El racismo profundo del artículo nos permite ver la novedad, en la España de los años 20 y 30, que suponían personas con otros tonos de piel y otros orígenes.
Un ciudadano negro (seguramente
Jack Johnson) y un chino supuestamente artista (se le creía el actor de
Li-Hang le cruel, película francesa de 1920), eran, según el periodista, lo más exótico que la gente había visto. Y entonces, "he aquí que, inopinadamente, cayó sobre Madrid un chaparrón de chinos. Eran chinos auténticos. Hubo quien afirmó que habían venido desde el Celeste Imperio, directamente para saludar a los madrileños."
El artículo también deja ver que, para 1930, la presencia de los vendedores en Madrid ya había dejado de ser novedad.