vida y la línea artística de su obra en un intento de captar los mismos de una forma más intimista y personal, tanto en su obra fotografía como en la pictórica, incluso en su obra más abstracta.
Sus primeras etapas son de forma insistente en Brasil en la zona de amazonia y pre amazonia, pero también en Cuba y Colombia. Posteriormente comienza su etapa más africana que comienza viajando a Guinea Bissau durante el final de la guerra civil y la muerte del general Mane. Aquí comienzan los primeros pasos de la suma de varios proyectos dentro de lo que el artista denomina “Africa Espiritual” y que recorre la diversidad espiritual africana en su amplia diversidad: Islam, Vudú sincretico, Animismo, el Cristianismo más puro y original, y las maternidades bajo el hechizo y visión del arte Africano Tribal.
De Guinea Bissau toma el nombre artístico de Gabú, que es un pequeño pueblo de etnia Fula próximo a la frontera con Guinea Conakry. Aquí nace el proyecto artístico sobre las madrasas africanas (escuelas coránicas) que paralelamente a otros proyectos artísticos en otros continentes consagrara 10 años en múltiples viajes desde Guinea Bissau hasta Somalia, pasando por Malí, Senegal, Mauritania, Argelia, Marruecos o Etiopia hasta su conclusión en el año 2008.
Durante este largo recorrido por las madrasas africanas, va adquiriendo las tablas coránicas sobre las que los alumnos del Islam aprenden el Corán y lo memorizan. El artista valora esas tablas como auténticas obras de arte, visualmente muy próximas a ciertos cuadros de Tàpies y de la pintura informalista. En la actualidad, ha conseguido reunir una colección excepcional de tablas de muy diferentes procedencias, formas y acabados, representativas de las escuelas de toda el África islámica.
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Centro de la Imagen | Quinta Dominica | Museo Peña Defilló
📅 2 septiembre 2025 – 17 enero 2026
El Centro de la Imagen anuncia la apertura de la IV Edición del Salón Bienal de Fotografía y Video 2025, uno de los encuentros más importantes dedicados a las artes visuales contemporáneas en República Dominicana.
Esta edición reúne una amplia selección de obras fotográficas y audiovisuales que exploran temas sociales, culturales y experimentales desde múltiples perspectivas creativas. La Bienal reafirma el compromiso del Centro de la Imagen con la promoción, investigación y difusión de la fotografía y el videoarte contemporáneo.
Las exposiciones estarán distribuidas entre el Centro de la Imagen, Quinta Dominica y el Museo Peña Defilló, creando un circuito cultural que celebra la innovación artística y el diálogo visual contemporáneo.
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Centro de la Imagen
📅 6 febrero 2025 – 1 marzo 2025
El Centro de la Imagen inaugura Heads, una exposición individual de la artista Sahimarie Toral que explora las formas de representación de la identidad, la percepción y la individualidad a través de un lenguaje visual contemporáneo y vibrante.
La propuesta reúne piezas cargadas de color, geometría y simbolismo, donde cada elemento funciona como una metáfora visual de las múltiples capas que conforman la experiencia humana. El trabajo de Toral combina sensibilidad estética y reflexión conceptual en una muestra que dialoga con el diseño, la ilustración y el arte contemporáneo.
Heads invita al espectador a descubrir nuevas lecturas sobre el rostro, la memoria y las emociones desde una mirada fresca y experimental.
Heads es el título de la muestra de Sahimarie Toral, con la cual debuta en solitario en el circuito artístico dominicano. Egresada en Bellas Artes y Animación, esta puesta en escena le sirve de carta de presentación, con una bien lograda hibridación de medios, pinturas y videos, los cuales articula con mucho ingenio y de una manera diferente.
Destacan en este conjunto figuras geométricas que exploran la intersección entre forma y color, a través de planos que se conjugan de diversas maneras para presentarnos obras bien resueltas, con una pulcra y esmerada factura. En las mismas se mezclan los pigmentos, para ofrecer al espectador una experiencia visual estimulante al verse inmerso en un mundo de líneas, las cuales se superponen en una sinfonía cromática. La creadora por medio de la abstracción geométrica produce una singular narrativa con la que aborda el equilibrio, el desequilibrio, la armonía y caos con una colorida paleta que no contiene mayores estridencias.
Los videos complementan perfectamente las pinturas, llevando los aspectos geométricos a un nuevo nivel de dinamismo e interacción. A través del movimiento estas animaciones permiten que las formas geométricas evolucionen y se transformen, ofreciendo una perspectiva en constante cambio. Los colores, al igual que en los lienzos, son vibrantes y juegan un papel crucial en la realización de cada pieza. Encontramos remembranzas a desplazamientos de elementos empleados en la primera generación de videojuegos, que Toral utiliza con transiciones inesperadas para evocar nostalgia, sentimientos y el uso del recurso de la memoria. Estas piezas digitales funcionan como una deconstrucción de cada una de las pinturas, que a su vez fueron creadas usando el mismo medio.
Sahimarie Toral es de ese tipo de artista emergente a la que le auguramos una prometedora carrera artística; talento le sobra. Sólo el tiempo y la dedicación podrán confirmar su validación en el mundo del arte.
Carlos Acero Ruiz
Curador
La serie HEADS es una exploración abstracta de los sentimientos y emociones que muchos experimentan. Cada obra representa un sentimiento fundamental, con el fin de crear un lenguaje visual que dialogue con lo universal y lo personal. Aunque las reacciones emocionales son únicas para cada ser humano, independientemente de su cultura, las emociones básicas nos conectan a un nivel esencial. En esta serie, me propuse comparar las emociones de altas y bajas frecuencias y cómo éstas influyen en nuestra percepción de la vida cotidiana. Cada obra incluye en su composición un cuadrado o rectángulo central —a menudo un símbolo de estructura y contención— que representa la «cabeza». La repetición de esta forma geométrica central sugiere la idea de la mente como un espacio a la vez compartido y solitario, donde las presiones sociales y emocionales convergen y a menudo colisionan.
Parte de lo que HEADS busca expresar es lo excluyente que puede ser ajustarse a expectativas externas, especialmente cuando éstas entran en conflicto con la autenticidad personal. Cada pieza invita al espectador a reflexionar sobre cómo los distintos sentimientos —preocupación, curiosidad, alegría, tristeza, nostalgia— transforman nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos. La «cabeza», como símbolo, se convierte en un espejo de la complejidad emocional humana: un espacio donde la perspectiva cambia, evoluciona y a veces se fragmenta dependiendo del sentimiento que domina ese momento. A través de HEADS, busco generar una experiencia de introspección, conexión y cuestionamiento sobre las emociones que nos definen y las estructuras que nos moldean.
Sahimarie Toral
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