¿Qué es una audiometría y para qué sirve?
Es un examen que evalúa tanto la capacidad para escuchar los sonidos, como conocer el nivel de inteligibilidad del lenguaje. Los sonidos varían de acuerdo con el volumen o fuerza (intensidad) y con la velocidad de vibración de las ondas sonoras (tono o frecuencia).
El oído humano es capaz de percibir sonidos desde los 20 hasta los 20.000 hercios HZ (tono), y a partir de los 05 decibelios db (intensidad). Con la edad vamos perdiendo esa capacidad y solemos perder los de más alto tono.
Al mismo tiempo podemos identificar dónde se produce la pérdida y eso en determinados casos nos puede aportar una información muy importante que el especialista puede utilizar para diagnosticar patologías del sistema auditivo, junto con pruebas adicionales.
En el examen se evalúan los umbrales auditivos (mínima intensidad percibida por el paciente), tanto por vía tonal (vía aérea) mediante pitidos, como por vía ósea (vibraciones), por medio de un vibrador apoyado en la mastoides
El audioprotesista por medio del audiómetro y con el paciente dentro de una cabina insonorizada o sala acondicionada, reproducirá sonidos en los diferentes tonos de más a menos intensidad hasta obtener los umbrales. Esto se representa en un cuadrante mediante una gráfica.
Mediante los auriculares de conducción ósea se reproduce igualmente en los diferentes tonos, pero esta vez empezando en zona inaudible del paciente e incrementando hasta ser detectado. En determinados casos se hace necesario enmascarar el oído contrario por vía aérea, para que la respuesta sea lo más fiable posible.
Una diferencia entre ambas curvas superior a 10 db nos sugiere algún posible daño en el oído medio a investigar con más profundidad por el especialista.
Se propone al paciente unos estímulos verbales en diferentes intensidades, para que los repita. De esa manera podemos conocer la funcionalidad del sistema auditivo. Es decir, podemos conocer la capacidad que tiene de entender el lenguaje y no solo de escucharlo.
Igualmente se representa con una curva en una gráfica dándonos el valor mínimo de reconocimiento del lenguaje, el valor de inteligibilidad media y el valor máximo de la misma.
Existen cuatros tipos de pérdida auditiva:
Estos pacientes pueden sufrir infecciones en el oído medio, colesteatomas, perforación de tímpano, acumulación de líquido, malformaciones, etc…Mixtas.
Cuando se observa cualquiera de estos síntomas, es recomendable que el paciente acuda a un especialista ORL (Otorrinolaringólogo) para un examen más exhaustivo.
● Mixta
Es una mezcla de ambas. En las pruebas se observa pérdida conductiva y neurosensorial al mismo tiempo.
● Trastorno del espectro neuropatía auditiva
Este tipo de pérdida ocurre cuando el paciente percibe los sonidos en unos valores normales, pero el oído interno o nervio auditivo está dañado y no es capaz de procesarlo. Hay un daño cognitivo.
Conclusiones
Es una prueba muy interesante como método preventivo, ya que de existir pérdida auditiva, se podrá poner el remedio más adecuado en cada momento y no dejar pasar el tiempo, ya que esto puede ocasionar un empeoramiento irreversible. No poner remedio en su momento puede incrementar el daño cognitivo (disminución de la inteligibilidad), o
de existir alguna patología añadida, no estar a tiempo de remediarlo mediante tratamiento del especialista.
La hipoacusia hace que las personas se aíslen de su entorno. Cuanto antes tomemos medidas, menos probabilidades de empeoramiento existirán. Una vez producido el daño no es posible su recuperación.
Desde aquí le recomendamos hacer seguimiento de su sistema auditivo regularmente.
Visitenos en Clinica Diaz Caparros
En nuestra facultad nos prepararon para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades y aunque las prácticas no es que fueran muy buenas, nos sumergimos en el mundo de la historia clínica, como hecho diferencial en nuestra práctica clínica. De hecho, existía una asignatura llamada patología general y propedeútica, en la que se nos enseñaban los síntomas y signos clínicos de los pacientes según las enfermedades que padecían.
Aprendimos a escuchar al paciente, lo que se denomina la «anamnesis». Mientras nos habla, estamos observándole atentamente, lo que se denomina «inspección».
Es curioso que a todos los médicos casi extintos, nos enseñaron a tocar, a palpar. Existía el contacto físico.
En nuestras consultas, con mayor o menor dotación de elementos electrónicos, aprendimos a explorar a nuestros pacientes.
Las pruebas complementarias eran escasas pero la formación en la obtención de los datos a los que teníamos que llegar era exhaustiva. La radiología simple era un submundo lleno de información. En la época en que no existía el escáner, las proyecciones de Caldwell, Waters, Hirtz y Stenver eran nuestra esperanza en el hallazgo de datos a nivel de senos paranasales y oídos.
La medicina en general me resultaba parecida a la labor de un detective privado, en búsqueda de pistas que me llevaran al responsable de los hechos. La figura del internista era lo más de lo más. Hojas y hojas de historia clínica e informes y una sucesión de términos, que los convertía en los más completos investigadores de la enfermedad.
En mi especialidad de otorrinolaringología pude aprender a explorar un oído, a limpiarlo, a ver la nariz y garganta a través de una luz indirecta y un espejo frontal, una técnica muy difícil de realizar, pues necesitabas poder enfocar la luz en el punto en el que querías explorar y era imprescindible una visión binocular.
Para rematar de complicar las cosas, explorábamos la laringe mediante un invento muy español, del cantante de coral D. Antonio García, llamado espejo laríngeo. Aprendimos a extraer espinas de pescado de la manera más sorprendente que se puedan imaginar. El paciente abría la boca y se tiraba de la lengua hacia afuera mediante una gasa y con la mano izquierda, sosteníamos el espejo y con la derecha unas micropinzas curvas, sabiendo que la visión es inversa a la realidad y que si tocábamos en la mucosa, provocábamos el reflejo nauseoso del paciente.
Todo un elenco de dificultades, inalcanzable a los residentes de hoy en día.
Podíamos saber si una persona tenía una pérdida auditiva de transmisión mediante una simple pregunta: ¿escucha mejor o peor mientras come?. Es lo que se denomina paracusia de Willis o de Weber.
Podíamos saber si tenía una otosclerosis mediante la inspección timpánica, a través de la mancha de Swartze.
Yo les digo a mis pacientes: «viendo tus tímpanos, te voy a contar la historia de tus oídos»
En definitiva, tras escuchar lo que nos cuentas nuestros pacientes, casi teníamos el diagnóstico. En definitiva, se trataba de aplicar una escucha activa como nos contaba Sir William Osler hace más de cien años.
Los tiempos han cambiado y las tecnologías han llegado para desbancar al ser humano. La deshumanización de la medicina, convirtiéndola en un medio productivo más, ha hecho que el médico no te escuche, no te explore y que se convierta en un mero especulador del gasto sanitario mediante la petición de numerosas pruebas diagnósticas, que muchas veces no sabe para qué las pide, ni te dan información ni sabe lo que cuestan.
Multitudes de médicos preparándose de manera intensiva para un examen MIR como última meta, en una competitividad desmadrada, encaminados a un fracaso clínico y serviciales a los intereses de la industria farmacéutica.
Le doy las gracias a quién me regaló allá por el año 1994 este maravilloso ejemplar del profesor Casimiro del Cañizo, porque se ha convertido en mi vida en un referente de lo que no debo ser.
Yo me voy hacia mi cementerio de elefantes, consciente que no puedo parar los efectos de dichos meteoritos, pero con una conciencia limpia, sabiendo que siempre estuve al lado tuyo.
Félix Díaz Caparrós
Doctor en Medicina y Cirugía
Especialista en Otorrinolaringología.
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Ya sabemos que la nariz es un elemento muy llamativo dentro de nuestro rostro.
Desde que nacemos, ya empiezan a resonar los comentarios acerca de la nariz, si se parece a la del padre o a la de la madre.
Durante los primeros años de vida, salvo alguna excepción o traumatismo, las narices se encuentran dentro de un rango de normalidad hasta las edades en que comienza la adolescencia.
Es en ese momento cuando empieza un crecimiento de los cartílagos mas significativo y en muchas ocasiones, comienza el cambio en el dorso nasal.´
Con la adolescencia aparece el acné y la nariz comienza a cambiar. Algunas veces, a peor.
¡Qué rabia!, justo cuando empiezan las hormonas a fluir y empezamos a socializar más.
En el colegio es el lugar donde más se practica el acoso moral y no es casualidad que a las chicas y chicos con narices significativas, se les regale un mote bastante desagradable: narizota, narigudo, tocha, gonso, etc…
En la adolescencia comienzan a fluir los primeros pensamientos de cambio en la nariz.
Para el tratamiento quirúrgico mediante rinoplastia, se debe esperar a una edad comprendida entre los 16 y 18 años.
El sexo femenino es el que más se atreve a elegir la intervención de manera más temprana, puesto que en el hombre y según las culturas, una nariz grande puede no estar tan mal.
La mayor parte de las personas comienzan a hacer una vida en pareja y asumen que ya no hace falta hacer nada pues “no tienen que buscar a nadie más”, pero en el interior de sus cabezas siempre ronda la idea de cambiar la nariz. Unos se levantan la punta nasal delante del espejo, otro se ponen gafas para disimular la jiba, otros no quieren ponerse de perfil, etc…
Todo lo que relato me pasó a mí por la cabeza.
Tras finalizar la carrera y aprobar el exámen M.I.R. , no podía imaginarme que iba a elegir la especialidad de otorrinolaringología. Los criterios para la elección de la misma fueron dos: que era una especialidad médico-quirúrgica con campos muy variados y que había una plaza disponible en mi ciudad.
Las intervenciones nasales, las septoplastias y rinoplastias son bastantes difíciles de entender para un residente, pues en el campo quirúrgico solamente puede ver bien el cirujano que está operando, con lo que tienes que asomarte por encima de los hombros para poder ver algo, si es que el cirujano te deja ver.
La rinoplastia es una intervención muy compleja, yo diría de las más complejas, pues requiere de un conocimiento espacial y mecánico sobre una estructura cambiante, que hace que no sea apta para todo el que decide practicarla.
Siendo residente de otorrino, me habían ofrecido operarme en mi hospital, pero viendo los resultados de las mismas, dije obviamente que NO me operaba.
Las intervenciones de rinoplastias en la medicina pública suponen un campo de aprendizaje muy importante para el cirujano sin apenas responsabilidades, pero en la medicina privada la situación es bastante diferente.
Años más tarde se incorporaron a la práctica los cirujanos maxilo-faciales, “devorando” el terreno de los otorrinos y cirujanos plásticos y haciendo caso a un famoso otorrino de Palma de Mallorca en una ponencia, decidí potenciar todas las facetas de nuestra especialidad: “la cara y el cuello no los conoce nadie mejor que nosotros los otorrino”.
Poco después se organizó un congreso en Ciudad Real a cargo del servicio de maxilo-facial, en el que participaban cirujanos plásticos (del nivel de Ortiz Monasterio), maxili-faciales y otorrinos.
Ese congreso me mostró que existe una forma de hacer la rinoplastia completamente diferente, más precisa y con resultados espectaculares.
Además, como otorrino, contaba con toda mi experiencia en el interior de la nariz y de las fosas nasales.
Lo tenía todo.
Y así es como me fui perfeccionando en las técnicas de rinoplastia a lo largo del tiempo.
Al tener una experiencia de tantos años, se me ocurrió la idea de poder someterme a una rinoplastia y así poder contar la experiencia.
Conocía a varios cirujanos de primer nivel en España, con los que había compartido quirófano en alguna ocasión. Y decidí por intervenirme con el que estuviera a una distancia por carretera de no más de 5 horas.
Y así es como acabé operándome en Madrid el 14 de Junio.
Yo tenía una tranquilidad absoluta porque sabía en manos de quién me ponía.
La anestesia fue espectacular, sin enterarme.
Por supuesto, tras la cirugía no llevé taponamiento alguno, aunque tengo que decir, que estuve respirando por la boca durante las primeras semanas, debido al proceso inflamatorio interno.
La intervención de rinoplastia NO duele y NO tuve derrames hemáticos perioculares, especialmente por la técnica empleada que fueron los ultrasonidos.
La nariz no la sientes durante las primeras semanas. Es como si tuvieras un trozo de cartón pegado. Progresivamente vas recuperando la sensibilidad.
Si tuviera que poner algún pero al resultado, sería la reducción de la capacidad ventilatoria de la válvula nasal, pues para reducir el ancho de la punta, era necesario la modificación de la válvula nasal.
Quizá la distancia haya sido también un obstáculo, que ha hecho más difíciles las revisiones postoperatorias.
Pero en todo caso, me alegra muchísimo mi elección y si tuviera que volver a hacerlo, no lo dudaría.
Una intervención de tres horas que mereció la pena.
Desde mi experiencia personal, os animo a elegir el cambio de vuestra nariz, si es que no os gusta, ya que la vida es muy corta y los miedos hacen que con el tiempo nos arrepintamos.
Muchas personas se quedan en el “casi” como dice la canción de Melendi.
Es cierto que hoy en día contamos con unas técnicas no quirúrgicas como es la rinomodelación, que son francamente maravillosas, pero NO todas las narices pueden corregirse sin cirugía.
Así que mi consejo es: elige bien al cirujano y que la operación sea cercana al lugar dónde vives.
¡Y a por todas!…..
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Félix Díaz Caparrós
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¿Te suena esto familiar? seguramente sí, todos hemos puesto un pretexto para justificarnos de por qué nos sentimos o vemos gordos.
Las largas jornadas de trabajo, ocupaciones y múltiples preocupaciones no dejan espacio para pensar en nuestra alimentación y el daño que nos ocasionamos al consumir comida basura. Es cierto que nos permiten calmar el hambre, sin embargo no nos aportan nutrientes.
La idea de una dieta a veces es aterradora, tener que someterte a un régimen alimenticio, la disminución de azúcares y carbohidratos o el control de las calorías juega con nuestras mentes hasta el punto que sentimos la necesidad de romper con la dieta y dejarla para el “lunes”, sin embargo gracias al desarrollo de la industria alimentaria es mucho más fácil conseguir una dieta más equilibrada o baja en azúcares, aquí tienes 8 consejos para llevar una mejor alimentación, bajar unos “kilillos” y sentirte mejor sin necesidad de hacer dieta.
1.- No tengas prisa. Es necesario ir paso a paso, puedes empezar por sustituir los refrescos azucarados por su opción light o zero, esto para no extrañar el sabor o la sensación de frescura.
2.- Toma más agua. El cuerpo humano está compuesto por un 70% de agua y mucha la conseguimos a través de los alimentos, por esta razón a veces confundimos el hambre con sed.
3.- Adiós comida basura. Despídete de la comida rápida, no aportan nada bueno a tu organismo, al contrario, lo dañan y deterioran. Además de todo suben tu peso y atentan contra tu metabolismo.
4.- LPG ENDERMOLOGIE, En un solo y único tratamiento, endermologie® estimula las células adelgazantes (adipocitos) para reactivar la eliminación natural de la grasa, incluso la más resistente al ejercicio físico y la dieta (+70 %*). Simultáneamente, la acción mecánica del cabezal de tratamiento reafirma la piel para devolverle la firmeza y la tonicidad.
5.- YouTube, Instagram y Pinterest tus mejores amigos. Estas redes sociales son la clave para la preparación de snack o comidas bajas en grasa y realmente apetitosas y muy fáciles de hacer, no necesitas un chef en casa si ellos pueden llevarte paso a paso.
6.- Relación cantidad y calidad. El error radica en comer rápido y hasta no poder más.
Muchos restaurantes ocultan la mala calidad de su comida con porciones enormes y con un exceso de grasas que seguro te dejarán al borde de un paro cardíaco. Antes de comer piensa en esta relación: a mejor calidad, mayores son los nutrientes y necesitarás comer mucho menos.
7.- Tú eres lo que comes. ¿Quieres verte bien?, come bien. Si quiero estar sano, tengo que comer sano.
8.- El consejo más odiado… HAZ EJERCICIO. No es necesario correr 20 kilómetros al día. Sal a caminar 30 min con tu mascota, da una vuelta en bicicleta, además YouTube es un excelente coach que nos ofrece muchos vídeos de ejercicios en 20 minutos con instructores internacionales, en todos los idiomas y sin que tengas que salir de casa.
9.- Suplementos alimenticios, ayuda a tu cuerpo a eliminar la grasa que necesitas, Stick SOS de Lpg drénate de grasas inmediato, captura las grasas y los azúcares consumidos después de una cena copiosa, ayuda a controlar la glucemia y es un asistente para el control de peso.
10.- Indiba, para drenaje linfático, la radiofrecuencia indiba ofrece múltiples ventajas para la pérdida de peso incluidas la reafirmación de la piel, el drenaje linfático y la relajación, que favorece la regeneración celular y activa el colágeno de las células, despídete de la grasa en muy poco tiempo, la cual será eliminada a través de la orina y el sudor.
Deja de desear y comienza a vivir.
by Azucena Cortés
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Las últimas investigaciones han demostrado que las personas hipoacúsicas que no ponen remedio a tiempo, pueden desarrollar en el futuro principios de Alzheimer, demencia o pérdida de memoria. Así que, ¿a qué estás esperando? SALVA TU CEREBRO.
Es importante que esto se sepa y se entienda porque la población española está muy lejos aún de reconocer y aceptar que la audición es de vital importancia. Todavía se muestra muy reacia a la adquisición de audífonos. Existen básicamente tres motivos por los que la gente no decide llevar audífonos, que os detallo a continuación.
Así que, enhorabuena a todos aquellos que habéis decidido llevar audífonos, porque es una decisión donde habéis demostrado que entendéis que la salud y una buena calidad de vida y bienestar es lo más importante. Servís de inspiración a otros y os animo a que contéis vuestra experiencia personal.
Y aquí viene un motivo extra que también hace que algunos pacientes no se animen a probar los audífonos en cuestión; y es que muchas veces no se da con el profesional adecuado o equipo de profesionales adecuados, lo que resulta en una experiencia auditiva no satisfactoria, porque no se consigue una buena adaptación auditiva aún teniendo el mejor audífono del mercado. Esto sí que es frustrante: haber invertido sin resultados. Esto sí ¡es caro! y enfada mucho al usuario.
Si es tu caso, te invito a ponerte en contacto con nosotros porque te escuchamos y haremos todo lo posible en ofrecerte las mejores soluciones auditivas para ti. A todos los demás os animo a que reviséis vuestra audición, al menos, una vez al año y cuando detectéis algún problema auditivo pedir cita y haceros un estudio completo con un buen asesoramiento.
Departamento de Audiología en Clínica Díaz Caparrós