tag:blogger.com,1999:blog-16517800Thu, 20 Aug 2026 22:32:52 +0000LibrosDietarioArtículos literariosNoticias literariasEscritoresEscritores mexicanosCitas literariasEscritores austro/húngarosPoesíaGarcía PonceLiteratura y arteTeoría literariaEntrevistasLiteratura y cineVideos literariosImre KertészComicAgradecimientoApostillas literariasnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)Blogger887125tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-2807654222658868311Wed, 05 Nov 2025 02:57:00 +00002025-11-04T20:57:21.091-06:00EscritoresPoesía<p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">Se puede matar todo menos la nostalgia,</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">la llevamos en el color de los ojos,</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">en cada amor,</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">en todo lo que profundamente atormenta</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">y desata y engaña</span></p><p style="text-align: center;"><span style="font-size: medium;">Julio Cortázar</span></p>2025/11/blog-post.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)2tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-4510154223815872132Wed, 15 Feb 2023 23:38:00 +00002023-02-15T17:38:02.840-06:00Escritores mexicanosPoesíaMi gatoA mi gato se le cayeron ya todos los dientes<div>y se esconde bajo un mueble bajito. </div><div>Imagino su angustia </div><div>al recordar cómo le huían las arañas y las sombras, </div><div>cómo le temían las ventanas y los pájaros. </div><div><br /></div><div>Perdió sus dientes</div><div>y se siente solo, siente el peso de cubeta honda</div><div>que es el tiempo. </div><div>Sus dientes eran su compañía, </div><div>su mejor amigo, </div><div>su huella digital sobre las cosas.</div><div><br /></div><div>¿Cómo le explicas a un gato </div><div>qué es la vejez? </div><div>¿Cómo le dices que sólo ocurre? </div><div>Que un día abres los ojos y ahí está. Eres viejo.
La identidad es algo que no se pierde </div><div>excepto con el tiempo, con la vejez, con ir dejándonos en las personas.</div><div> </div><div>Mientras escribo esto</div><div>mi gato está bajo una silla, huyendo de las arañas, </div><div>escondiéndose de las sombras de los insectos que le temían,</div><div>ocultándose avergonzado de los pájaros y las ventanas, </div><div>asustado de su nueva posición en el mundo, </div><div>aterrado de sentir sus encías deshabitadas, desalojadas sorpresivamente, </div><div>intentando despertar y despertar; </div><div><br /></div><div>despertar </div><div>y que sus colmillos sigan ahí, prestos, dirigentes, altivos.</div><div>Ahora quiere volver a ser un gato </div><div>y no puede.
Ahora quiere devolverle a su hocico lo felino </div><div>y no puede, </div><div>no logra volver a ser un gato. </div><div><br /></div><div>Y yo, que desde hace años hablo humano roto, </div><div>intento inútilmente ocupar </div><div>en su corazón
el sitio que su dentadura ocupaba. </div><div><br /></div><div>¿Cómo explicarle a mi gato </div><div>que la vejez no sólo te quita sueños, no sólo encoge la esperanza? </div><div><br /></div><div>Bajo su silla, </div><div>bajo la seguridad protegida de su silla,
mi gato me explica </div><div>lo que es la vejez. </div><div><br /></div><div>De: A. E. Quintero, <i>Aquí podría caber todo el amor que nos tuvimos</i>, </div><div>México, Editorial De Otro Tipo, 2023.</div>2023/02/mi-gato.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)5tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-5657057216400094126Mon, 04 Apr 2022 00:04:00 +00002022-04-03T19:04:42.764-05:00Artículos literariosEscritoresElena Garro y Octavio Paz<div style="text-align: justify;">La novela epistolar de Paz y Garro</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Los admiradores de Elena Garro y Octavio Paz estamos ávidos de saber cómo se produjo su tránsito de la pasión al desamor y del desamor al odio. Se han disipado ya muchos misterios sobre el tema, porque el conflicto de la pareja no terminó después de su muerte: lo han prolongado los hombres y las mujeres de letras que toman partido por alguno de los cónyuges, argumentando, por un lado, que Octavio cometió mezquindades imperdonables (intentos de frenar o desalentar la vocación literaria de su esposa, desapego a la hija que procrearon, etc.) y por el otro, acusando a Elena de mitómana y difamadora obsesiva (abundan las pruebas al respecto, pero las feministas dogmáticas, al grito de “yo sí te creo”, las ignoraran con tozuda sororidad). </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">La reciente publicación de <i>Odi et amo</i>: las cartas a Helena, publicadas por Guillermo Sheridan, ofrece inéditos y valiosos elementos de juicio para entender mejor las afinidades y las discordias de esta legendaria pareja, pues reúne muchas de las cartas que Paz escribió a la Garro entre 1935 y 1945. Por desgracia, las de Elena se perdieron o estás arrumbadas en el archivo del poeta, que por ahora nadie puede consultar. Joven Pigmalión, Octavio Paz se propuso desde el inicio de su noviazgo transformar a una joven bailarina frívola, con un ingenio despierto y una gran pasión por la lectura, en una sacerdotisa del amor loco, al que debía entregarse por completo, renunciando a bailar en público, a la carrera de Letras, a la posibilidad de hacer carrera en el cine y a cualquier otra actividad corruptora que pudiera alejarla de su deber sagrado. </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Empezó por modificar su nombre, añadiéndole la h que figura en el título, y luego quiso convencerla de que había nacido para idolatrarlo: “Octavio Paz no es para ti sino una tangible forma de tu destino: no amabas en mí sino a tu destino, a tu pasión, a lo más valioso de tu vida”, declara modestamente en una de las primeras cartas, invirtiendo los términos del cortejo tradicional, donde el amante es siervo de la amada y le rinde vasallaje. Si lo más valioso de Elena es él, ¿no tenía esa muchacha virtudes propias? Hasta la alegría de su novia significaba un enemigo a vencer, pues lo relegaba a segundo plano. “No quiero que vivas sino en mí”, le ordena más adelante, y en un arrebato de pasión, al recriminarla por juntarse con gente de teatro, pretende conocer mejor que Elena su verdadero carácter: “Estás conmovida por mil Helenas que aborrezco, porque son puras invenciones, Helenas que me olvidan y que traicionan a la mujer, a la verdadera Helena”. </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">En aquella época, Paz no era el único hombre que enamoraba mujeres imponiéndoles su voluntad látigo en mano: vivía en un contexto sociocultural machista, donde prevalecía ese tipo de cortejo. Pero a la luz de estas cartas da la impresión de que se impuso a Elena sin persuadirla del todo. Apenas podemos inferir las réplicas de Garro por algunos comentarios del poeta y sería muy interesante que alguna escritora emprendiera la tarea de elucubrarlas. Por los berrinches de Paz podemos inferir que Elena recurrió muchas veces a la burla como un recurso defensivo. El apodo que le endilgó, “Tavucho”, y la retadora confesión de sus desobediencias (nunca abandonó el mundillo teatral, pese a los regaños de Paz), indican que, en ese intercambio epistolar, el humor y la insolencia corrían por cuenta de la futura dramaturga. </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Las cartas del poeta, en cambio, pecan de una solemnidad insufrible, tal vez porque desde entonces arrastraba un prejuicio contra el humor. En un diario juvenil escrito en aquellos años reprochó a una adolescente imaginaria muy semejante a Elena: “Detrás de su frivolidad hay una conciencia muy clara; quiere destruir con su impertinencia el mundo de los hombres, vencerlos, arrebatarles su profundidad”.</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Puede ser que las mujeres, entonces y ahora, quieran arrebatarnos la profundidad, en caso de que la tengamos, ¿pero no sería insoportable la vida si todo fuera tan serio y sublime como quería Paz? ¿Algún hombre podría vencer el narcisismo si no fuera por esas impertinentes? En cuanto al valor literario de las cartas, mejora mucho durante la estancia de Paz en Yucatán, donde fundó, con otros camaradas comunistas, una Escuela Secundaria Federal Para hijos de Trabajadores patrocinada por la SEP. En ese año crucial de su vida, 1937, comienza a encontrar una voz propia, y en sus cartas afloran admirables metáforas eróticas hilvanadas a vuelapluma: “Eres verde, tienes verdes años y verde corazón, ojos como el trigo, con un dulce resplandor violento, de gacela o llama de cal, una llama que tú no conoces, terrenal y líquida”. </div><div style="text-align: justify;">Al comparar estos arrebatos de ternura con la posterior involución de la pareja, me vino a la memoria el verso proverbial de Eduardo Lizalde: “Que tanto y tanto amor se pudra, oh dioses”. </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Enrique Serna </div><div style="text-align: justify;"><i>Milenio</i> </div><div style="text-align: justify;">26.11.2021
</div>2022/04/elena-garro-y-octavio-paz.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)0tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-6777744191101297040Sun, 05 Sep 2021 18:01:00 +00002023-03-12T13:59:23.445-06:00Artículos literariosDietarioEscritoresEscritores mexicanosEl jardín de las tumbas vacías<p style="text-align: justify;"> La novela corta, <i>El jardín de las tumbas vacías</i> es del ensayista,
narrador, poeta y traductor mexicano, <a href="; target="_blank">Agustín Cadena</a>. Está publicada por
Cipselas: México, 2020. Con ilustraciones de María Fragoso.
</p>
<p style="text-align: justify;">
En este momento recuerdo las palabras de Umberto Eco: "Ciertas novelas se
vuelven más bellas cuando alguien las cuenta, porque se convierten en ‘otras'
novelas". Estoy segura de que lo que yo comente sobre la novela no la volverá
más bella, es imposible, sólo deseo tener el placer de comentarla con todos
ustedes.
</p>
<p style="text-align: justify;">
<i>El jardín de las tumbas vacías</i>, leemos en la portada. El título (o
paratexto) rodea el libro, nos hace detenernos y desde ahí presentir cuál será
la configuración del relato. ¿Es sobre muertos? ¿sobre panteones? ¿sobre
jardines donde no hay muertos enterrados? En ese momento en el que estamos
preguntándonos todo esto, vivimos un intercambio de tres intencionalidades: la
del autor, la de la obra y la del lector. Al conocer el título nos hacemos
conjeturas sobre la intención de la obra, pero no queremos que nuestra
interpretación resulte aventurada. Este título nos persuade y su persuasión
nos lleva a adentramos a una novela contada en primera persona: es el
narrador-personaje quien nos cuenta su propia historia, una historia que
conoce muy bien pues participa en ella. Nos la cuenta con sus propias
palabras, nos relata lo que hace, piensa, siente, observa y sueña o cree que
sueña.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Voy a detenerme unos instantes en la descripción de las acciones para
descubrir esta estructura del universo representado y comprender más
claramente la intencionalidad del relato: Desde el castillo, que es el aquí y
ahora narrativo, el Narrador-Personaje nos informa que él y su pareja, Luisa,
un día soñaron venir a conocer este castillo, lo tenían como la opción ideal
para una luna de miel si llegaban a casarse. Pero, finalmente, ya no hubo
matrimonio ni viaje ni hallaron una razón para seguir juntos, por el
contrario, están por separarse, y la idea de separarse fue precisamente de él.
Ella, en cambio, propone hacer un viaje de despedida precisamente al castillo,
era el último regalo que se iban hacer el uno al otro. Y hacen un trato,
“terminadas las vacaciones, cada quién haría su vida”. El Castillo está en
medio de las montañas, posee ese “esplendor lánguido del viejo imperio”, se
nos dice, es un hotel rodeado de coníferas donde “por sus alfombras se
arrastraban pasos ya idos, ecos sofocados, roces de crinolinas”. También, se
destacan las historias de fantasmas que lo habían hecho famoso.
</p>
<p style="text-align: justify;">
La narrativa de Agustín Cadena siempre me ha parecido prosa poética, recuerdo,
por poner un ejemplo, cuando en una de mis novelas preferidas de su autoría,
<a href="2019/01/la-casa-de-los-tres-perros-de-agustin.html" target="_blank">La casa de los tres perros</a>, nos describe las emociones de esos jóvenes fantasmas que habitan en el
edificio, un edificio donde conviven vivos y muertos. La descripción de esas
emociones es realmente un poema. En esta novela que nos ocupa, es como si
pintara las palabras: detalla la forma, el tamaño, la impresión que un objeto
o un aroma le produce al personaje, y lo hace poéticamente, leemos: “Llegamos
aquí a finales de agosto, cuando más verdes se veían las montañas, el lago
lucía un hermoso color menta, y la avenida de castaños que llevaba al castillo
estaba llena de follaje. Por todas partes había flores: macizos de petunias y
geranios, campánulas. Los rododendros eran un incendio de flores rojas, rosas,
anaranjadas, amarillas...” (6). Nuestros sentidos se abren al leer esto,
podemos percibir el olor, ver los colores, sentir la suavidad de las flores,
esa belleza del lugar como si estuviéramos ahí junto al personaje que nos
comparte su percepción. Las emociones entran a nuestro interior porque son una
acción estética que viene desde la literatura directa hacia nosotros.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Los protagonistas, son una pareja de mexicanos, los dos hijos mimados de
parejas ricas y que odian a sus padres pero que no odian el dinero de esos
padres. Estarán en el Castillo por tres meses, durmiendo cada uno en su lado
de la cama, con rutinas establecidas para estar claros y establecer
distancias. Los primeros días no fueron fáciles para ellos, pero después de
unas semanas sobrevino lo que se podría llamar una reconciliación: pasan más
tiempo juntos en las sobremesas, y hasta le surge a él la idea de pintar un
retrato a Luisa. Un día, mientras hace esta tarea, escucha la voz de un niño
pelirrojo, de unos 9, 10 u 11 años, Alex. El niño mantiene una breve
conversación con Luisa, y le regala una pelota de golf que traía consigo.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Antes de continuar, hablaré brevemente de los personajes. Respecto a Luisa, es
el N-P quien nos detalla cómo es: una mujer observadora, expectante, con una
sensualidad ya de tiempo ahogada, con vestidos largos y tétricos, que no sabía
quién era, narcisista, una déspota encantadora que había tenido un hijo a los
17 años y que había muerto, que se ha pasado bebiendo todas las noches, bella,
con la mirada preñada de tristeza y con el instinto maternal atrofiado. Él: es
pintor, no le gustan los niños, es anafrodita, le gusta acompañar a una mujer
que va de compras, le harta todo eso que va con el amor (la curiosidad por la
vida del otro, la ternura convertida en hábito, los sueños, etc.), y es un
hombre al que no le gustan los besos porque le parecen asquerosos.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Con toda esta carga configurativa, una noche Luisa propone bajar al pueblo y
emborracharse juntos. Caminan por toda la orilla del lago y cuando son poco
más de las 11 llegan al primer antro: The Sick Rose (la rosa enferma, en
español). Quiero destacar, que es interesante que el nombre del antro es el
nombre de un famoso poema de William Blake. Las intertextualidades e
interdiscursividades en la obra de Agustín Cadena, las vamos a encontrar
mucho, hay que estar atentos a ellas.
</p>
<p style="text-align: justify;">
En este bar conocen a una pareja gay, italianos, que les cuentan algunas
historias de fantasmas que han hecho famoso al hotel, como aquel “flautista
que subía al elevador junto con los huéspedes, especialmente si iba uno solo;
tocaba una música rara y silenciosa, como la que se escucha en los sueños
cuando sueña uno con música. Se bajaba en algún piso y se iba por los pasillos
tocando esa flauta que nadie oía”. O aquella “suite de la cual salía a veces
ruido de fiesta: música de radio de la época de la guerra, voces de hombres
que conversaban animadamente, risas alegres de mujeres embriagadas, chocar de
copas, tintineo de cubiertos. Pero no había nadie adentro; la administración
llevaba años de no dar esa suite a ningún huésped”. Estas historias ponen
nerviosos a nuestros protagonistas, salen del bar temblando. Es una noche muy
agradable para los dos, la pasan bien. Es entonces, cuando el N-P empieza a
hacer una analepsis y recuerda cómo se conocieron en aquella galería de la
zona rosa y qué fue lo que le llamó la atención de Luisa. Mientras recuerda,
por fin él termina de pintar el cuadro donde aparece ella.
</p>
<p style="text-align: justify;">
En esta novela, como en otras obras del escritor, ya lo he dicho antes,
sentimos vibrar la naturaleza humana, los sentimientos de seres que anhelan
amor, compañía, comprensión, que pueden padecer, como Luisa, la indiferencia y
frialdad de un anafrodita que, al carecer de apetito sexual, puede llegar a
ser cruel y frio ante las necesidades de su pareja. Luisa, nos dice él: tenía
“un dolor que no cesaba, un dolor sordo, estancado. Era como si ella hubiera
decidido ya no dejarlo ir. Se había instalado en sus ojos, en su sonrisa y la
había cambiado toda”. No obstante, Luisa anima al N-P para llevarlo a, dice de
manera coqueta, “un lugar que puede interesarle”. Y este lugar “Era un
cementerio en miniatura, un lugar encantado donde, entre musgos y hongos,
destacaba una docena de tumbas blancas, perfectamente bien hechas, de diez
centímetros de largo” que estaba muy cerca de un internado para señoritas
donde enseñaban valores inalterables. Algo sucede entre Luisa y él, nuestro
narrador personaje la vuelve a ver hermosa después de este descubrimiento.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Una noche en el The Sick Rose conocen a Evgeni, un ruso seductor que se acerca
a la pareja en una ocasión que están en ese bar. Quiero comentar algo que me
llamó la atención en esdte encuentro: Evgeni les recomienda el restaurant
Walpurgisnacht para que vayan a comer, el nombre en español traducido del
alemán sería “Noche de Walpurgis”, “Walpurgis: Es una fiesta, según leí, de
origen pagano muy arraigada en Suecia, Finlandia, Alemania, Estonia, República
Checa o Escocia. La noche de Walpurgis nació como oposición a la fiesta de
Todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre. La leyenda cuenta que, esa
noche, las brujas vuelan sobre escobas a Brocken (bruquen), la montaña más
alta de la Sierra del Harz, en el Estado alemán de Sajonia-Anhalt. Allí, las
brujas invocaban al diablo en grandes aquelarres”.
</p>
<p style="text-align: justify;">
Nos damos cuenta qué todo esto concuerda con el ambiente de fantasmas, enigmas
y secretos: cuartos misteriosos, colegios en la montaña, las niñas del
internado que solo tienen permiso para salir en noches de luna, las tumbas de
10 cm de largo, el vino de llorar, la pintora que muere en el bosque atacada
por una manada de lobos porque le gustaba caminar de noche, y cuyo nombre
figura en una de las pequeñas tumbas, que pinta un cuadro donde un niño
flotaba ahogado en un agua oscura, y con el título, traducido al español como
“No estoy saludando, sino ahogándome”, luego las urracas blancas, las brujas
(como souvenir del pueblo), el niño ahogado del cuadro parecido a Alex, etc.
Todo esto es muy significativo en la novela, nos ayuda a percibir u observar
una configuración de figuras que se van expandiendo a lo largo de la narración
que nos facilita advertir el ámbito de valores que la novela como signo
comunica.
</p>
<p style="text-align: justify;">
El ruso seductor se prenda de Luisa. Y sirve como medio para que el NP y Luisa
se reconcilien. Un tanto perversa la cosa, la escena de cuando llega Luisa de
estar íntimamente con el ruso seductor es un tanto descarada; sin embargo,
lleva a esa reconciliación con el N-P totalmente inesperada
</p>
<p style="text-align: justify;">
En esta novela, y en otras obras de Agustín Cadena, se da la historia dentro
de la historia, lo que en narratología se llama metadiégesis o narración en
segundo grado. La encontramos en lo que parece un sueño o tal vez una
realidad, no se sabe: es la historia de cuando Luisa se sale desnuda y llega
al internado, salen las niñas y todas bailan, se da un ritual bárbaro donde
Luisa es la sacerdotisa y de pronto llega otra niña con Alex de la mano que
parecía drogado o dormido. También hallamos otra historia dentro de la
historia en lo que el N-P ve como una película en la que sólo fue
espectador... y que es una historia cargada de perversión (Lo que hace Luisa
con Alex y lo que cree sobre él, resulta aterrador...).
</p>
<p style="text-align: justify;">
Hay algo que asombra: Se asustan cuando la pareja gay les cuenta sobre los
fantasmas (cuando salen del bar hasta se toman de la mano y van temblando)
pero nada les pasa o les da miedo con el por qué y el cómo de la muerte del
niño ¿Qué sucede? Veamos: Cuando se conocen, él se enamora de Luisa porque
descubre que es una déspota encantadora y una completa narcisista, y se
vuelven a unir, primero, después de lo que sucede con el ruso y después, y
definitivo, con lo que sucede con Alex. ¿Perversión? ¿Por qué no quieren irse
del lugar? Hubieran sido felices de haberse quedado para siempre... Toda una
atmósfera de exotismo, misterio y miedo...
</p>
<p style="text-align: justify;">
Me quedo pensando, para terminar, en esa relación que existe entre el cuadro
de la pintora muerta, Georgina Maciver, el cuadro titulado “No estoy
saludando, sino ahogándome”, y lo escalofriante sucedido con Alex... Pero esto
llevaría a realizar todo un ensayo.
</p>
<p style="text-align: justify;">Es una gran novela de un admirable escritor.</p>
<p></p>
<p style="text-align: justify;">
Nota: <i>El jardín de las tumbas vacías</i> es una novela que surge a partir
de “El castillo”, uno de los cuentos reunidos en
<a href="2011/08/las-tentaciones-de-la-dicha.html" target="_blank">Las tentaciones de la dicha</a>, libro del autor aparecido en 2010.
</p>
<div class="separator" style="clear: both;"><a href="; style="display: block; padding: 1em 0px; text-align: center;"><img alt="" border="0" data-original-height="800" data-original-width="510" height="400" src="; /></a></div>
<div class="separator" style="clear: both;"><a href="; style="display: block; padding: 1em 0px; text-align: center;"><img alt="" border="0" data-original-height="888" data-original-width="670" height="400" src="; /></a></div>
2021/09/el-jardin-de-las-tumbas-vacias.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)0tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-7700042297803582292Fri, 06 Aug 2021 17:30:00 +00002021-08-06T12:30:17.823-05:00LibrosVideos literariosLos fantásticos libros voladores...<div style="text-align: center;"><iframe allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="; title="YouTube video player" width="560"></iframe></div>2021/08/los-fantasticos-libros-voladores.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)0tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-5410338483460278480Fri, 23 Jul 2021 23:20:00 +00002024-06-23T13:25:45.053-06:00EscritoresPoesíaLa rosa enfermaEstás enferma, Rosa <div>El gusano invisible<div>que vuela en la noche </div><div>en la tormenta aullante
<p></p>
ha encontrado tu lecho </div><div>de placer carmesí </div><div>y su oscuro amor secreto </div><div>tu vida destroza
</div></div><div><br />
William Blake </div><div>(<i>Canciones de Inocencia y de Experiencia</i>, 1794)
</div><div><br /></div>2021/07/la-rosa-enferfma.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)1tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-3631259334187927509Thu, 01 Jul 2021 22:47:00 +00002021-07-01T17:47:01.811-05:00Citas literariasEscritoresEl deseo sexual... Berger"El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hace frente al resto de los complots que hay en el mundo. Es una conspiración de dos. El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor.
En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo.
El deseo anhela proteger al cuerpo deseado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar, necesariamente temporal, para eximirse de la herida incurable de la carne. Ese lugar es el interior del otro cuerpo. La conspiración consiste en deslizarse al interior del otro, allí donde no se les pueda encontrar. El deseo es un intercambio de escondites”. <div><br /></div><div>John Berger </div><div><i>Esa belleza</i>, 2005
</div>2021/07/el-deseo-sexual-berger.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)4tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-606077837444706688Mon, 19 Apr 2021 00:24:00 +00002021-04-18T19:31:22.508-05:00Artículos literariosEscritoresEscritores mexicanosPoesíaEl café de nadie. Los estridentistas<div style="text-align: justify;">El café de la Colonia Roma en la Ciudad de México, donde se reunían escritores y pintores hace 100 años.</div><div style="text-align: justify;">En la colonia Roma existió un café, hoy casi olvidado, donde se escribieron algunas páginas de obras como <i>La señorita Etcétera</i> de Arqueles Vela y<i> Andamios interiores</i> de Maples Arce. Los artistas vanguardistas de la década de 1920, llamados estridentistas, lo bautizaron como Café de Nadie e hicieron de él la sede de sus tertulias. Abundaba café, alcohol y cigarrillos, considerados estimulantes intelectuales.
</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Hace cerca de cien años, durante la década de los “alegres veintes”, cuando la Roma era apenas una colonia naciente de la Ciudad de México, existió en una de sus calles un lugar donde la realidad se hundía entre las tazas de café de los artistas. En la avenida Jalisco número 100, hoy Álvaro Obregón, había un rótulo que lo anunciaba como Café Europa, pero una vez que la literatura se coló hasta su cocina fue conocido como Café de Nadie.
“Es un Café sombrío, huraño, sincero… De nadie. Por eso (Febronio) Ortega le ha llamado así. No soporta cierta clase de parroquianos, ni de patrones, ni de meseros”, explicaba Arqueles Vela en <i>El Universal Ilustrado</i> de 1924, “No es de nadie. Nadie lo atiende, ni lo administra. Ningún mesero molesta a los parroquianos. Ni les sirve... Hemos ido evolucionando hasta llegar a ser ese nadie”.
Él era un personaje frecuente de aquel café que, decía, parecía parte de una “ciudad petrificada” con “paredes de tiempo”, donde no existían leyes físicas, las personas y objetos ascendían entre “cigarrillos intelectuales” y “el alcohol que destilan las tardes”.
Arqueles Vela contaba que ahí nació el estridentismo, un movimiento artístico literario fundado por el poeta Manuel Maples Arce a principios de 1922, buscaba, como lo sugiere su nombre, causar un estruendo, romper con la tradición.</div><div style="text-align: justify;">
Según los investigadores Marco Frank y Alexandra Pita González, Maples Arce quería “una renovación radical de la poesía y del arte” para el México posrevolucionario, al modo de las vanguardias europeas, mediante provocaciones, polémicas y el uso de la prensa. Aunque su naturaleza era el escándalo, los estridentistas encontraron inspiración en el silencio del Café de Nadie, con cuyo nombre todos estaban de acuerdo, menos su dueño, según afirmó un periodista anónimo de <i>El Universal Gráfico</i> en 1924. “Manuel Maples Arce se enseñoreó de aquel café bohemio y callado, donde resonaban los pasos como en la nave de un templo… Quería desfigurar la máscara de la poesía haciéndola más real o más incongruente todavía”, escribió Argos en <i>El Universal Ilustrado</i> de 1926.
</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Lo documentado sobre el Café de Nadie se sirve acompañado con pedazos de ficción. El escritor Germán List Arzubide imaginó, por ejemplo, una suerte de mito fundador:
“Una noche lamida por la llovizna, Maples Arce salió en recurso de un lugar cordial para su pensamiento; iba por la Av. Jalisco, cuando al pasar por una puerta, sintió la soledad de un establecimiento que lo invitaba a pasar; penetró, saludó, seguro de que no había ninguno que le respondiera, y se sentó a la mesa; luego fue a la pieza siguiente, donde en una cafetera hervía el zumo de las noches sin rumbo y se sirvió una taza; regresó a su mesa y bebió en el tiempo su café. Al concluir, regresó la taza a su sitio, puso en el contador el precio que solicitaba su tarifa y se marchó. Había descubierto El Café de Nadie”. Sin embargo, en sus memorias, Maples Arce relata otra versión sobre su primer encuentro con este local al que llegó durante un paseo nocturno, lo describía cómodo y agradable, con varios salones, acabados de madera oscura y un jardín interior.
“Esta tranquilidad era exactamente lo que yo necesitaba. Mi búsqueda de soledad y silencio me hacía utilizar el sótano de mi casa destinado a los baúles vacíos. Este café fue mi refugio. Allí nadie me molestaba ni interfería y no pocas veces salí de él sin que el camarero hubiera aparecido. Necesitaba palmotear insistentemente y ni así se presentaba. Desde entonces fui a instalarme en dicho café para leer y escribir los artículos de la revista, particularmente cuando el mal tiempo interrumpía mi habitual paseo y la lluvia tamborileaba en las vidrieras”.
Según el cronista Marco Antonio Campos, esta historia es “más realista y más fiel a la verdad pero mucho menos bella”.</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">
El alimento estridentista</div><div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Cafeína y nicotina fueron el alimento estridentista. Maples Arce había leído en las obras europeas que el café y el tabaco eran estimulantes intelectuales. En 1920 llevó el hábito de beber café desde Veracruz a la Ciudad de México, detalla Elissa J. Rashkin en <i>La aventura estridentista</i>, “junto con sus ideas políticas y sus ambiciones literarias, lo que sin duda contribuyó al insomnio que con tanta frecuencia describía en sus poemas”.
La historiadora Victoria Aupart, explica en entrevista sobre lo que distingue a esta bebida de otras: “el café dentro de sus propiedades estimulantes es una droga, una bebida con cierta alteración en el sistema nervioso, no pone a uno inconsciente, que el café altere los nervios da una lucidez inusitada”. Además, comenta que en los cafés del siglo XX la dinámica trascendía la plática, eran espacios para el ocio, la dispersión, la intelectualidad, la espiritualidad o incluso la soledad.
En <i>Soberana juventud</i>, Maples Arce relata que la vida veracruzana se mezclaba con la de los cafés, a los cuales consideraba una “universidad libre y liberal”: “en ellos saludamos a los amigos, nos enteramos de la noticia del día, cambiamos impresiones y discutimos”.
En medio de esa aventura cafetalera, Maples Arce frecuentaba uno llamado Nuevo Mundo, al que iba después de la escuela: “Mi paso por el café era advertido por un reguero de colillas, pues entonces acostumbraba fumar insistentemente mientras repetía las tazas de café”.
Tal retrato pintaba que en una ocasión le dedicaron una calavera literaria: “Murió de neurastenia literaria / este poeta temblón y cafetero, / que vivió siempre solo, cual un paria, / llevando un piloncillo por sombrero.” </div></div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">En su artículo “El Café de nadie como espacio de sociabilidad del movimiento estridentista”, Marco Frank y Alexandra Pita exponen: “La tradición del café literario, en donde los intelectuales y los escritores se intercambiaban ideas, novedades y escritos, ya se acostumbraba en Europa desde el siglo XIX, y había evolucionado con el tiempo, así como evolucionaba la figura del intelectual”.
En esa época había otros cafés como el Café Tacuba, la Flor de Mayo, El Principal y Las Olas Altas, además del español Tupinampa, el cual resultó insoportable para algunos artistas, explica el investigador Marco Antonio Campos, pues “¿Qué mexicano aguanta la conversación estruendosa de los españoles aun cuando formen un grupo llamado estridentista?”
El Café de Nadie compartió la avenida Jalisco con otros sitios históricos. Ahí vivió el presidente Álvaro Obregón, en el número 185, después de su asesinato, en 1928 la vía fue rebautizada con su nombre; a un lado, en el 187, tenía su casa Conchita Acevedo, la monja acusada de ser la autora intelectual del atentado que concluyó con su vida. Además, en el número 73, habitaba el poeta Ramón López Velarde, a quien Maples Arce visitaba con frecuencia.</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">La colonia Roma de aquellos años tenía avenidas de estilo europeo, anchas y arboladas como las de París, dicen Frank y Pita, “no debe entonces sorprender el atractivo que un café ubicado en esta colonia representaba para los jóvenes vanguardistas”. La colonia había nacido en 1902 y estaba pensada para la burguesía pre y pos revolucionaria.
Los autores explican que había otros sitios de reunión para los estridentistas, como el departamento-taller de Germán Cueto, la librería de Cesar Cicerón, la Academia de Bellas Artes y sus oficinas en la calle Donceles 19, no obstante, “el Café de Nadie fue el más reconocido por los propios estridentistas como el lugar privilegiado y aquel que los identificaba mejor”.
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La literatura del Café de Nadie </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">
Los estridentistas eran “el grupo de vanguardistas por excelencia en México”, afirma Marco Antonio Campos. Además de Maples Arce, Germán List Arzubide y Arqueles Vela, eran parte del movimiento (y posibles visitantes del Café de Nadie) el poeta Salvador Gallardo, el periodista de <i>El Universal</i> Febronio Ortega, los músicos Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas; colaboraban con pintores como Diego Rivera, Leopoldo Méndez, Germán Cueto, Ramón Alva de la Canal, Jean Charlot y Fermín Revueltas.
En 1924 Arqueles Vela describió que el Café de Nadie era un “laboratorio intelectual y sentimental”, ahí encontraron comienzo dos de sus novelas: <i>La señorita Etcétera</i> y <i>El Café de nadie</i>.
En esta última obra, el autor empuja definitivamente al Café Europa en un universo literario, incluso describe sus alimentos hipotéticos: “Menú de hoy: Sopa de ostiones, huevos al gusto, asado de ternera, chilacayotitos en pipián, ensalada, frijoles al gusto, dulce, té o café”.
Asimismo, en ese sitio Maples Arce escribió algunos poemas de<i> Andamios Interiores</i>. Según Frank y Pita, ahí se planeó la revista <i>Irradiador</i> y la exposición artística llamada la “Tarde estridentista”, en la cual Arqueles leyó fragmentos de la historia del <i>Café de Nadie </i>y se expusieron obras de Jean Charlot, Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la Canal y Germán Cueto.
Jerónimo Coignard redactó en 1924 una “epístola estridentista” en <i>El Universal Ilustrado</i>, donde contaba el “consejo cósmico” que le dio alguna vez Arqueles: “procuro ‘arrancarme el cerebro y lanzarlo al infinito’, para penetrar hasta la hipodermis de estas cosas subjetivas”.
En este modo, de acuerdo con Frank y Pita “el café fue también una especie de oficina y de taller literario artístico”; asimismo fue un espacio de reunión donde circulaban las novedades europeas, las ideas y obras estridentistas. </div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">En 1926, Silvestre Paradox, seudónimo de Arqueles Vela, habló sobre la aparición de una nueva bohemia que prefería la vida ajetreada y acudía a los “quick lunch”, restaurantes al estilo estadounidense donde las tertulias se hacían con hot cakes:
“Las reuniones literarias y artísticas ya no se hacen alredor de la mesa del café más recóndito, más destartalado, más inmóvil, como aquellas de que nos hablan los libros… Asistiendo a las tertulias de los literatos modernos, apenas se cree que hayan existido las de la Maison Raté, del Café de Nadie, del Café de Tacuba y las de aquellos otros cafés que albergaron, en un tiempo, el humo de las pipas, las rebeldías y las ensoñaciones de los escritores jóvenes”.
También lee: Los quick lunch, donde las tertulias se hacían con hot cakes.</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">Ese mismo año, el periodista Argos escribió una frase que bien podría colocarse en el obituario de este sitio de la antigua avenida Jalisco que hoy ha olvidado ese nombre: “Aquel café bohemio y callado—peldaño de una escuela de poetas—, aquel Café de Nadie, lleno de resonancias y de hondos recuerdos perceptivos, pasó de moda y fue el Café de Todos”.
Un año después, en 1927, terminó el periodo del estridentismo y la pista del Café de Nadie se perdió entre las páginas antiguas. Si visitamos el número 100 de la avenida hoy conocida como Álvaro Obregón encontraremos un establecimiento de hamburguesas y cervezas, donde quizá de vez en cuando sale a flote una tertulia.
</div><div style="text-align: justify;"><br /></div><div style="text-align: justify;">
Fuente: El Universal </div><div style="text-align: justify;">Texto: Nayeli Reyes Castro </div><div style="text-align: justify;">2021
</div>2021/04/el-cafe-de-nadie-los-estridentistas.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)2tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-1042724671176152743Thu, 08 Oct 2020 15:15:00 +00002020-10-08T10:15:54.135-05:00EscritoresNoticias literariasPoesíaLouise Glück, Premio Nobel de Literatura 2020<i>Amante de las flores</i> <div>Louise Glück </div><div><br /></div><div>En nuestra familia, todos aman las flores. <div>Por eso las tumbas nos parecen tan extrañas: </div><div>sin flores, sólo herméticas fincas de hierba </div><div>con placas de granito en el centro:
las inscripciones suaves, la leve hondura de las letras </div><div>llena de mugre algunas veces… </div><div>Para limpiarlas, hay que usar el pañuelo.</div></div><div><br /></div>
Pero en mi hermana, la cosa es distinta:
una obsesión. <div>Los domingos se sienta en el porche de mi madre
a leer catálogos. </div><div>Cada otoño, siembra bulbos junto a los escalones de ladrillo. </div><div>Cada primavera, espera las flores.
Nadie discute por los gastos. Se sobreentiende
que es mi madre quien paga; después de todo,
es su jardín y cada flor
es para mi padre. </div><div>Ambas ven
la casa como su auténtica tumba.
</div><div><br /></div>
No todo prospera en Long Island. <div>El verano es, a veces, muy caluroso, </div><div>y a veces, un aguacero echa por tierra las flores. </div><div>Así murieron las amapolas, en un día tan sólo,
eran tan frágiles…
</div>2020/10/louise-gluck-premio-nobel-de-literatura.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)2tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-6964474612529897361Sun, 29 Mar 2020 15:22:00 +00002020-03-29T09:22:12.103-06:00Citas literariasDietarioEscritoresEscritores austro/húngaros¿Bañarse en Europa? Sandor Márai<div style="text-align: justify;">
¿Bañarse en Europa se consideraba infiel?</div>
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- ¡Los europeos tenían un olor insoportable a suciedad!
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El enviado de la Rusia zarista incluso describió al rey de Francia, Luis XIV ... "que su olor es más sucio que el de un animal salvaje".
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Los propios rusos fueron descritos por el viajero Ahmed Ibn Fadlan: "Lo más sucio de la creación de Dios no debe ser liberado de orina o heces". ¡El zar ruso Peter, orinó contra la pared del palacio en presencia de personas!
¡La reina Isabel, la primera en matar musulmanes en Andalucía, solo se duchó dos veces en su vida! Y destruyó los baños andaluces.
¡El rey español Felipe II prohibió bañarse en su país y su hija Isabel II juró no cambiarse la ropa interior hasta el final del asedio de una ciudad! ¡Que duró tres años y murió por eso!
¡Esto se trata de reyes, sin mencionar al público!
Estos perfumes franceses por los que París era famoso se inventaron para abrumar el olor apestoso, y debido a que esta inmundicia era un brote de enfermedad, la peste llegó a cosechar la mitad o un tercio de ellos cada período ... donde las ciudades europeas más grandes como "París" y "Londres", por ejemplo, una población de 30 o 40 mil como máximo, mientras que las ciudades islámicas excedieron la marca del millón.</div>
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"Los europeos debemos a los árabes obtener las causas del bienestar en nuestra vida pública", dice el historiador francés Drebar. "Los musulmanes nos enseñaron cómo mantener limpios nuestros cuerpos. Los musulmanes vestían ropas brillantes y limpias que algunos incluso los decoraban con piedras preciosas como esmeraldas, rubíes y corales, y se sabía que Córdoba abundaba con sus trescientos baños, mientras que las iglesias europeas veían el baño como un instrumento de incredulidad y pecado.
Gracias a los viajeros musulmanes y expatriados.
El nombre del cuarto de baño en inglés se atribuye a la glorificación de la memoria del musulmán indio Muhammad Bath, quien les enseñó cómo era
Ducha e higiene.</div>
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En: <i>Las memorias del escritor Sandor Márai</i>. Documentos oficiales de España entre 1561 y 1761.
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Cuando los españoles llegaron a México, se asombraron profundamente de que las personas de los pueblos originales se bañaran todos los días.</div>
2020/03/banarse-en-europa-sandor-marai.htmlnoreply@blogger.com (Magda Díaz Morales)4tag:blogger.com,1999:blog-16517800.post-3090813162780194014Mon, 17 Feb 2020 18:09:00 +00002020-02-17T12:10:32.458-06:00Artículos literariosDietarioEscritores mexicanosConsejos de Juan Rulfo a un aprendiz de escritor<div style="text-align: justify;">
Consejos de Juan Rulfo a un aprendiz de escritor</div>
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1953</div>
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Era 1953 y un periódico diario, ¿el <i>Zócalo</i> de Kawage Ramia?, había publicado la primera página más alegre y sombría del año, según el color ideológico del cristal con que se mirase, pero seguramente la plana más bestseller: “El padrecito Stalin estiró los tenis”,* a menos que fuese la muy contundente de otro diario, ¿tal vez <i>La Prensa</i>?, ** que solo decía en enorme letras: ¡YA!, y se decía que el poeta Efraín Huerta al enterarse, en medio del coctel de inauguración de una librería, había soltado el llanto, y algunos apostaban a que esa noticia era el trompetazo del comienzo del fin del bloque comunista, y otros, estuvieran a favor o en contra del comunismo, lo considerasen el sueño paradisiaco de la humanidad o la pesadilla de la historia, afirmaban que no, que el comienzo había llegado al mundo para quedarse por los siglos de los siglos, y era el tiempo en que casi todo escritor que se respetara tenía que ser, como se decía entonces, “escritor comprometido”, un adjetivo que traducía mal que bien la palabra francesa <i>engagé</i>, que según el anarcotrotsquista Bartolí debía traducirse como enganchado (enganchado por el comunismo, claro).</div>
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Yo me daba cuenta de que algo enorme había ocurrido, o estaba tal vez ocurriendo, o a punto de ocurrir, pero no pensaba mucho en ello, porque para mí la política era algo quizá importante pero lateral, y porque estaba una vez más llevando una vida airada y aireada, fuera del domicilio familiar por broncas con mi padre, que se empeñaba en que yo debía estudiar una carrera o trabajar en algo serio y según él la literatura era solo una afición, no una profesión, de modo que yo iba de un empleo esporádico en otro (agente de presentación de muestras médicas de laboratorios Kriya en los consultorios médicos, agente de venta a domicilio de las enciclopedias de la Editorial González Porto, corrector tipográfico para una tal Editorial Cumbre especializada en libros de deportes, actor eventual en melodramas radiofónicos de la XEQ y la XEB) y de una casa de huéspedes a casa de un amigo y vuelta a otra casa de huéspedes o a la misma, decidido a ser escritor o morir en el intento, y como lector había pasado de la pasión por Ramón Gómez de la Serna a la pasión por William Saroyan e imitaba los cuentos de éste escribiendo en las mesas de los cafés (en los dos Kiko’s, en el Madrid, en el Chufas de López) y porque acaba de pasar por una blenorragia adquirida en proceloso burdel de Meave y tenía la idea fija, arteramente infiltrada por algún libro seudocientífico, de que una enfermedad venérea queda latente para siempre y en realidad no se cura nunca y, por si todo esto fuera poco, estaba perdidamente enamorado de una chica polaca llamada Perla Obsen, hija de los dueños de una carnicería en la calle de López, y la seguía de lejos y no me atrevía a hablarle y le escribía cartas tan encendidas como respetuosas que entregaba al portero de su casa en López y Victoria y no sé si ella alguna vez recibió. Además, era el año en que descubrí o más bien me descubrieron a Juan Rulfo.</div>
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1954
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La familia vive ahora en Isabel la Católica 120 departamento 102. <i>Bambi</i>, Ana Cecilia Treviño, le regala una cámara de cine de 8 mm con la que filma escenas familiares y una “comedia”, <i>El suicida</i>, en la que interviene imitando a Chaplin y también actúan Raúl de la Colina y Chucho Servín.
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Peleado una vez más con su padre, vive un tiempo en la pensión de Vela, en la calle de Victoria, frente a la delegación de policía, pensión que más o menos describe en un cuento muy melodramático titulado “Caricias a un enfermo”.
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Una tarde, ¿julio, agosto?, en el cine París, viendo <i>El salario del miedo</i>, siente escozor en el pene: es una gonorrea que tardará en curarse y le causará depresión y asco vital, que después describirá en su cuento “Balada del joven enfermo”.
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Escribe “Si morir no tuviera ninguna importancia”, donde ya está la huella de Saroyan y que [Arturo] Souto, Rius [Eduardo del Río] y González, le celebran en el café Kiko’s de la esquina de Bucareli y Reforma, frente al Caballito, es decir la estatua hípica de Carlos IV; publica ese cuento el domingo 24 de enero en el suplemento de <i>El Nacional</i>, <i>Revista Mexicana de Cultura</i>, que dirige Juan Rejano.
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Frecuenta el cineclub del Instituto Francés de la América Latina, donde conoce a Salvador Elizondo.
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Ese año publica además, en el mismo suplemento, “Las gafas” (4 de abril), “El niño blanco y el cazador negro” (12 de septiembre), y en <i>Ideas de México</i> “Homero entre los hielos” (número 78 de sep-dic).</div>
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Viaja acompañado de Concha Mantecón e Inocencio Burgos a Guanajuato, donde están de profesores Luis Rius y Horacio López Albo, y en cuya casa está Pedro Garfias. Asiste a la representación de los entremeses cervantinos.</div>
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En octubre ve en el Iris <i>La sal de la tierra</i>. Se enamora insensatamente de Concha Mantecón (la experiencia está contada y poetizada en el posterior cuento “Dancing in the dark”, extraído de lo que iba a ser una novela muy influida por <i>Del tiempo y el río</i>, de Thomas Wolfe). Concha se vuelve la pasión de su vida y él hace bastante el ridículo para demostrárselo.
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Frecuenta el cineclub del IFAL, primero dirigido por Jomi García Ascot, luego por José Luis González de León; ve allí la mayoría de los clásicos del cine que conocerá. Conoce allí, también, a Salvador Elizondo, Enrique González Pedrero, Víctor Flores Olea. Visita frecuentemente el estudio de [Alberto] Gironella, conoce allí las canciones de Georges Brassens, que lo estimulan a reaprender el francés, olvidado desde 1938.
La lectura de <i>El llano en llamas</i>, los cuentos fuertes y sombríos de Rulfo, lo impresiona.</div>
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Encuentra a Rulfo una tarde, solo, tomando una Coca Cola, en una de las “caballerizas” del café Chufas de López y se presenta a él. “Usted escribe”, dice Rulfo.</div>
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—Estoy tratando, dice José.
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—¿Y qué escribe?
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—Cuentos y también he empezado una novela.
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—Le voy a dar un consejo, si de veras quiere ser escritor mejor no se junte con escritores, es lo peor si quiere escribir, no se junte con escritores, no ande en las capillitas de los intelectuales, los intelectuales de orita son putos, y cuando no son putos son pendejos, pero quesque muy cultos, y no lea a los de aquí, lea a William Faulkner, lea a Ramuz, lea a Guimaraes Rosa, esos sí le van a servir.
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—Yo he leído una cosa de Ramuz.
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—¿Qué cosa?
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—<i>El gran espanto de la montaña</i>.
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—Esa es muy buena, lea <i>Derboranza</i>, es todavía mejor, ¿y a qué horas escribe usted?
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—Pues a cualquier hora.
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—No haga eso, hay que disciplinarse, la mejor hora para escribir es temprano en la mañana, cuando están sosegados el cuerpo y el cerebro y cuando usted está solo, usted y su alma, después anda usted en sus trabajos y con la gente y ya usted no es usted, y peor si va con los otros escritores y con los intelectuales, entonces ya no tiene uno remedio, se puede hasta volver joto. (Rulfo le invita un refresco.) ¿Usted cómo se llama?
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—José de la Colina.
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—Ah, es hijo del diplomático.
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—No…
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