Durante dos jornadas, la Cumbre ofrecerá un espacio para conocer experiencias, intercambiar perspectivas y generar conexiones alrededor de temas estratégicos como bioetanol, biodiésel, combustibles sostenibles de aviación (SAF), combustibles renovables para el transporte marítimo, políticas públicas, sostenibilidad, certificación, innovación tecnológica, comercio internacional y financiamiento. La agenda busca impulsar el diálogo y la construcción de alianzas que permitan acelerar el desarrollo sostenible de los biocombustibles líquidos en el continente.
La Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO) impulsa este encuentro como un espacio para fortalecer la colaboración regional y promover el desarrollo sostenible de los biocombustibles líquidos. Para quienes siguen de cerca la evolución de los combustibles renovables y las oportunidades de descarbonización del transporte, esta Cumbre representa una oportunidad para conocer las principales tendencias, iniciativas y perspectivas que están marcando el rumbo del sector en las Américas.
Conoce la agenda y planificá tu participación. La Cumbre Panamericana de Biocombustibles Líquidos 2026 será una oportunidad para conectar con actores clave, compartir conocimientos y ser parte de la conversación sobre el futuro de los combustibles renovables en la región.
]]>El documento analiza cómo la agroindustria azucarera latinoamericana ha evolucionado hacia modelos de economía circular, en los que cada componente de la caña de azúcar es aprovechado para generar valor económico, energético, ambiental y social.
El estudio resalta que países como Guatemala han logrado importantes avances en eficiencia productiva, generación de energía renovable, reducción de residuos y desarrollo de procesos sostenibles que fortalecen la competitividad del sector.
Uno de los aspectos más relevantes es el reconocimiento al modelo de aprovechamiento integral de la caña de azúcar. Actualmente, gran parte de la biomasa generada durante el proceso industrial es reutilizada para producir energía eléctrica renovable, fertilizantes orgánicos y otros subproductos de valor agregado, contribuyendo así a reducir el impacto ambiental y promover una producción más eficiente.
El documento también destaca que la bioeconomía circular representa una oportunidad estratégica para América Latina, especialmente en sectores agrícolas con alta capacidad de innovación y generación de empleo. En este contexto, la agroindustria azucarera se posiciona como un ejemplo de transformación sostenible, integrando productividad, tecnología y responsabilidad ambiental.
Entre los principales aportes señalados por el estudio se encuentran:
El análisis académico también enfatiza que la transición hacia modelos circulares será clave para enfrentar los desafíos globales relacionados con sostenibilidad, seguridad energética y cambio climático.
Para Guatemala, este reconocimiento internacional reafirma el trabajo que la agroindustria azucarera ha venido desarrollando durante décadas en innovación, sostenibilidad y compromiso con el desarrollo económico y social del país.
La publicación constituye además una validación científica del impacto positivo que puede generar una industria moderna y tecnificada cuando incorpora principios de economía circular y aprovechamiento eficiente de recursos.
Para obtener todo el documento descargalo aqui
Desde ACR Guatemala, reconocemos la importancia de continuar promoviendo iniciativas que fortalezcan la sostenibilidad, la innovación y el desarrollo responsable dentro de la agroindustria nacional, contribuyendo así al crecimiento sostenible de Guatemala y de la región.
]]>En este contexto, el libro “Bioethanol: Fast Track to Mobility Decarbonization”, desarrollado por el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social (BNDES) en conjunto con el Centro de Gestão e Estudos Estratégicos (CGEE), presenta al bioetanol como una de las herramientas más efectivas, disponibles y escalables para reducir emisiones en el corto y mediano plazo.
Más que una alternativa: una solución disponible hoyMientras la electrificación avanza, todavía enfrenta desafíos importantes relacionados con infraestructura, costos y disponibilidad de materiales críticos. El bioetanol, en cambio, puede integrarse de inmediato en la infraestructura existente y utilizarse en la flota vehicular actual, ya sea en mezclas con gasolina o en vehículos con tecnología flexible.
El análisis presentado en la publicación demuestra que, bajo criterios de ciclo de vida, el bioetanol puede lograr reducciones significativas de emisiones frente a los combustibles fósiles tradicionales. Esto lo convierte en una herramienta estratégica para países que necesitan resultados climáticos tangibles sin esperar décadas para la transformación total del parque vehicular.
Impacto ambiental, económico y socialEl libro también destaca que el bioetanol no solo contribuye a la mitigación del cambio climático. Cuando se produce bajo estándares de sostenibilidad, genera beneficios adicionales:
Impulsa el desarrollo rural.
Fortalece la seguridad energética.
Reduce la dependencia de combustibles importados.
Genera empleo y dinamiza cadenas productivas agrícolas e industriales.
Este enfoque integral posiciona al bioetanol como una política energética que combina acción climática con desarrollo económico.
La experiencia brasileña como referencia globalUno de los casos más relevantes analizados es el de Brasil, país que ha incorporado el bioetanol de manera estructural en su matriz de transporte durante décadas. Su experiencia demuestra que es posible escalar la producción, consolidar un mercado interno sólido y promover innovación tecnológica en motores flexibles.
Este modelo ofrece lecciones valiosas para América Latina y otras regiones con potencial agrícola y capacidad industrial para desarrollar biocombustibles de manera sostenible.
Un llamado a la acción para los responsables de política públicaLa publicación subraya que la descarbonización del transporte no debe depender de una única solución. El bioetanol puede y debe convivir con la electrificación, el hidrógeno y otras tecnologías emergentes. Sin embargo, su principal fortaleza es la velocidad de implementación. En un escenario donde el tiempo es un factor crítico, contar con herramientas que permitan reducir emisiones de forma inmediata representa una ventaja estratégica. Para países como los de Centroamérica, con vocación agrícola y creciente compromiso climático, el bioetanol abre una oportunidad concreta para avanzar hacia una movilidad más limpia, resiliente y competitiva.
Descargue el documento completoEl debate sobre la descarbonización del transporte requiere decisiones informadas y basadas en evidencia.
Le invitamos a descargar el libro “Bioethanol – Fast Track to Mobility Decarbonization”, elaborado por el Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social y el Centro de Gestão e Estudos Estratégicos. Conozca por qué el bioetanol representa una alternativa viable, inmediata y estratégica para reducir emisiones en el sector transporte, y cómo puede convertirse en una oportunidad concreta para avanzar hacia una movilidad más limpia y competitiva en nuestra región.
Descárguelo aquí y forme parte de la conversación sobre el futuro energético sostenible.
Esta propuesta coloca a América Latina en el centro de las oportunidades energéticas globales, especialmente por su capacidad para producir etanol y biodiésel de manera altamente competitiva y sin comprometer la seguridad alimentaria.
Según los escenarios acelerados de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el mundo necesita un incremento considerable en el uso de biocombustibles líquidos para cumplir sus metas climáticas. El transporte terrestre, marítimo y aéreo puede reducir emisiones de forma inmediata con etanol, biodiésel, HVO y otros combustibles sostenibles.
A diferencia de tecnologías como el hidrógeno verde o las baterías de largo alcance, los biocombustibles ya cuentan con:
Infraestructura disponible
Compatibilidad con motores actuales
Madurez tecnológica
Costos competitivos
Rápida implementación
El etanol, especialmente, se consolida como uno de los combustibles renovables con mejor relación costo-beneficio para la reducción de CO₂.
La principal propuesta del Marco Belém 4x es contundente: es posible duplicar la producción de biocombustibles sin expandir la frontera agrícola.
¿Cómo? Cerrando brechas productivas en seis cultivos claves para la producción de etanol y biodiésel:
Maíz
Caña de azúcar
Trigo
Soja
Palma
Colza
Hoy, muchos países producen muy por debajo de su potencial agrícola. Mejorando prácticas, genética, riego, manejo de suelos, maquinaria y logística, la región puede generar una oferta adicional suficiente para cubrir el aumento de demanda proyectado por la AIE hasta 2035.
Esto significa más etanol, más biodiésel, más combustibles avanzados, sin tocar un metro cuadrado adicional de bosque o cultivo.
El etanol se posiciona como un combustible con múltiples ventajas:
Al mezclarse con gasolina, reduce significativamente la huella de carbono del transporte ligero.
La productividad agrícola latinoamericana convierte al etanol en una de las opciones más económicas de descarbonización.
No requiere grandes cambios en vehículos ni en infraestructura de distribución.
Puede coexistir con electromovilidad, combustibles sintéticos y otras tecnologías.
El aumento de producción, sin expansión territorial, impulsa economías agrícolas e industriales de manera sostenible.
El documento destaca que la expansión de biocombustibles también genera una gran cantidad de coproductos valiosos, como:
Proteínas vegetales
Biomasa
Glicerina
Materiales para alimentación animal
Insumos industriales
Estos subproductos fortalecen cadenas ganaderas, químicas y agrícolas, creando un círculo virtuoso de crecimiento económico.
La región dispone de:
Las tierras más productivas del mundo para caña y maíz
Amplia experiencia en etanol (Brasil, Colombia, Paraguay, Costa Rica)
Costos competitivos
Condiciones climáticas favorables
Potencial para exportar combustibles sostenibles al mundo
Con el enfoque Belém 4x, América Latina puede convertirse en proveedor global de soluciones limpias, aumentando su protagonismo en la transición energética.
El etanol y los biocombustibles no son una alternativa futura: son una solución presente, efectiva y escalable.
El marco Belém 4x demuestra que duplicar la producción sin ampliar hectáreas es posible, gracias a la mejora de la productividad agrícola y a la optimización de cadenas de valor ya existentes.En el camino hacia la descarbonización, los biocombustibles —y especialmente el etanol— representan una vía rápida, sostenible y económicamente viable para reducir emisiones mientras fortalecen el desarrollo agrícola y energético de la región. El futuro de la energía limpia en América Latina ya está aquí. Y es líquido, renovable y accesible.
Descargar el documento aqui
]]>El evento también destacó nuevos informes de la AIE e IRENA, que subrayan la urgencia de duplicar la eficiencia energética y aumentar la capacidad anual de energías renovables para alcanzar las metas del 2030. Aunque el crecimiento en renovables alcanzó un récord histórico en 2024, aún se requiere una expansión mucho mayor y una inversión más sólida, especialmente en países en desarrollo.
Con países como Japón, Italia e India ya adheridos, se espera que más naciones respalden este compromiso durante la Cumbre de Líderes de la COP30 en Belém, reafirmando la necesidad de una acción global coordinada hacia una transición energética justa y sostenible. 

El informe de la AIE señala que los combustibles sostenibles —incluyendo los biocombustibles y otros derivados de biomasa— se perfilan como un tema clave de la próxima COP30. En particular, IRENA anticipa que en la COP30 se produzca un compromiso formal relacionado con los biocombustibles, tal como “cuadruplicar la producción de biocombustibles para 2035” o fijar un porcentaje mínimo de biocombustibles sostenibles en la aviación o transporte.
Para ver el informe completo de la AIE descarga aquí.
]]>El bioetanol representa el 65% de la producción mundial, seguido del biodiésel (35%), donde el biodiésel hidrotratado (HVO) mostró un incremento del 538% en una década. Además, 57 países han adoptado mandatos para bioetanol y 45 para biodiésel, con Brasil e India a la vanguardia.Se analizaron variables como el uso de maíz, caña de azúcar y aceites vegetales en la producción, junto con la implementación de mandatos de mezcla obligatoria y estándares de bajo carbono (LCFS), impulsados por países líderes como Brasil y Estados Unidos. El bioetanol representa el 65% de la producción mundial, seguido del biodiésel (35%), donde el biodiésel hidrotratado (HVO) mostró un incremento del 538% en una década.
Los biocombustibles líquidos ofrecen una alternativa inmediata y sostenible a los combustibles fósiles, permitiendo avances significativos hacia la descarbonización del transporte sin requerir grandes cambios técnicos en los vehículos actuales.
Descargue el documento completo aquí.
]]>La declaración destaca en 6 mensajes centrales la relevancia de los biocombustibles líquidos como solución estratégica para la descarbonización y su subrepresentación en las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) de los países americanos. A pesar de ser una tecnología probada y sostenible, su inclusión en las políticas climáticas es limitada frente a opciones como la electrificación e hidrógeno, que enfrentan barreras significativas en la región.
Los biocombustibles, producidos de manera sostenible durante más de cuatro décadas, ofrecen una herramienta inmediata para reducir emisiones en sectores como transporte terrestre, aviación y marítimo, con beneficios adicionales en seguridad energética y generación de empleo. Con abundantes recursos biomásicos, América Latina lidera la producción global de bioetanol y biodiésel, destacándose como una región clave para la acción climática. La declaración subraya la necesidad de incorporar los biocombustibles en las NDC 3.0, contribuyendo a metas climáticas y fortaleciendo economías locales de manera sostenible y equitativa.
Los seis mensajes contenidos en la declaración son:
Descargue Aquí el documento
]]>Transición energética
Según el científico, la publicación demostrará que la transición energética en la movilidad necesita biocombustibles no sólo porque son sostenibles, sino porque son buenos, incluido el aumento de la eficiencia de los motores. “Esto permite que los vehículos híbridos de etanol sean la alternativa más consistente para descarbonizar la movilidad en todo el mundo: combina el mejor combustible con el mejor sistema de propulsión”, garantiza.
Uso del suelo y empleo
La publicación abordará el siempre controvertido mito sobre uso del suelo, la supuesta disputa por el espacio entre la producción de alimentos y los biocombustibles. “Desafortunadamente, esta es una controversia que ha persistido a lo largo de los años y que nuestra publicación demostrará que es absolutamente falsa. Presentaremos datos relevantes que indican que el aumento de la producción de alimentos y los biocombustibles van de la mano”, puntualizó.
Horta también informó que la producción de biocombustibles, en toneladas equivalentes, genera seis veces más empleos que la de combustibles fósiles. “Es importante resaltar que estos datos de empleo se refieren al período de mecanización poscosecha”, enfatizó. Para el coordinador de la publicación, los datos ingresados indican claramente que para los países en desarrollo con disponibilidad de tierras, la producción de biocombustibles es una oportunidad para impulsar el desarrollo económico y social.
Puede descargar aquí el libro BioetanoI – Fast Track to Mobility Descarbonization resumen para gestores de políticas públicas.
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Durante la Conferencia: Brazilian Bioenergy Science and Technology Conference (BBEST) 2024, llevada a cabo entre los días 22 y 24 de octubre en la ciudad de São Paulo, destacó que el uso de biocombustibles en el transporte en Brasil y en otros diez países emergentes –incluidos China, la India y Sudáfrica puede evitar la emisión de entre 300 y 400 millones de toneladas de CO2 hasta el año 2030.
De esta manera, dicho bloque de países lograría aportar casi la mitad de la meta estipulada por la Agencia Internacional de Energía (AIE, o IEA, por sus siglas en inglés) que es disminuir la emisión de 800 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero en el sector del transporte globalmente durante los próximos seis años.
El informe 2024 contiene datos de Africa y Asia, y los investigadores ya habían publicado en 2023 en el que se debate el potencial de los biocombustibles en los mercados emergentes de Latinoamérica, que incluía a Brasil, Argentina, Colombia y Guatemala. Los cuatro países, bajo el liderazgo de Brasil, suman una participación del 30 % en la producción global de biocombustibles y aportan a la disminución de 62 millones de toneladas anuales de CO2 equivalente. De esta forma, ese bloque de países lograría aportar casi la mitad de la meta estipulada por la Agencia Internacional de Energía (AIE, o IEA, por sus siglas en inglés) de disminuir la emisión de 800 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero en el sector del transporte globalmente durante los próximos seis años.
“Es posible que estos países emergentes reduzcan la huella de carbono de sus sectores de transporte hasta un 84 % al reemplazar el uso de combustibles fósiles por combustibles renovables como el etanol y el biodiésel utilizando muy poca tierra”, dijo Glaucia Mendes Souza, coordinadora del BIOEN y autora líder del estudio.
Al analizar la disponibilidad de suelos en esos cuatro países latinoamericanos para el cultivo de variedades energéticas, los investigadores concluyen que aún hay mucho espacio para expandir la producción de los biocombustibles en la región sin competir con el cultivo de alimentos o avanzar sobre áreas de bosques. La producción de biocombustibles podría reducir significativamente las emisiones de CO2 de dichos países, y empleando pocos suelos, según lo estimaron los investigadores.
“La producción global de biocombustibles actual es de unos 160 mil millones de litros, lo que equivale a alrededor del 4 % de toda la demanda del sector del transporte. Y las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía indican que será necesario triplicar ese volumen entre los próximos cinco y siete años. A tal fin, los países emergentes, ejercerán un rol crucial”, sostuvo, director ejecutivo de la World Bioenergy Association (WBA), de Suecia, Bharadwaj Kummamuru.
Accede al evento BBEST
Obtén el informe Biocombustibbles en Mercados Emergentes 2024 en Africa y Asia
También pueden acceder al informe publicado en 2023 sobre el potencial de biocombustibles de mercados emergentes en Argentina, Brasil, Colombia y Guatemala.
Un trabajo en conjunto es clave para promover soluciones sostenibles frente a la crisis climática.
Principales hallazgos enlistados:
– Los biocombustibles, como etanol y biodiésel, son esenciales para mitigar emisiones en transporte terrestre, aviación y marítimo. Pueden reducir hasta un 79% las emisiones de gases de efecto invernadero en América Latina.
– Alcanzar un 25% de mezcla de biocombustibles en países emergentes solo requeriría entre el 𝟭% 𝘆 𝟳.𝟴% de la tierra disponible, logrando grandes reducciones sin comprometer recursos agrícolas.
Recomendaciones para tomar en cuenta en el G20:
– Fortalecer marcos regulatorios y aumentar las metas de mezcla de biocombustibles. 58 países a tienen mandatos de bioetanol y 48 más de biodiésel.
– Desarrollar políticas regionales que fortalezcan la producción de biocombustibles, con énfasis en la aviación, el cual tambien puede reducir hasta un 65% de las emisiones para 2050.
– Armonizar los estándares de reducción de emisiones y los mecanismos de certificación para facilitar el comercio global de biocombustibles sostenibles.
Expertos colaborativos y coautores involucrados en la elaboración del documento: Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos, Carolina Hayes, Agustín Torroba, Aida Lorenzo de Juárez, Julio Cesar Minelli. entre otros.
Pueden descargar el documento completo aqui.
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