La AESA ha publicado los requisitos para la obtención del certificado de radiofonista aeronáutico.
Esta habilitación (licencias) o en su caso certificado, será imprescindible para los vuelos especiales en espacio aéreo controlado, pero no será suficiente para llevarlos a cabo legalmente.
Tras la aportación de la documentación exigida por la AESA para la autorización de esta operación especializada, también resultará imprescindible un equipo de comunicaciones bidireccionales con banda aérea para establecer contacto con las estaciones aeronáuticas.
Hoy se ha publicado en el BOE el Real Decreto 1036/2017 de 15 de diciembre que establece el marco jurídico definitivo aplicable a la utilización de los RPAS en el Reino de España.
La ley 18/2014 queda derogada «ex lege» con la aprobación de este Real Decreto.
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De todos en bien sabido que para utilizar RPAS (drones) profesionalmente, se requiere de una completa documentación, certificados, etc. así como el correspondiente registro como operador en los listados de la AESA. ¿Es suficiente con esto? ¿Ya puedo volar drones, hacer fotos, vídeos, etc. y cobrar por ello? Rotundamente NO. La ley 18/2014 que regula el uso de estas aeronaves lo deja claro en su artículo 50.
La prohibición de vuelo en zonas urbanas, sobre aglomeraciones, por la noche, cerca de aeropuertos, en espacio aéreo controlado, etc. puede acarrear consecuencias severas en caso de incumplimiento.
La AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) es el organismo responsable y regulador del espacio aéreo español y posee poder sancionador en caso de violación de las normas establecidas.
NADIE puede conceder permisos o autorizaciones para violar la ley. No existen excepciones.
Una de las prohibiciones de vuelo con drones más desconocida y por ende más violada, es la zona de control CTR. Se trata de un espacio aéreo para facilitar la entrada y salida al tráfico.
El CTR se encuentra bajo la responsabilidad del controlador, quien guía a los aviones. En esta zona está prohibido volar a cualquier nivel.
Espacios CTR en Galicia (zona amarilla) en el que no pueden volar drones.
AESA ha anunciado que se intensificará la vigilancia en estas zonas y las multas podrán alcanzar los 500.000 €.
La responsabilidad subsidiaria, es la que recae sobre un sujeto por el incumplimiento en el pago de una deuda por parte de un tercero.
Cualquier empresa que contrate a otra, es responsable subsidiaria de ésta si no cumple con el deber legal de advertir de las irregularidades existentes e informar a la autoridad competente (deber de vigilancia).
Por tanto, en caso de que una empresa o institución contrate un servicio que fuera ilegal, en caso de que AESA comenzara un proceso sancionador contra la operadora y ésta no pudiera hacer frente al pago total de la multa, la propia AESA podría iniciar a través de los mecanismos recaudatorios del Estado, mediante responsabilidad subsidiaria, el cobro de la sanción a la empresa o institución contratante.
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Aprobada la nueva regulación sobre aeronavegabilidad para incluir los dronesEl Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto que actualiza el reglamento de aeronavegabilidad de la Defensa para incluir los sistemas aéreos militares pilotados por control remoto, también llamados drones.
La nueva normativa establece el proceso mediante el cual una aeronave obtiene el certificado de aeronavegabilidad, para lo que se establece como requisito previo que el diseño de la aeronave disponga de uno de los siguientes Certificados de Tipo que se describen en el mismo.
Se incluyen los sistemas aéreos militares pilotados por control remoto que puedan ser de interés para el Ministerio de Defensa, la Guardia Civil o para la industria española de defensa.
Se designa al director general de Armamento y Material como Autoridad de Aeronavegabilidad de la Defensa ante la necesidad de que cualquier modificación o aprobación de diseños de tipo o de Directivas de Aeronavegabilidad deban ser sancionadas por dicha Autoridad.
Asimismo, en la nueva regulación se aumenta el número de vocales del Consejo de Aeronavegabilidad -órgano de trabajo de la Autoridad de Aeronavegabilidad- que pasa a estar compuesto por los representantes de aeronavegabilidad de los tres ejércitos, de la Guardia Civil, de la Subdirección General de Inspección, Regulación y Estrategia Industrial de Defensa, y de la Subdirección General de Experimentación y Certificación del INTA.
También formarán parte de ese consejo vocales de todos los institutos, organismos o servicios dependientes o vinculados al Ministerio de Defensa o la Guardia Civil que dispongan de aeronaves o sistemas aéreos militares pilotados por control remoto.
Se incluye a la Autoridad de Aeronavegabilidad en las relaciones con organizaciones y organismos internacionales de aeronavegabilidad civiles y militares, para conocer y proponer la aplicación de normas y prácticas internacionales que se estimen de interés, y en particular de las procedentes del ámbito de la Agencia Europea de Defensa.
Otras de las modificaciones consiste en que se suprime el Certificado técnico del INTA, que es el documento que garantiza que se han realizado los ensayos, análisis y todo tipo de pruebas y trabajos experimentales, necesarios y establecidos para cada tipo de aeronave.
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Ossorio apuesta por regular el uso civil de los dronesEl consejero de Economía y Hacienda, Enrique Ossorio, ha apostado por regular el uso civil de los drones y quitar trabas para desplegar su potencia económica e industrial.
Ossorio ha hecho estas declaraciones en Loeches, donde ha visitado una subestación eléctrica de distribución de Unión Fenosa. Allí ha asistido a una demostración del uso de drones en la supervisión y mantenimiento de este tipo de complejos industriales, especialmente para la detección de posibles fallos en las líneas eléctricas.
Ossorio ha destacado las enormes posibilidades de futuro en el desarrollo de esta tecnología para las empresas madrileñas y para la generación de actividad económica en la región y ha apostado por «regular» esta tecnología y «quitar alguna de las trabas» que existen para que sea posible «desplegar toda su potencia en la actividad industrial y económica en Madrid y España».
Los drones están pasando de ser «aparatitos» de aeromodelismo a potentes maquinas voladoras autónomas que avanzan más rápido que las regulaciones y la capacidad de las autoridades de controlar un denso tráfico que puede provocar accidentes.Según datos de la Administración Federal de Aviación de EEUU (FAA), los casos en los que pilotos han denunciado riesgo de colisión con un dron (en la mayoría de los casos cuadricópteros caseros) se multiplicó el mes pasado por cuatro, y por ocho en junio comparado con los respectivos meses de 2014.
Los pilotos han llegado a ver drones volando a alturas de hasta 3.000 metros, algo que ha elevado la preocupación de las autoridades de aviación civil, que intentar regular este tipo de aparatos tanto entre aficionados como en una industria emergente.
La FAA está enfrascada en una campaña, «Know before you fly» («Conoce antes de volar»), para alertar de los potenciales problemas que causan los drones, que pueden ser construidos en casa y convertidos en sofisticados artilugios voladoros con un presupuesto de unos 600 dólares.
El mes pasado en California algunos helicópteros de extinción de incendios se vieron obligados a suspender sus operaciones debido al sobrevuelo cercano de drones y, recientemente, varios aviones de pasajeros que se aproximaban a aeropuertos de Nueva York avistaron peligrosamente cerca estos aparatos de hélice.
«Operar drones cerca de aviones o helicópteros es peligroso e ilegal. Operadores no autorizados están sujetos a duras multas y procesos penales, incluida la cárcel», advertía este mes la FAA.
Los cuadricópteros, que comenzaron a popularizarse para recreación, se han convertido ya en un sector en sólido crecimiento, con un inmenso potencial y un abanico interminable de aplicaciones, desde la agricultura hasta la ayuda en emergencias.
La industria de drones es la que más rápido se ha puesto manos a la obra para que los operadores de esos aviones no tripulados, profesionales o aficionados, conozcan dónde se puede volar y dónde no.
La empresa Airmap ha creado una aplicación para poder ver en tiempo real qué zonas no están sujetas a limitaciones al sobrevuelo, mientras la asociación de la industria de vuelo sin piloto AUVSI ha elaborado un manual con consejos para evitar problemas con los reguladores.
Las tensiones entre desconocimiento de las leyes y ausencia de normas claras son los síntomas de las primeras fases del nacimiento de un nuevo sector industrial, que en el futuro permitirá la fumigación de plantaciones de manera totalmente automática o el envío de paquetería con drones de hasta ocho rotores robotizados.
Una vez más el desarrollo tecnológico parece ir más rápido que la capacidad del Gobierno para regular y, solo en febrero de este año, la FAA emitió una primera propuesta para reglamentar el vuelo de pequeños aparatos sin piloto.
Una de las normas que más ha incomodado a la industria es la necesidad de que el operador tenga que tener en todo momento el aparato a la vista, algo que la FAA está reconsiderando, ya que es un requerimiento que acabaría con la posibilidad del vuelo de drones autómatas, en los que los inversores ven el futuro.
El gigante del comercio por internet Amazon, que en diciembre dejó a la industria de la paquetería boquiabierta al proponer realizar envíos con drones guiados por GPS, propuso el mes pasado en una conferencia de la NASA su concepto de un nuevo espacio aéreo.
Hasta los 60 metros, el tráfico de drones deberá tener límites de velocidad claros, mientras que entre los 60 y los 120 metros se podrán operar drones avanzados a altas velocidades, con una zona de exclusión aérea entre los 120 y 150 metros y cerca de puntos sensibles como aeropuertos, según la multinacional.
La Asociación de Electrónica de Consumo (CEA) considera que 2015 marcará un punto de inflexión para el futuro de la industria de drones, que adquirirá un valor estimado de 105 millones de dólares este año, un 52 % más que en 2014.
«En Estados Unidos vuelan diariamente 85.000 aparatos de aviación comercial, carga y militar. Ese número probablemente se quede en nada comparado con los vuelos de drones en los próximos diez años», adelanta Amazon.
Madrid, 30 de septiembre de 2015 (AESA).-La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) ha organizado una jornada sobre «Los retos y oportunidades de las Aeronaves Pilotadas por Control Remoto (RPAs)» para evaluar la experiencia adquirida en el primer año de aplicación de la normativa y analizar otros aspectos que afectan al desarrollo de este sector, como son los de la privacidad, la protección de datos, la seguridad pública, la responsabilidad civil y los seguros, así como las comunicaciones y el espectro radioeléctrico.
En la jornada, que se ha organizado en colaboración con la Asociación Española de RPAs (AERPAS), han participado responsables de la industria, de los operadores, así como representantes de otros organismos públicos implicados en el desarrollo de este sector.
En la apertura, la directora de AESA, Isabel Maestre, ha afirmado hoy que «el crecimiento firme y progresivo del sector de los drones exige una legislación flexible y con capacidad de adaptación, un tecnología segura, unos operadores responsables, una formación exigente y un usuario consciente de los riesgos y responsabilidades».
En ese sentido, la directora de AESA ha señalado que la colaboración entre todas las partes implicadas, ayudará a dar un paso más para la configuración de un sector tan prometedor como el de los drones, especialmente porque aunque hay que regular su uso aeronáutico, también hay que tener en cuenta que las aplicaciones que tienen son muy amplias y su uso indebido puede suponer un riesgo, además de para las personas y bienes en tierra, en el ámbito de la seguridad nacional, la protección de datos y la privacidad de las personas.
Por ello, ha destacado Maestre, el esfuerzo que se le exige a la administración es todavía mayor, tiene que regular un sector novedoso, con una enorme capacidad de transformación y velocidad de crecimiento, en el que proliferan día a día modelos de tamaños, aplicaciones y características muy diferentes. «Son dificultades que exigen la determinación de todos, administración, empresas, operadores y también usuarios, es necesario disponer de una completa ordenación, orientada a cumplir los dos principales objetivos: garantizar la seguridad y facilitar el desarrollo del sector.
El presidente de AERPAS, Manuel Oñate, también ha señalado que la nueva legislación que prepara el gobierno, aunque recoge muchas de las aspiraciones del sector, no será la definitiva, puesto que el sector y el desarrollo tecnológico siguen avanzando, y cuando se apruebe la normativa europea habrá que adaptar la española.
Oñate también ha recordado que la regulación no es la única «condición de contorno» que afecta al desarrollo de este sector, hay muchos otros aspectos, como los que se abordan en esta jornada, que tienen que tenerse en cuenta y que deben resolverse de forma adecuada para permitir el máximo desarrollo de los RPAS.
En los cinco bloques en los que se ha dividido la jornada -regulación y normativa; privacidad y protección de datos; seguridad pública en las operaciones de RPAs; responsabilidad y seguros; y comunicaciones y espectro radioeléctrico- las administraciones competentes han expuesto sus puntos de vista y la industria ha hecho sus valoraciones al respecto.
Sale hoy publicada en la edición catalana de ABC una breve entrevista al abogado Fernando Sanahuja. No nos descubre novedades en materia legislativa sobre RPA, pero sí nos hace reflexionar sobre el estado provisional de la normativa y las consecuencias que puede acarrear no cumplirla.
Debemos ser conscientes, tanto operadores como clientes, que la normativa existe para respetarla. Es muy sencillo echar a volar un multicóptero en cualquier lugar no permitido, en apenas 15 minutos tenemos unas fantásticas imágenes que se venden a buen precio. Pero el daño que se puede ocasionar al sector con este tipo de actividades llegaría a ser devastador.
Respetemos para hacernos respetar.
Fuente: ABC Límites Legales y Cuestiones Básicas
]]>La proliferación de estas aeronaves no tripuladas, con aplicaciones multifuncionales, nos ha llevado a una jungla de piratas que saltándose la normativa legal, operan de forma impune e irresponsable. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), máximo organismo regulador del sector, lo deja bien claro en la ley 18/2014, que recoge los requisitos para registrarse como operador de RPAs (remotely piloted aircrafts). El listado de operadores es público y actualizado frecuentemente por la AESA en su página web.
¿Cómo figurar en ese listado que te autoriza a operar con drones?, pues aportando las correspondientes licencias y mucha documentación:
Caracterización de la Aeronave (configuración, características y prestaciones).
Manual de Operaciones que establezca los procedimientos de la operación.
Estudio Aeronáutico de Seguridad.
Programa de mantenimiento de la Aeronave.
Licencia de piloto de RPAs o superior.
Reconocimiento médico aeronáutico en vigor.
Seguro de responsabilidad civil conforme a ley…etc., etc.
Todo lo anterior y más, supone una importante inversión económica y temporal. Por otra parte, implica estar sometido a rigurosos controles en lo referente al ejercicio de la actividad.
Cuando un cliente solicita un servicio que incumple la normativa, nos vemos obligados a rechazarlo y por otra parte están las tarifas de los intrusos con las que no podemos competir por razones obvias.
Confío en que el buen hacer de las autoridades, ponga a cada uno en su sitio.
AESA está valorando las alegaciones presentadas al Real Decreto que actualizará la normativa sobre drones. Os dejamos enlace al artículo publicado por la plataforma de periodismo científico y tecnológico de la Agencia EFE.

GRA186 MADRID, 26/02/2014.- Demostración de drones en el marco del Salón Internacional de la Seguridad (Sicur) que tiene lugar en Madrid. Agricultura de precisión y control de vertidos son algunos de los usos previstos para estos dispositivos que se están comercializando en España: un «mercado emergente» según Siemens, que vende artefactos de este tipo por unos 60.000 euros. EFE/Paco Campos