Arqueología Mexicana - Tradición oral indígena mexicana
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No siempre fueron así II
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<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items" id="md1"><div class="field-item even"><p class="rtejustify">
TRADICIÓN ORAL INDÍGENA MEXICANA</p>
<p class="rtejustify">
Elisa Ramírez</p>
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El mito del maíz nos permite saber cómo llegó al mundo nuestro sustento, cómo se tiñó de colores, cómo dejó de cocerse de uno en uno y se perdió su rendimiento, cómo se tiñó de rojo el olote al limpiarse la sangre de la nariz la muchacha que cosechó bastante. También justifica por qué algunos animales tienen permiso de entrar a la milpa: el zanate, la hormiga, la tuza, el ratón trajeron el maíz a este mundo, o cuando menos dijeron dónde estaba. La hormiga tuvo que ser torturada antes de confesarlo, le amarraron un mecate en el cuerpo y dijo de dónde había traído el maíz cuando ya no aguantó; sentía que la partían en dos –de allí en adelante quedó muy acinturada.</p>
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El mito del <em>Xut </em>–niño de Chiapas que se convertiría en sol– explica por qué hay animales domésticos y silvestres, los cochinos tienen trompa plana porque les pegaron allí una tortillita, la tuza come las raíces de las plantas porque ayudó al niño a derribar el árbol donde estaban sus hermanos, el ratón tiene ojos de trementina que le hizo el <em>Xut</em>. Por perjudicarle su milpa, el conejo tiene el hocico partido y la cola corta, el venado huye al menor ruido, la tórtola no vuela alto, el correcaminos –María Haragana– tiene el copete colorado. También aquí, se dice por qué la milpa se cultiva con sacrificio, pues se perdieron la coa y el bastón capaces de trabajar por sí mismos tras las acciones de todos aquellos animales.</p>
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Del mito del niño-maíz arrancan las explicaciones de por qué los insectos pican: el sapo abrió el bulto de cenizas, que le encargaron que llevara hasta el mar. La lagartija se equivocó al dar el recado, cuando ya venía en camino desde el reino de los muertos el padre de Sentiopil, y por eso los hombres ya no reviven: le cortaron la lengua de castigo.</p>
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El zopilote se ofreció a llevar a los dos hijos abandonados por la Madre del Maíz hasta la casa del abuelo si le daban ratones para que comiera; como el mayor pesaba más que el chiquitillo, su vuelo siempre parece desbalanceado. Da vueltas porque busca el hueco que lleva al corazón del cielo –los niños se convierten al final del relato en ardillas.</p>
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Los héroes civilizadores y los reyes subterráneos –así les nombra el mismo sabio viejo– pertenecen a una segunda generación de seres que cambian el mundo ya después de que la tierra estaba hecha, cuando los pueblos y lenguas ya estaban divididos y los dioses se habían apartado de este mundo pero aún eran posibles los acontecimientos extraordinarios. Modifican por última vez el paisaje antes de que amanezca, de que el cura les eche la bendición, antes de que salga el sol o suene la primera campanada o canto del gallo: entonces huyen a sus templos o ciudades subterráneas prometiendo volver algún día a la tierra para defender a los suyos. Sus casas se vuelven ruinas arqueológicas y sus seguidores ídolos, pedruscos o sahuaros; su dinero se convierte en hojarasca, carbón o mierda cuando ellos se retiran al inframundo. Pero persisten señales de su paso: tesoros ocultos, árboles, barrancas, petroglifos y hasta el árbol del Tule, que es el bastón de Condoy. Aún se pueden ver las marcas de sus manos, testículos o nalgas en los lugares donde las posaron, las piedras o balas en los montes donde lucharon.</p>
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En esta misma categoría, está el Cristo que aparece en los relatos y su huida de los judíos y su afán de esconderse aceleran o atrasan las cosechas –“cuando pregunten por mí digan que me vieron cuando apenas estaban sembrando”. También forma la sal, los peces y los chiles al dejar su sangre, costras o sudor.</p>
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El diluvio permite nuevas modificaciones: depende de las circunstancias de quienes se salvaron, así como de su cercanía o apartamiento del relato bíblico. Varios sobrevivientes advertidos suben a su embarcación con los sustentos que pasarán de una era a la siguiente: maíz, calabaza y frijol. Los animales que acompañan al hombre también se transforman: la perra que sube a la canoa se convierte en mujer entre huicholes, tepehuas y huaves y es madre de la raza humana –o también, a veces, dos perros que acompañan al navegante se unen entre sí. El loro, que viajaba encima de la canoa, topa con el cielo y desde entonces camina agachón, como quien tiene miedo de que le peguen desde arriba. Algunos hombres que se salvaron y vuelven a prender fuego ahúman el cielo y enfadan a los dioses, que los convierten en monos. Allí mismo la paloma se pinta las patas de colorado al pararse en la sangre de los muertos; y cuando los dioses mandan mensajeros a ver si ya habían bajado las aguas, el zopilote y el cortamortajas se quedan comiendo la carne de los muertos, mientras que los gavilanes de mar y de tierra regresan diligentes a avisar y, desde entonces, comen presas vivas.</p>
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En cuentos autónomos –aunque derivados de mitos– se relata cómo el armadillo tejió con prisa su traje, por chismes de la tepezcuintla, y por eso tiene trozos más sueltos que otros y franjas de distintas anchuras. El zopilote apesta y es prieto porque quemaba la milpa y trabajaba duro: suda y se tizna. El venado le robó su sombrero y sus zapatos al venado para bailar mitote y nunca se los regresó. El <em>tel tolok </em>–iguanita con copete– ganó su cresta en una carrera. Los sapos y las chicharras llaman a la lluvia también en una competencia, como se contó aquí, apenas hace poco.</p>
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Elisa Ramírez. Socióloga, poeta escritora para niños y traductora. Colaboradora permanente de esta revista.</p>
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Ramírez, Elisa, “No siempre fueron así II”, <em>Arqueología Mexicana</em> núm. 149, pp. 18-19.</p>
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Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:</p>
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Fri, 20 Jul 2018 16:35:05 +0000
m.estrada
3709 at
/mexico-antiguo/no-siempre-fueron-asi-ii#comments
Literatura indígena tradición y modernidad
/mexico-antiguo/literatura-indigena-tradicion-y-modernidad
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items" id="md14"><div class="field-item even"><p class="rtejustify">
Jesús Morales Bermúdez
</p>
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<strong>El presente texto ofrece un breve panorama del sentido y trayectoria de la literatura indígena en la región que nos ocupa. No tiene pretensiones exhaustivas ni definitivas; es una invitación a introducirse en ella</strong>
<strong>y degustarla como propuesta de una visión y sensibilidad humanas. </strong></p>
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Hace 250 años, el filósofo Giambattista Vico afirmó:</p>
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...nuestras vidas y actividades, colectiva o individualmente, son expresiones de nuestros intentos por sobrevivir, satisfacer nuestros deseos, comprendernos unos a otros y el pasado del cual emergemos... Obedecen el lenguaje, los ritos religiosos, los mitos, las leyes, las instituciones sociales, religiosas, jurídicas, a patrones inteligibles; son formas de autoexpresión. No son los mitos, como creen pensadores ilustrados, falsas manifestaciones acerca de la realidad corregidas por la crítica racional posterior, ni es la poesía o la ritualidad un mero embellecimiento de lo que igualmente se pudo expresar en prosa. Ordinariamente los mitos y la poesía (de la antigüedad por lo menos) encarnan una visión del mundo tan auténtica como la filosofía griega o la poesía y la cultura de nuestra propia edad.</p>
<p class="rtejustify">
Rememoro este pasaje de la <em>Scienza Nuova </em>porque me permite reflexionar sobre la literatura indígena chiapaneca en su realidad contemporánea.</p>
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<strong>Poesía </strong></p>
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“Kajval, tómame ya en cuenta./ Aquí yo te doy tus flores./ Te traigo un poco tu humo./ Ya estoy que te estoy hablando./ No, no lo olvides kajval / Aquellos bienes que me darás:/ Ningún trabajo tan lejos,/ Ningún trabajo en la finca...”, dice un poema tzotzil que refiere cuestiones del pasado reciente, pero que cobra nueva vitalidad ante el hecho actual que viven muchos alteños de tener que cruzar la frontera del norte como indocumentados; guarda, además, y reformula las formas tradicionales de estructura y expresión.</p>
<p class="rtejustify">
El “Bolomchon”, por ejemplo, canto paradigmático de la tradición como es, evidencia la estructura de octosílabos intercambiables que tiene el poema inicial: “bolomchon ta vinajel/ bolomchon ta balumil...” Los ecos orales y del ritual funcionan como fórmulas que extienden el diapasón de la cultura.</p>
<p class="rtejustify">
Al ejemplo anterior podríamos añadir muchos más. Vayan algunos pocos: “es rico ese señor, a la mejor robó dinero por ahí,/ así van las malas habladas de los hombres,/ llegan al espíritu del animal bovino./ Generosidad sagrada la tuya te suplico,/ te suplico tu sagrada benevolencia.../ así se pierda tu hijo...”, dice uno de los rezos fundacionales, cuyo ritmo monocorde en su lengua original se sostiene en cortes heptasílabos, apropiados para guitarra, arpa y acordeón. Las estructuras tradicionales funcionan de esa manera. aun para el caso de los lamentos orales, del dolor frente a la destrucción o la muerte, es posible constatar el encabalgamiento en estructuras silábicas en las cuales se sostiene la entonación. sirva el siguiente como ejemplo, que se emparenta, además, con los lamentos caldeos y los del profeta Isaías:</p>
<p class="rtejustify" style="margin-left:1.0cm;">
Es digno de lástima como murió mi hijo./ Ciertamente terminó: se acabó el musiquero,/ se acabó el joven./ Digno de lástima es él, porque la bala entró/ por el hígado y entre los muy grandes dolores/ y sufrimientos/ se apagó lenta, muy lentamente su vida/ y a este dolor inenarrable aún se suman los otros no menos crueles, de los que salimos/ huyendo el domingo en la noche, en la noche.</p>
<p class="rtejustify">
La pervivencia de formulaciones silábicas al interior de los enunciados poéticos tradicionales permite la ductilidad de las lenguas alteñas de Chiapas (por ejemplo, el tzeltal y el tzotzil) y de sus poetas para experimentar formulaciones poéticas de otras tradiciones, como la oriental y la occidental. El atrevimiento de algunos de ellos nos lo muestran inspirados y creativos. Del tzotzil Alberto Gómez y del tzeltal Buffalo conde disfrutemos muestras respectivas contemporáneas:</p>
<p class="rtejustify" style="margin-left:1.0cm;">
“Canción”: Flores bellas nacen en mi boca/ con rodajas de pasión./ sirenas imaginarias fabrica mi mente/ con evas y adanes sufrientes,/ jacarandas tristes, margaritas de la noche/ y jazmines del desierto.</p>
<p class="rtejustify" style="margin-left:1.0cm;">
“Medidas del gozo”: todo está como antes era./ ¡La vereda, el campo, la noria,/ los amores con sus gozos, alma mía,/ y las mieles con sus aromas!/ todo está, nada ha cambiado;/ el horizonte es el mismo, vida mía./ ¡Lo que dicen esas brisas/ en el paisaje, búfalo, con su verso!</p>
<p class="rtejustify">
</p>
<p class="rtejustify">
<strong>Narrativa </strong></p>
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el dinamismo formal observado en la poesía aparece también en la narrativa pero quizá con menos versatilidad. La libertad formal es menor. En general, casi todos los trabajos narrativos se ocupan de los mitos fundacionales o de los relatos tradicionales, incluidos los emparentados con los de tradición europea, de manera reiterada e inagotable.</p>
<p class="rtejustify">
Las versiones de un mito o relato son abundantísimas y sus variables tienen más que ver con su extensión que con la sustancia. Se deja de lado la historia reciente y el juego libre de la imaginación.</p>
<p class="rtejustify">
Cuando se da el salto a las cuestiones de la actualidad de los pueblos para volverlas relatos, se guardan o reformulan las formas tradicionales de estructura o de expresión. Dos relatos míticos relativos al maíz, uno ch’ol (y sus variantes tzotziles) y otro de la zona mam, podrían ejemplificar lo anterior.</p>
<p class="rtejustify">
El primero es intemporal y da cuenta de las fatigas del hombre por hacerse del alimento y del contento que su abundancia procura, y de cómo, además, el maíz deviene centro de la cultura. Se hace un recuento del esfuerzo humano y de la inutilidad de ese esfuerzo ante los embates de los elementos y de cómo es la intervención de las deidades la que verdaderamente produce el maíz. De allí que el maíz sea un don y que el espíritu del maíz proteja contra el hambre, la enfermedad, la brujería y la muerte:</p>
<p class="rtejustify" style="margin-left:1.0cm;">
Así como oyó ch’ujtiat sus palabras de los hombres, y como tiene visto su esfuerzo de los hombres manda ch’ujtiat el rayo verde. Y con el rayo verde hirió ch’ujtiat la roca. Completamente la partió hasta que sale todo el maíz que los hombres tienen conocido. primero, puro maíz negro salió. Como está hasta arriba, fue el más quemado por el rayo. después el rojo y el amarillo. Hasta abajo el maíz blanco, como es su color como eran todos. porque blanco es su color de origen del maíz.</p>
<p class="rtejustify">
El segundo relato es más temporal, señala fechas (los años cincuenta) y refiere una epifanía del maíz, diferentes momentos de concentración poblacional en torno a él, un acontecimiento festivo, un tiempo de sanción oficial en torno a la veracidad de la epifanía y un tiempo posterior: el del ahora del relato que homenajea al maíz como centro de la vida. Guatemala es el eje de este relato, pues cuenta, metafóricamente, las vicisitudes de los pobladores mames provenientes de ese país hasta el tiempo de su asentamiento en territorio mexicano, con la seguridad jurídica total:</p>
<p class="rtejustify" style="margin-left:1.0cm;">
La mazorquita se le apareció a una niña de trece años. Le dijo:- ¿dónde vas niña?/ –¿pues voy para mi casa./ –ah, ¿y qué vas a llegar a hacer en tu casa?/ –Voy a preparar la comida./ –¿Y qué comida?/ –Maíz como yo. Dicen que dijo./ –¿Y qué mantenés con maíz?/ –Mis gallinas. dijo la chamaca, mis gallinas./ –Bueno, si quieres yo me voy contigo./ pues la mujercita, la chamaca pue, dicen que dijo:/ –¿cómo, cómo?/ ahí se quedó pensando./ –si usté se va conmigo ahí verá mi papacito. Le dijo a la mazorquita./ La llevó en su rancho pues, no su casa, porque era rancho. Dicen que dijo:/ –papacito, vine con una mazorquita que está platicando conmigo. Me dijo que iba a bendecir, yo iba a bendecir la comida./ El papá dijo:/ –si es maíz pa’ que la querés. Dicen que dijo./ Ahí quedó, luego salió el argüende, la verdad, que vieron a la niña con la santa Mazorquita. Hubo gusto porque era maíz, pue. Fue una gran fiesta la que se celebró. Eso sí de donde quiera fueron.</p>
<p class="rtejustify">
Más allá del contenido, ambos relatos guardan la estructura propia de los relatos orales (paralelismos léxicos y semánticos, adjetivación, enumeraciones, pleonasmos, moralejas, etc.), pero también similitudes de formato: diálogo, por ejemplo, entre un humano y la naturaleza; el sentido de alegría que provoca el maíz, lo mismo como alimento que como centro de la cultura, pues, en general, es la cultura el vértice en torno al cual giran la literatura y el sentido de la vida.</p>
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Jesús Morales Bermúdez. Filósofo, escritor y candidato a doctor en antropología simbólica por la ENAH. premio Nacional de Literatura-testimonio 1986. entre sus libros están: <em>Antigua palabra. Narrativa indígena ch’ol</em>; <em>Memorial del tiempo o vía de las conversaciones</em>; <em>Ceremonial; </em>y <em>La espera. </em></p>
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</p>
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Morales Bermúdez
, Jesús, “Literatura indígena tradición y modernidad”, <em>Arqueología Mexicana</em> núm. 50, pp. 62-67.</p>
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Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:</p>
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Tue, 26 Jun 2018 00:41:46 +0000
m.estrada
3655 at
/mexico-antiguo/literatura-indigena-tradicion-y-modernidad#comments
No siempre fueron así I
/mexico-antiguo/no-siempre-fueron-asi-i
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items" id="md24"><div class="field-item even"><p class="rtejustify">
TRADICIÓN ORAL INDÍGENA MEXICANA</p>
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Elisa Ramírez</p>
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En el principio del tiempo, los dioses, los primeros ancestros, los antiguos, Nuestros Padres –o como quiera que se les nombre– compartían el mundo recién creado con hombres y animales. Todo estaba en penumbra, todo era blando –la tierra aún no estaba cocida, apenas se retiraban las primeras aguas. Cantando, modelando, imaginando, con su puro poder crearon cuanto existe. Pero no hicieron todo de una buena vez –como en mitologías de otros lugares– ni de la mejor forma; aún podía modificarse lo que habían hecho, todavía podían enmendarse los errores o añadirse otros matices a lo ya hecho. Nada era aún definitivo. Y como todos hablaban la misma lengua y compartían el mismo espacio, comenzaron los reclamos, la inconformidad, los regaños y la rebeldía: al zenzontle no le habían dado canto, al murciélago no le tocaron plumas (los demás pájaros tuvieron que compartir cada cual una nota o una pluma con ellos); el conejo quería ser más grande (¿cómo iba a ser tan chiquito, si era tan listo?). Los insumisos protestaban, pues se hablaba a los dioses con familiaridad y las relaciones todavía no eran jerárquicas: las criaturas y sus creadores eran semejantes. Por eso los dioses nublaron la vista de los hombres, para que ya no fueran iguales a ellos. A los perros, que compartían los espacios domésticos con las personas –por dondequiera meticheaban y todo lo chismeaban–, les cambiaron la cola a la boca y la boca al rabo: por eso les huele tan mal la boca y por eso les quedaron al revés las rodillas.
Montados sobre los mitos –o desprendidos de ellos, como las migajas de la tortuga que tuvo que ser armada tras caer desde lo alto y desmoronarse– encontramos fragmentos o astillas de mitos originarios que nos cuentan por qué los animales, los paisajes, las cosas son cómo las vemos ahora en nuestro mundo alejado de los dioses, distinto y distante del originario. Todo mito contiene anécdotas que lo relacionan con el cuento, le dan su cualidad narrativa, lo relacionan con la realidad al dar una descripción puntual del mundo circundante. Muchos relatos etiológicos se contaron y recopilaron durante los últimos ciento cuarenta años, sean pasajes de mitos o relatos autónomos; pero todos podrían tener el colofón: “a partir de entonces...”</p>
<p class="rtejustify">
Sol, luna y estrellas fueron hechos desde la tierra. Los rayos y las nubes se remontaron. Nuestro mundo subió a los cielos, no descendió de ellos como sucede en el Génesis judeo cristiano.</p>
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Por entonces, los ríos eran rectos y desaguaban mal: fue el anciano tlacuache quien los compuso y dijo cómo debían de fluir; pero estaba borracho, por eso tienen tanta curva... En los mitos, también son borrachos el colibrí, que es tlachiquero, y el ratón, que bebe aguamiel.</p>
<p class="rtejustify">
El mundo de los kiliwas, en cambio, se estaba desfondando: no podía apisonarse la tierra. La rata canguro reparó el agujero por donde se iba a escurrir todo lo que había creado Meltí; ya tapado el hueco, el ancestro Coyote-Luna pudo colocar a sus criaturas en este mundo.</p>
<p class="rtejustify">
En otros casos, la tierra era tan plana que nada podía escurrir: dicen los coras que quien formó las barrancas fue el murciélago –animal <em>nepantla</em>, ni ratón ni pájaro, como contó un viejo sabio. Pero las hizo tan pronunciadas que después tuvo que arreglar- las: por eso su vuelo cortado y nervioso al atardecer, semejante al de las golondrinas –éstas de por sí ya traen las tijeras en la cola.</p>
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El fuego que permitiría secarse al mundo–cocerse como jarro– casi siempre es robado y el ladrón es el tlacuache. De allí su cola pelona, por eso su bolsa en la barriga o su capacidad de morirse y revivir. Pero también dizque lo trajo al mundo el ocelote, que se revolcó y quedó tiznado por las brasas; el zorro, que queda flameado al acercarse a la lumbre; el colibrí, que tiene el pico colorado porque allí cargó un tizón. Los seris cuentan que quien enseñó a hacer el fuego fue la mosca, al frotarse las patas cuando encontraba un cadáver –el primero en ver el hilillo del humo, imperceptible aún para todos los demás, fue el zopilote, qué luego luego se acercó para comer carroña.</p>
<p class="rtejustify">
El sol huichol aparece tras la inmolación de un niño –como sucede en muchos otros lugares, y como se narra en las fuentes antiguas– y con él se transformó su hermanito, que se convierte en Venado Azul o Estrella del Alba, y que al correr sobre el desierto deja en cada huella de los cascos un peyote –algunas otras versiones dicen que son las lágrimas del sol que renacen al tocar el suelo. Este hermanito le llevó al sol la rueda sobre la cual rodará y las flechas que serán sus rayos.</p>
<p class="rtejustify">
Pero no basta con que el sol sea creado: debe de luchar en el inframundo contra quienes desean que continúe la oscuridad y debe llamársele para que aparezca en el horizonte; debe adivinarse, además del nombre, el rumbo por donde ha de asomarse. El único que adivinó cómo se llamaba fue el guajolote y por eso comparte el nombre con Nuestro Padre: ambos son Tau. Como premio le regaló a su tocayo un rico collar de chaquira roja y una cola que, al abrirse con sonido del viento, se parece a los rayos del sol cuando amanece. En el momento mismo de aparecer la luz del primer sol se dividen los bandos: los seres nocturnos y los diurnos definen entonces sus costumbres y cada cual se va por su lado.</p>
<p class="rtejustify">
En las versiones de Oaxaca, Sol y Luna son niños que suben al cielo. Transforman el mundo desde que salen cada uno de un huevo; se explica allí por qué la Luna tiene un conejo en la cara, por qué el Sol brilla más que la Luna, por qué hay eclipses, por qué caminan uno delante y la otra atrás, por un mismo sendero. Además cuentan por qué el zopilote tiene el pico amarrado con un trapo o gamuza, por qué el zanate camina balanceándose, por qué el sapo tiene las nalgas caídas y roñosas, por qué el canto de todos los pájaros chismosos que aparecen en las distintas versiones del mito, por qué el tepezcuintle bebe en la tarde, por qué la tuza tiene derecho a comer los sembradíos, por qué hay águilas devoradoras de gente, cómo el bejuco largo nació de los orines del Sol y los amates que se pegan a la roca son la caca del murciélago que escurrió hasta los barrancos y permitieron a los niños salir de allá y seguir sus aventuras en este mundo.</p>
<p class="rtejustify">
Animales pisados hay varios: la lagartija protesta al perder la cola entre la multitud y Dios le concede la virtud de que le vuelva a nacer. Fue entonces cuando se decidió, por fin, que los seres deben morir, pues ya no cabían en el mundo y se estorban mucho unos a otros. La vinculación entre lagartijas y muerte se da en varios episodios de distintos mitos.</p>
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Cuando el primer cura llegó a la tierra de Mijmeor Kan, junto al mar, la Virgen de Piedra salió corriendo. Pisó al popoyote, que desde entonces es plano. Con ella salió huyendo el tigre, quien dejó su pata marcada en la concha de las jaibas; los pájaros salieron volando tan de prisa que se les soltaron los huaraches –son las estrellas de mar. Mijmeor Kan saltó al agua y formó las olas del mar –antes no había–; el encaje de su enagua se entrevé todavía cuando la espuma llega a la playa.</p>
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<p class="rtejustify">
Elisa Ramírez. Socióloga, poeta escritora para niños y traductora. Colaboradora permanente de esta revista.</p>
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Ramírez, Elisa, “No siempre fueron así I”, <em>Arqueología Mexicana</em> núm. 148, pp. 20-21.</p>
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Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:</p>
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</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md25"><a href="/arqueomex148" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">arqueomex148</a></div><div class="field-item odd" id="md26"><a href="/tradicion-oral-indigena-mexicana" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Tradición oral indígena mexicana</a></div><div class="field-item even" id="md27"><a href="/mitos" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">mitos</a></div><div class="field-item odd" id="md28"><a href="/mitos-de-creacion" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">mitos de creación</a></div><div class="field-item even" id="md29"><a href="/etnologia" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Etnología</a></div></div></div><div class="field field-name-field-image field-type-image field-label-hidden"><div class="field-items" id="md30"><div class="field-item even"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_471_0.jpg?itok=XDO_evKS" alt="" /></div><div class="field-item odd"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_472_1.jpg?itok=1ibszMBF" alt="" /></div><div class="field-item even"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_473_0.jpg?itok=kpji8CSI" alt="" /></div></div></div><div class="field field-name-field-parallax field-type-list-text field-label-hidden"><div class="field-items" id="md31"><div class="field-item even">Off</div></div></div><div class="field field-name-field-blog-category field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md32"><a href="/mexico-antiguo" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">México antiguo</a></div></div></div>
Thu, 21 Jun 2018 01:56:57 +0000
m.estrada
3648 at
/mexico-antiguo/no-siempre-fueron-asi-i#comments
Chaneques
/mexico-antiguo/chaneques
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items" id="md33"><div class="field-item even"><p>
TRADICIÓN ORAL INDÍGENA MEXICANA</p>
<p>
Elisa Ramírez</p>
<p>
Los chaneques viven en el monte, en la humedad, junto a los ríos. Sienten gran curiosidad por la vida de los hombres y se acercan a ellos –suelen ser chaparritos como niños.</p>
<p>
Cuento y testimonio nos dicen que los chaneques y otros seres extraordinarios no son siempre malos; si bien espantan, también conceden dones. Ellos guardan la medida de la caza, norman el uso de los recursos, castigan o premian la obediencia o transgresión de los humanos. Como todos los seres sobrenaturales que toman la apariencia humana –o son humanos que se transforman, como en el caso de los <em>nahuales</em>–, hay algo que los distingue de éstos: patas de guajolote, modos de comer, comportamientos inusitados.</p>
<p>
Dioses, héroes o simples mortales en mitos y sagas, se casan, conviven y hasta tienen descendencia con parejas que no son de su misma especie –con ranas, osos, monos, rayos, dueños, salvajes y otros–; esto sucede sobre todo en los cuentos. Las bodas, uniones y amoríos entre seres diferentes rara vez tienen a veces buen fin, como en el caso de este muchacho que se casó con una mujer chaneca:</p>
<p>
Sucedió en una laguna. El muchacho se estaba bañando cuando escuchó un ruido en el agua. Desde lejos se dio cuenta que eran unas muchachas y cuando llegó a la orilla vio que ahí estaba sentada una vieja; era una chaneca. Iba cuidando a las chanecas jóvenes.</p>
<p>
La viejita le preguntó al muchacho: –Oye, hijo, ¿quién eres?</p>
<p>
Vio que el muchacho era como todos los cristianos –tenía cinco dedos en cada mano. Eso fue lo que le interesó a la viejita, porque los chanecos sólo tienen dos dedos y por eso encantan, nos sacan una poca de sangre y con eso nos llevan al mundo de ellos.</p>
<p>
Dijo la vieja: –Te voy a llevar; te voy a regalar una hija, esa va a ser mi voluntad.</p>
<p>
El muchacho se conformó y se fue con las chanecas, pero antes de caminar hacia el mundo de ellos le advirtieron: –Muchacho, vas a cerrar los ojos y no los vas a abrir hasta que lleguemos.</p>
<p>
Eso hizo; caminaron hasta llegar. El muchacho se dio cuenta que ya estaban en otro mundo, pues todo era muy diferente al mundo de aquí, donde nosotros vivimos.</p>
<p>
Preguntaron las muchachas: –Mamá, ¿dónde vamos a esconder al muchacho?</p>
<p>
–Yo lo escondo en el otro lado de las lajas, porque no tardan en llegar ahorita tus hermanos y no sea que se lo vayan a comer. Mejor se los enseño después, poco a poco.</p>
<p>
Cuando los chaneques, dijeron: –Aquí huele a hombre, ¿dónde está?</p>
<p>
–Quién sabe qué olerán ustedes.</p>
<p>
No se imaginaban que el muchacho estaba detrás de las lajas y se pusieron tercos, exigiéndole a su madre que les diera al hombre que olían.</p>
<p>
–Pues miren, hijos, no se los enseño: no sea que se lo vayan a comer.</p>
<p>
–Madre, si lo enseñas, no lo vamos a comer, sólo queremos conocerlo.</p>
<p>
Y así fue: les enseñó al muchacho y también les informó que era su cuñado, porque le había regalado a una de sus hijas, para que se casara con ella.</p>
<p>
Pero la viejita tenía otra intención: quería que tuviera hijos con su hija y para que esos hijos tuvieran cinco dedos en cada mano. Para eso lo estaba necesitando.</p>
<p>
El muchacho vio que tenían bodegas de dinero, de puros billetes; entonces un día quiso darle a su esposa para el gasto: –Mujer, ten este dinero.</p>
<p>
–No, aquí hay mucho dinero; es más, aquí nada te va a costar, todo es gratis.</p>
<p>
Vino su suegra y dijo: –Hijo, nosotros aquí tenemos bodegas de dinero.</p>
<p>
Se sorprendió cuando le enseñó todo lo que tenían los chanecos. –No te preocupes de nada; te di a mi hija para engendrar hijos parecidos a ustedes.</p>
<p>
Pasó tiempo y la madre del muchacho estaba muy preocupada por su hijo. No sabía que se había casado con una chaneca, que se habían ido abajo de la tierra. Cuando ya había pasado algún tiempo, el muchacho quiso ir a visitar a su mamá y le dijo a la chaneca: –Vamos a visitar a mi mamá, invita también a tu mamá, que nos acompañe.</p>
<p>
Se fueron a visitar a la mamá, pero antes de que llegaran a la casa la mujer chaneca se detuvo: –Yo ya no voy, mejor me regreso. Te vengo a alcanzar aquí mismo, nada más que llegando aquí tienes que cerrar nuevamente los ojos. El día que tu gente me vea pierdo toda mi herencia. Mejor vete solo y yo vengo a esperarte aquí.</p>
<p>
El muchacho se fue y llegó a su casa después de mucho tiempo de estar perdido. Su madre le reclamó: –Hijo, por Dios, ¿dónde estuviste todo este tiempo, que no venías a verme?, ¿qué te pasó?</p>
<p>
–Madre, me junté con una muchacha que encontré en la laguna cuando se estaba bañando con sus hermanas. La mujer que tengo no es de aquí, sino que es de otro mundo, viven bajo tierra.</p>
<p>
–Hijo, ¡no te vaya a comer!</p>
<p>
–No mamá, ya me hallé con ellos, sólo vine a visitarte y me regreso, porque allá me esperan.</p>
<p>
El muchacho salió en ese momento, porque su mujer le había dicho que lo iría a esperar en el camino. Luego empezó a caminar, pero al llegar al lugar indicado no la vio; cerró los ojos como le había dicho, para llegar al lugar de los chanecos, pero no pasó nada; lo repitió varias veces, pero nunca lo logró y se quedó en este mundo. Pasó un poco de tiempo y el muchacho falleció.</p>
<p>
</p>
<p>
Elisa Ramírez Castañeda. Socióloga, poeta, escritora para niños y traductora. Colaboradora permanente de esta revista.</p>
<p>
</p>
<p>
Ramírez Castañeda, Elisa, “Chaneques ”, <em>Arqueología Mexicana núm. </em>147, pp. 16-17.</p>
<p>
</p>
<p>
Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:</p>
<p>
<a href=";
</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md34"><a href="/arqueomex147" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">arqueomex147</a></div><div class="field-item odd" id="md35"><a href="/mitos" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">mitos</a></div><div class="field-item even" id="md36"><a href="/tradicion-oral-indigena-mexicana" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Tradición oral indígena mexicana</a></div><div class="field-item odd" id="md37"><a href="/chaneques" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">chaneques</a></div><div class="field-item even" id="md38"><a href="/cosmovision" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">cosmovisión</a></div></div></div><div class="field field-name-field-image field-type-image field-label-hidden"><div class="field-items" id="md39"><div class="field-item even"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_432_1.jpg?itok=9qu76bSR" alt="" /></div><div class="field-item odd"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_431_1.jpg?itok=U45IXOTL" alt="" /></div></div></div><div class="field field-name-field-parallax field-type-list-text field-label-hidden"><div class="field-items" id="md40"><div class="field-item even">Off</div></div></div><div class="field field-name-field-blog-category field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md41"><a href="/mexico-antiguo" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">México antiguo</a></div></div></div>
Thu, 31 May 2018 19:33:36 +0000
m.estrada
3604 at
/mexico-antiguo/chaneques#comments
El mundo y el cielo en San Mateo del Mar
/mexico-antiguo/el-mundo-y-el-cielo-en-san-mateo-del-mar
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items" id="md42"><div class="field-item even"><p class="rtejustify">
Los primeros hombres que observaron el cielo trazaron líneas imaginarias entre las estrellas más brillantes, formaron figuras e inventaron historias que les permitirían recordarlas, identificarlas y conocer su lugar y su tránsito por el cielo nocturno. Los astrónomos actuales nombran las estrellas según el imaginario del Viejo Mundo: en México, las líneas invisibles formaron otras figuras, se localizaron en el cielo mediante otros relatos.</p>
<p class="rtejustify">
La tradición oral no se limita a cuentos, mitos, plegarias y demás; incluye también nociones del tiempo, el espacio, el comportamiento que rara vez son expresadas de manera verbal u ordenada. Las cosmovisiones se portan, no se enuncian. Esta descripción me fue dictada hace casi cincuenta años en San Mateo del Mar por Juan Olivares, pescador y gran conocedor de una cultura rápidamente cambiante –estos conocimientos del mundo entre los adultos regían desde que se tenía memoria. No fue la ciencia positiva ni la razón occidental –con la cual tenían ya estrecho contacto a través de las escuelas, iglesias, vecinos, migrantes, visitantes– lo que ha modificado esta visión del mundo, no. Muchas personas –los <em>ikoods</em> mismos– podrían preguntarse por qué un pueblo que no siembra pide con tal veneración la lluvia. La razón es que la pesca depende tanto de la lluvia como los cultivos.</p>
<p class="rtejustify">
Pero la pesca cambió por completo por la construcción de una presa sobre el río Tehuantepec, que al modificar el flujo de agua dulce hacia el mar alteró la salinidad y propició la formación de barras y bancos arenosos, la sobreexplotación pesquera, el cambio en los métodos de pesca dictados por el mercado y la competencia con los vecinos que pescan también en la Laguna Superior –todo ello en menos de un siglo. El cambio climático que modificó las condiciones particulares del entorno próximo, la desaparición de las prácticas y formas de pesca nativas anulan los conocimientos ancestrales que, si se conservan, no volverán a estar asociados con la vida y el trabajo, sino con las curiosidades recopiladas tiempo atrás.</p>
<p class="rtejustify">
El mundo es redondo como una moneda, el cielo es como una jícara volteada sobre el mundo. Y por la parte de adentro de esa jícara pasan el sol, la luna y las estrellas. Abajo del mundo nada más hay un hueco; allí está una muchacha alta y larga que se llama <em>jal nüch</em>. Ella carga la tierra; cuando se cansa, se acomoda y por eso tiembla. Cuando tiembla no se espantan; sólo dicen que la muchacha se está acomodando.</p>
<p class="rtejustify">
El sol es macho, es Dios eterno, está allí desde el principio: por eso brilla menos en Semana Santa, porque es cuando Dios se está muriendo. El sol tiene su camino que se llama <em>ajwik nüt</em> (brincando el sol); sube por esta escalera y así va marcando la hora. El sol está exactamente arriba de San Mateo, que está en el centro del mundo. Alrededor de San Mateo gira el sol: cuando son las doce, el sol se detiene arriba del pueblo. A esa hora se toca la campana.</p>
<p class="rtejustify">
El sol sale más al norte o más al sur: el día es más largo cuando está más arriba (norte) y más corto cuando está abajo (sur); es la misma escalera, pero abarca más o menos camino, así como abarcan los chinchorreros cuando pescan. El día que el sol se regresa, es el día más largo: ese día el sol está contento como gato, juega; ese día el sol no puede verse directamente, se le debe mirar reflejado en una jícara con agua. Ese día se llama <em>atzog teat nüt</em> (está jugando el Padre Sol). Cuando hay un eclipse de sol toda la gente cree que se va a acabar el mundo.</p>
<p class="rtejustify">
La luna es hembra, señorita. Camina por la misma escalera que el sol. Se llama <em>ajwik cäw</em>, pero no tiene hora fija para recorrer la escalera. Antes, cuando no había luz eléctrica, se estaba muy pendiente de la luna: cuando había luna llena, era buen tiempo para salir caminando a Juchitán, Salina Cruz o Tehuantepec; es tiempo para salir a la calle a platicar, para que los niños salgan a jugar a la calle. Con la luna llena, las viejitas tuercen hilo; es buen tiempo para torcer hilo de algodón y mecate de palma. Cuando la luna es llena, los cenzontles cantan toda la noche; las gallinas cacarean como si acabaran de poner huevo. Cuando la luna llena aparece cuando el sol entra, hay buena pesca. La mejor pesca sale cuando la luna está sazona. Cuando la luna va junto al sol en los meses de lluvia, los pescadores y los campesinos saben que ya va a llover.</p>
<p class="rtejustify">
La mar sube y entra con la marea, y la marea va con la luna. Cuando la luna está en medio, el mar se ahonda y viene la pesca; el mar sigue a la luna. Hay dos mareas cada día, una es la de la luna y otra es la del día. Los pescadores tienen que ver la luna para encontrar su pesca. Cuando la luna tiene un círculo alrededor es buen tiempo para buscar tortugas y huevos en la orilla de la mar viva. Cuando hay luna tierna, no se debe cortar madera porque se pudre, se echa a perder. La siembra se debe hacer cuando la luna está tierna; la cosecha, cuando está sazona. El maíz se guarda en luna sazona, también el frijol se corta con luna sazona. Los marranos deben caparse cuando la luna está sazona, si se cortan cuando la luna está tierna, sangran mucho y se mueren.</p>
<p class="rtejustify">
La luna se hace vieja y se hace tierna; desaparece, pero nunca se muere. Cuando no se ve, porque anda con el sol, se dice que está muerta, que está menstruando, es <em>andeow cäw</em>, luna con regla, porque la regla es sangre muerta; pero no está de veras muerta, revive siempre.</p>
<p class="rtejustify">
Cuando hay eclipse de luna, ya saben que es Xaweleat, que tiene hambre. A esa hora se tocan las campanas, los niños hacen ruidos con latas para asustar al Xaweleat, para que ya deje a la luna. Las mujeres preñadas no deben salir cuando hay eclipse porque si no sus niños tendrán muchos lunares. La luna tierna en el oriente no debe señalarse, porque se pudre la uña del dedo que la señaló.</p>
<p class="rtejustify">
</p>
<p class="rtejustify">
Las estrellas del cielo son las velas de los muertos; por eso se ven más estrellas en miércoles y en domingo que son días más santos. Cuando las noches son muy estrelladas hay una fiesta allá en el cielo. El cielo es santo, y los muertos son el corazón del mundo; dicen que cada muerto tiene que contar las estrellas. Cuando cae una estrella fugaz, es un pedacito de pabilo que se desprende de una vela. Aparte son los cometas, se llaman cola de iguana: si caen dentro del mar se oye cómo se apaga y mueren muchos peces; si cae en la tierra, se mueren y se enferman los hombres y los animales. Si cae cuando hay calma, se sabe que va a seguir la calma y si hay norte, va a seguir el viento.</p>
<p class="rtejustify">
Para que los muertos lleguen hasta el cielo donde está Dios, hay que hacerles una misa especial, una misa de pozo volteado. Cuando alguien muere por muerte violenta, muere con tentación y lo gana el diablo, no tiene vela.</p>
<p class="rtejustify">
Cuando no hay luna en la noche, las estrellas marcan la hora: hora de la jaiba, hora del alacrán, hora del soplador. Hay un grupo de estrellas que se llama <em>neameach ameay</em> (el que duerme mal); es la Carrera de Santiago (la Vía Láctea), y es como uno que da vueltas en la cama, que duerme como quiera, que amanece atravesado, o de cabeza, o destapado.</p>
<p class="rtejustify">
En el norte está la Cruz de Dios que nunca cambia de lugar, sólo gira y se voltea la cabeza: allí se queda siempre, se ve en cualquier tiempo. Tiene cuatro luceros grandes y es una verdadera cruz.</p>
<p class="rtejustify">
La Cruz del diablo no es una verdadera cruz; es una cruz como la que se usa en el juego del garabato. Se ve de madrugada en febrero y marzo, por el tiempo de carnestolendas.</p>
<p class="rtejustify">
El Alacrán y el Soplador tienen cabeza y cola. El Cangrejo se ve al anochecer, en marzo y abril; luego desaparece. Los Marquesantos se llaman así porque son iguales a los marquesantos de la iglesia, que son los soportes usados para hacer velas.</p>
<p class="rtejustify">
Detrás de la escalera del sol y de la luna, detrás de las estrellas, está Dios Padre.</p>
<p class="rtejustify">
</p>
<p class="rtejustify">
El viento del norte es hombre, es manso. El viento del sur es mujer, viene del mar, azota muy bravo. Es mujer, es culebra que puede venir como ciclón. El viento del sur sopla en marzo y abril, ese tiempo es bueno para trabajar; pero el sur en el mes de mayo es malo, porque anuncia ciclón. Ese ciclón es como culebra, viene una nube con una cinta de agua y luego jala para arriba.</p>
<p class="rtejustify">
El sur es de las mujeres y el norte es de los hombres; en el panteón hay una calle, del lado del sur se entierran las mujeres y del lado del norte se entierran los hombres. La cabeza de la iglesia ve hacia el norte. En las casas los altares están del lado del norte; la gente duerme con la cabeza hacia el norte.</p>
<p class="rtejustify">
Los meses de marzo, abril y mayo, son el tiempo de buena pesca; también es fácil convencer a una mujer, porque es tiempo de calor –en cambio en octubre y en noviembre, no se puede hacer nada. En mayo, junio y julio se siembran las tierras; en agosto y septiembre es cuando los pescados están más gordos; octubre y noviembre son la época de la lisa.</p>
<p class="rtejustify">
Los rayos y los truenos se respetan. El rayo es de Dios. Los rayos son <em>montioc</em>, son naguales que tienen poder y trabajan con el viento del sur. El rayo del sur trae la lluvia; el rayo del valle es seco, no puede entrar hasta el mar. Cuando están en la pesca y hay rayos, hay que salirse del mar –o estarse allí, pero sin trabajar– por respeto. El machete atrae al rayo porque el rayo tiene su machete; el que está en el monte debe enterrar el machete en la tierra si hay tempestad porque el metal atrae al rayo.</p>
<p class="rtejustify">
La mar es Dios, es sagrada; quien entra a la mar entra en sagrado como si fuera a la iglesia. El que muere en el mar queda con Dios, aunque no sea su hora; ya quedó en sagrado. A la mar se le pide la lluvia y se le hace ofrenda. Al llegar a la mar, el pescador se debe persignar antes de entrar; sólo a la mar se le hace sacrificio, por eso son pescadores: su vida es el mar. No se entra al mar por entrar, sólo para la pesca; las mujeres no entran a la mar más que cuando buscan caracol para teñir su hilo. Las fiestas deben respetarse; nadie debe entrar al mar. En Semana Santa el mar es muy peligroso, tienen derecho la madre de la jaiba y la madre del camarón; y Dios no está cuidando, tiene los ojos cerrados.</p>
<p class="rtejustify">
La tierra es la más sabia, la más sagrada. Todo lo oye, todo lo sabe, desde siempre. Por eso hay que hablarle y hacer diligencias con ella cuando alguien se enferma. Pero no cualquiera puede hablarle; hay hombres especiales que le saben decir las cosas.</p>
<p class="rtejustify">
La lluvia tiene que pedirla el alcalde, junto con el juez de mandado, todos los años.</p>
<p class="rtejustify">
El arco iris lo escupe una tortuga; es sólo para señalar que ya pasó la lluvia.</p>
<h2 class="rtejustify">
</h2>
<p class="rtejustify">
Ramírez, Elisa, “El mundo y el cielo en San Mateo del Mar”, <em>Arqueología Mexicana </em>núm. 142, pp. 14-15.</p>
</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md43"><a href="/arqueomex142" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">arqueomex142</a></div><div class="field-item odd" id="md44"><a href="/tradicion-oral-indigena-mexicana" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Tradición oral indígena mexicana</a></div><div class="field-item even" id="md45"><a href="/san-mateo-del-mar" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">San Mateo del Mar</a></div><div class="field-item odd" id="md46"><a href="/oaxaca" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Oaxaca</a></div><div class="field-item even" id="md47"><a href="/etnografia" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">etnografía</a></div></div></div><div class="field field-name-field-image field-type-image field-label-hidden"><div class="field-items" id="md48"><div class="field-item even"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_204_2.jpg?itok=TUDNpmE5" alt="" /></div><div class="field-item odd"><img itemprop="" typeof="foaf:Image" src="/sites/default/files/styles/image_485x300/public/imagen_205_1.jpg?itok=sjFjZFJn" alt="" /></div></div></div><div class="field field-name-field-parallax field-type-list-text field-label-hidden"><div class="field-items" id="md49"><div class="field-item even">Off</div></div></div><div class="field field-name-field-blog-category field-type-taxonomy-term-reference field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" id="md50"><a href="/mexico-antiguo" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">México antiguo</a></div></div></div>
Thu, 08 Mar 2018 20:59:25 +0000
m.estrada
3382 at
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Adivina, adivinador...
/mexico-antiguo/adivina-adivinador
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