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Klinamen 15 años después: Una despedida [y una reflexión]
/node/39329
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" property="content:encoded"><p style="text-align:justify">Por <a href=";
<blockquote><p style="text-align:right">“Si queremos expresar la derrota común,<br />
procuremos hacerlo dentro de los límites estrictos de la dignidad y la belleza”.<br />
<strong><em>Leonard Cohen</em></strong></p>
</blockquote>
<p style="text-align:justify">A veces por desazón, a veces por inercia, pero es extraño que llegado el final de un proyecto político sus miembros decidan explicar, de forma pública, las razones de abandonarlo. Acostumbrados a colectivos fugaces que viven rápido y mueren despacio sin valorar su trayectoria, pensamos que Klinamen merecía otra suerte. Cerramos esta etapa evaluando aciertos y errores, por si pudiera servirnos –y serviros– al afrontar retos futuros. También queremos decir adiós con honestidad, planteando dudas y reconociendo contradicciones. Ideas y debates inconclusos al calor de una experiencia que compartimos en este texto. Lo que esté por venir, lo atacaremos, seguro, mejor armados.</p>
<p><figure class="image"><img alt="" height="748" src="; width="1100" /><br />
<figcaption>Bocetos- Noviembre de 2002</figcaption><br />
</figure></p>
<p><span style="font-size:20px"><strong>Érase una vez…</strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Klinamen surge como tal a finales de 2002. Desde entonces, hemos atravesado varias etapas, cada una de las cuales ha estado caracterizada por diferentes herramientas, contenidos, temáticas o proyectos, según hemos ido evolucionando sus participantes y el movimiento del que formamos parte. Inicialmente se planteó como una herramienta con la que editar materiales interesantes, superando y buscando una mayor estabilidad que el formato fanzine imperante en aquella época, a la vez que, mediante el trabajo militante no remunerado, buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos.</p>
<p style="text-align:justify">A partir de 2005, y en la estela del «boom» que supuso la llegada de internet en los movimientos sociales, una buena parte del proyecto Klinamen se dedicó al mantenimiento y gestión de <em>klinamen.org</em>, una web de contrainformación de las muchas que surgieron en aquella época. La web funcionó ininterrumpidamente hasta 2010, cuando unos problemas técnicos (la página se quedó obsoleta) nos llevaron a replantear completamente el proyecto. Finalmente, más problemas informáticos con la nueva web, unidos al desgaste que supone la gestión durante 5 años de una página de contrainformación que se actualizaba diariamente, llevaron a abandonar el proyecto. Un abandono, de hecho, literal, pues nunca se hizo clausura oficial ni valoración final de aquella experiencia.</p>
<p style="text-align:justify">Desde entonces, Klinamen se ha centrado de nuevo en su función original: la traducción, edición y distribución de libros y demás material escrito. Sin embargo, desde, más o menos, abril de 2015, en Klinamen hemos tenido un proceso, (lento para qué engañarnos) de reflexión y autocrítica en el que hemos valorado tanto la sostenibilidad del proyecto y su (limitada) capacidad de intervención como las temáticas que nos interesan a los diferentes integrantes. Durante este proceso surgieron varias propuestas de reestructurar y reorientar el proyecto, pero al final ni siquiera hemos sido capaces de ponerlas en marcha, en gran parte por seguir arrastrando los mismos problemas que nos habían llevado hasta ese punto en primer lugar. En vista de esto, y por experiencias anteriores similares, hemos decidido no dejar al proyecto morir abandonado o que tuviese un cierre en falso, por lo que hemos preferido acabar con Klinamen para que tenga el final más digno posible.</p>
<p style="text-align:justify">Este proceso viene motivado por una crisis dentro del colectivo que creemos que merece la pena contar, por si fuese útil para que otros grupos afronten sus propios retos internos. La crisis que hemos sufrido en Klinamen se ha levantado sobre dos patas: la política y la personal. Dos cuestiones que, como todos sabemos, solo son diferenciables hasta cierto punto. En cierta manera, las consecuencias de ambas para el colectivo vienen determinadas por la propia estructura de este.</p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>El trabajo no militante</strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Desde el principio Klinamen ha hecho una apuesta clara por un trabajo militante no remunerado, es decir, por no tener liberados. Alguna vez ya hemos comentado públicamente que en los inicios del proyecto era una opción más moral, o «moralista» si se quiere, que práctica. En este sentido nuestra postura ha cambiado mucho desde entonces. Seguimos apostando por el trabajo militante como una opción viable para llevar una editorial, una revista o una web, pero después de más de 10 años somos conscientes de sus limitaciones y problemas. Por supuesto, también somos muy conscientes de que los proyectos remunerados o cooperativos tienen el mismo número de problemas, si bien diferentes. Contarlos, para que todo el mundo aprenda de ellos, corresponde a otros; a quienes los hayan sufrido.</p>
<p style="text-align:justify">En primer lugar, algunas cargas de trabajo que requieren estos proyectos son difícilmente compatibles con la vida bajo el capitalismo, y ya con crisis de por medio, ni hablamos. Cuando tu trabajo asalariado ya no es que no dependa del proyecto, sino que ni siquiera está relacionado con él, la falta de tiempo es la norma. Si a eso le sumamos las relaciones afectivas de cada uno (parejas, hijos, el poliamor y esas cosas), el tiempo de sentarte a traducir, corregir, maquetar, o incluso simplemente reunirte, se vuelve una quimera.</p>
<p style="text-align:justify">Esto plantea muchos problemas: proyectos que no salen por falta de tiempo, asambleas que son un repaso de tareas decididas en asambleas anteriores y que no se han podido cumplir, quedar mal delante de gente con la que te comprometiste (un euro por cada mail de Klinamen disculpándose, <em>oh yeah</em>), etc.</p>
<p style="text-align:justify">Sin embargo, hay dos problemas que quizás sean más importantes: tener que llevar a cabo la actividad del colectivo en tus ratos libres hace que su funcionamiento sea muy sensible a las situaciones y características personales que los integrantes tenemos en cada momento. Esto, además, amplifica algo que es la norma en cualquier colectivo: la diferente implicación de sus miembros y las tensiones que esto genera entre ellos. Existen herramientas para compensar esto: por ejemplo, superar un umbral de miembros en el colectivo (de manera que este sea más robusto a cambios inesperados en la vida de cada uno de sus miembros) o desarrollar mecanismos para minimizar o controlar la diferente implicación de cada miembro y sus dependencias (si solo uno sabe maquetar o si la traducción recae solo en dos personas, etc.).</p>
<p style="text-align:justify">Otro problema es que, al tener que dedicar tu tiempo libre al proyecto editorial, las tareas tienen que ser cuanto menos «interesantes». En general, en Klinamen no hemos tenido problemas con la valoración, traducción, edición o diseño de los materiales, ya que son cosas que nos gustan. El principal problema aquí suele ser que a veces te toca trabajar un texto cuyo tema no te apetece ni lo más mínimo (bien en general o bien en ese momento particular de tu vida). Otra cosa son las tareas menos creativas de una editorial: concretamente la distribución. Hacer paquetes y enviarlos siempre ha sido para nosotros un auténtico aburrimiento y es algo que en estos más de 10 años jamás hemos sido capaces de solucionar satisfactoriamente. O bien nos lo han llevado otros compañeros que tenían distribuidoras (muchas gracias a Acció Cultural, Local Anarquista Magdalena y LaMalatesta) o bien lo hemos asumido nosotros mismos pero siempre a trancas y barrancas, con miembros del colectivo teniendo que «especializarse» en eso, generando con ello tensiones, llamadas de atención por compromisos no cumplidos, y debatiendo una y otra vez cómo hacerlo para que esta vez funcionase bien.</p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>Los libros</strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Esta estructura y esta dificultad del trabajo militante tiene consecuencias materiales claras en cuanto a los textos que puedes editar. Así, por ejemplo, lo más cómodo es la traducción, edición y corrección de textos relativamente cortos que pueden distribuirse entre diferentes miembros del colectivo y colaboradores, y que, además, pueden sacarse adelante con un golpe de trabajo en un par de semanas que alguno tiene más libres. De esta forma, tendemos a sacar libros que son recopilaciones de textos cortos que se han ido traduciendo colectivamente. Aunque esto podría dar lugar a libros eclécticos, creemos haber resuelto bien el problema y los libros que hemos sacado de esta manera han mantenido su coherencia. El problema es que hasta que no tienes suficientes textos, no puedes editar el libro, por lo que, muchas veces, algunos de estos textos (sobre todo cuando no son de especial actualidad) se quedan durante mucho tiempo almacenados esperando ser completados con otros. En los casos de actualidad lo que hacíamos era publicar el texto en la web (la nuestra o la de otros) de manera que al final el libro era un recopilatorio de textos ya publicados previamente, con todos los pros y contras que esto tiene.</p>
<p style="text-align:justify">Otro problema relacionado con que las tareas fuesen interesantes es el que se ha dado cuando hemos asumido libros que eran propuestas externas. Muchas veces esto se hacía básicamente «por sacarlo», es decir, sin estar siempre completamente de acuerdo con todo el contenido. El motivo no era sacar por sacar, sino que, dado que una parte del proyecto era sacar dinero para financiar otros proyectos libertarios, aunque el texto no fuera 100% satisfactorio políticamente, al menos cumplía la parte de financiar el movimiento u otros libros. Varias veces nos ha pasado que en asamblea se decidía publicar alguno de estos libros y que luego se convertían en «un muerto» que había que sacar adelante, que retrasaban otros proyectos y que acaban quemando a la gente. Afortunadamente, este sí es un problema que supimos ir gestionando y desde hace tiempo cada vez hemos sido mucho más exigentes y estrictos a la hora de valorar si nos interesaban personalmente las propuestas que nos llegaban.</p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>Técnica y política </strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Klinamen nació y creció como un colectivo. Un colectivo con fuertes relaciones afectivas de amistad (otra vez con todo lo bueno y malo que eso conlleva). Un colectivo que editaba libros, pero que también era un espacio de encuentro, de debate y de reflexión de gente que, generalmente, militaba o participaba en otras luchas. Por diferentes motivos (pero, de nuevo, las dificultades de compatibilizar trabajo y militancia han sido importantes) muchos de nosotros hemos ido abandonando otros proyectos y centrándonos en Klinamen, lo cual permitió dar un paso más en la cantidad de trabajo que se llevaba a cabo. Para variar, y en consonancia con el hiperactivismo que impregna el movimiento libertario eminentemente juvenil del que todos procedemos, lo que hicimos fue cargarnos de más y más trabajo. Más proyectos, más libros, etc. En la búsqueda de una mayor eficacia y menor redundancia, el proceso se fue «tecnificando» demasiado, las tareas se fueron especializando y las asambleas al final eran casi puramente un repaso de tareas: qué cosas hay que hacer, quién las hace, cuándo y cómo.</p>
<p style="text-align:justify">Por otro lado, en esa misma línea de «eficacia» decidimos que cada libro tuviera un responsable que lo coordinase. Esto supuso que, al final, esa persona era la que más trabajaba en el libro. El resultado es que el trabajo «político» sobre los libros: el debatirlos, criticarlos, formarse con ellos, etc. se estaba individualizando. Más o menos varias personas leían cada libro, pero solo uno o dos, como mucho, trabajaban seriamente en él.</p>
<p style="text-align:justify">La consecuencia de ambas caras del mismo proceso fue que, básicamente y casi sin darnos cuenta, el debate político desapareció del orden del día. Como mucho surgía brevemente a la hora de marcar las líneas de trabajo y decidir si nos interesaba publicar o no un determinado libro. Esto ha hecho que la evolución teórica dentro del grupo fuera en los últimos tiempos más individual que colectiva. Como mínimo, más informal: los que se veían más en otros espacios (bares, proyectos, casas) debatían más entre ellos. Eso termina produciendo asimetrías, por así decirlo, en las afinidades políticas y afectivas de los miembros del grupo. Afinidades que, además, acaban retroalimentandose unas a otras.</p>
<p style="text-align:justify">En determinadas ocasiones, por ejemplo frente a problemas que surgieron con la gestión de las redes sociales (un beso, Klini), se generaron claramente dos posturas que, en este caso concreto, reflejaban diferentes visiones sobre las redes sociales y, en parte, simplemente diferentes afinidades políticas o incluso personales.</p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>Las dificultades de crecer</strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Muchos de estos problemas se habrían resuelto, al menos parcialmente, siendo más gente. Y, de hecho, cada vez que alguien nuevo ha entrado en Klinamen, generalmente ha supuesto un plus de curro y energías. Sin embargo, con el tiempo, Klinamen ha desarrollado unas perspectivas políticas particulares dentro del movimiento libertario y, sobre todo, una serie de lazos internos de amistad y afectivos bastante fuertes. Lo primero no supone más barrera que la de cualquier otro colectivo. Lo segundo es más peculiar porque al final en Klinamen todos somos colegas y, claro, no es lo mismo encajar políticamente que encajar a nivel de amistad. No todos lo que tienen afinidad política comparten las afinidades vitales (forma de ser, sentido del humor, etc.) que se dan en un «grupo de colegas». De hecho, casi hasta está bien que así sea, y es un problema que las organizaciones grandes deben afrontar. No es algo que se haya buscado intencionadamente, pero es algo que ocurre cuando llevas mucho tiempo trabajando juntos (igual que también tienes tensiones similares a las de la parejas «de toda la vida») y se refuerza dentro de estructuras basadas en el trabajo militante, que requieren un plus de esfuerzo-voluntad. Digamos que para seguir y seguir con dicho proyecto tienes que estar a gusto en él, y eso se consigue aumentando la afinidad política pero también la personal. Lo que por un lado es una ventaja, una fortaleza que nos refuerza, mantiene juntos y nos ayuda a seguir, por otro lado dificulta la renovación y extensión del proyecto. ¿Cómo crecer cuantitativamente manteniendo el clima de confianza e intimidad que requiere un colectivo de estas características? De nuevo, más preguntas que respuestas.</p>
<p style="text-align:justify">En este contexto es comprensible que una acumulación, más bien casual, de diferentes problemas personales de varios miembros del colectivo casi lo lleva al traste. Al menos lo ha dejado en <em>stand-by</em> desde abril de 2015 aproximadamente. No es que hayamos tenido problemas o discusiones políticas entre nosotros, es más bien que no se podían sacar las cosas adelante por falta de ganas, de interés o, simplemente, de tiempo libre. Llegados a un punto, decidimos parar, asumir el parón sin estrés y mirar hacia atrás para decidir hacia dónde queremos y podemos ir.</p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>La crisis política </strong></span></p>
<p style="text-align:justify">Como decíamos al principio, la crisis tiene dos dimensiones: la personal y la política. La personal ya la hemos contado (nos hemos ahorrado los detalles escabrosos, qué os creíais); ahora toca la política. Aquí entran en juego dos cuestiones: la evolución política interna del grupo y los acontecimientos externos (la crisis, el 15M, el asalto institucional, etc.).</p>
<p style="text-align:justify">La evolución teórica de Klinamen ha sido una constante desde su nacimiento. La editorial nació con el reflujo de la ola insurreccionalista<a class="see-footnote" id="footnoteref1_hr10joc" title="La epidemia de rabia (1996-2007), un texto publicado por la revista Resquicios que firman Los tigres de Sutullena, analiza en profundidad aquel ciclo político." href="#footnote1_hr10joc">1</a> acontecida en la península ibérica entre 1996 y 2003, aproximadamente. Una parte de los que acabamos quemados política, personal y represivamente de aquella experiencia empezamos a acercarnos y a interesarnos cada vez más por la autonomía obrera de los 70, especialmente la del Estado español. Algunos de los primeros textos que publicamos, como <em>Incontrolados</em>, <em>La Huelga de Ascón</em> o <em>Historia de 10 años</em>, reflejan ese interés. Con el paso del tiempo, muchos hemos evolucionado a posturas políticas que, en lo teórico, beben más de ciertos marxismos no leninistas, o críticos con el marxismo tradicional estatista, que del anarquismo clásico. Durante varios años, algunos de nosotros estuvimos interesados e implicados en lo que internacionalmente se ha venido denominando «corriente comunizadora». Por supuesto, éramos conscientes de que ese interés era, siendo generosos, minoritario actualmente en la península ibérica. Esto, en parte, refleja las diferentes inercias históricas de los ambientes radicales de cada país, en parte, el lenguaje, entre críptico y denso, que a veces ha adoptado esta corriente y, en parte, la incapacidad o desinterés del movimiento libertario ibérico para leer en otros idiomas. De hecho, sólo Tiqqun/Comité Invisible ha conseguido darse a conocer en la península ibérica, seguramente porque ha sido más y mejor traducido y porque encaja mejor con las características del gueto radical ibérico (porque crípticos y densos son un rato). Al mismo tiempo, siempre fuimos muy críticos con la incapacidad, e incluso desinterés, de dicha corriente por plantearse el omnipresente «¿qué hacer?» en el presente.</p>
<p style="text-align:justify">Por otro lado, el 15M, con todas sus limitaciones y carencias, nos pareció un acontecimiento fundamental tanto por lo que supuso en su momento (la oportunidad, después de mucho tiempo, de hacer política en un contexto masivo) como, sobre todo, por sus implicaciones para las formas de hacer política que han venido, y que vienen, después. Nosotros pensamos que, lo queramos o no, el 15M y sus equivalentes en otras geografías probablemente supongan la primera aparición histórica de un nuevo ciclo de luchas que evolucionará y se desarrollará en los próximos años. Pone en movimiento a distintos actores políticos –una clase obrera desestructurada, una clase media descalabrada– que, en su interacción, construirán los procesos de lucha posteriores.</p>
<p style="text-align:justify">Sinceramente, creemos que buena parte del movimiento libertario no supo relacionarse adecuadamente con el 15M y movimientos derivados (la lucha por la vivienda, las diferentes mareas, etc.) cuando surgieron. Algo que, por otro lado, tampoco es que fuese fácil dado lo inesperado de su surgimiento. Sentimos que, salvo excepciones, no se analizó o repensó explícitamente <em>a posteriori</em> (o también puede ser que no compartimos muchos de esos análisis). Pese a algunos cambios interesantes, vimos cómo las inercias de toda la vida –bien ideológicas, bien del gueto político– seguían pesando demasiado. Un asfixiante eterno retorno de lo mismo. </p>
<p style="text-align:justify">Igual es simplemente que no supimos contactar con los compañeros que mejor entendieron y funcionaron en el 15M, igual fue nuestra incapacidad material de sacar adelante proyectos que en su momento nos parecieron fundamentales<a class="see-footnote" id="footnoteref2_ag1no3n" title="A finales de 2011, poco después del 15M, algunos que estábamos en Klinamen y otros compas del Todo por Hacer intentamos sacar adelante una Red de Solidaridad siguiendo el modelo de la Red de Solidaridad de Seattle de la que habíamos publicado un libro. Preparamos un memorándum, hicimos unas cuantas presentaciones y estuvimos algunos meses tratando el tema. Una mezcla de nuestras limitaciones, nuestra situación personal, el queme o el desinterés percibido en el medio radical al que nos dirigimos hizo que el proyecto quedase en nada. Más o menos por entonces surgieron experiencias como la Red de Solidaridad Popular o la Oficina Precaria que, desde otros ambientes y también en otro sentido, podrían considerarse similares. La verdad es que esta incapacidad propia y ajena acabó por quemar bastante a algunos de los integrantes de Klinamen." href="#footnote2_ag1no3n">2</a>, o igual es solo que algunos de nosotros nos hacemos «mayores», nos quemamos y vemos todo más negativo (algo de esto hay, sin duda). Fuese como fuese, la crisis política surgió porque cada vez nos veíamos más aislados de un movimiento libertario con el que, si bien compartimos muchas afinidades, tanto personales como políticas, también veíamos que nos separan muchas otras. Por decirlo de alguna manera, no acabamos de encontrar nuestro lugar en dicho movimiento, pero tampoco estábamos cómodos fuera de él, en otros espacios existentes. Esta tierra de nadie, en ocasiones, resulta frustrante, tanto a nivel personal como político.</p>
<p style="text-align:justify">Nos gustaría dejar claro que esto no es una queja dirigista, un pataleo porque desde otros ámbitos libertarios no nos sigan en nuestras apuestas o intereses. Somos conscientes de que nos hemos equivocado muchas veces. Es más, somos conscientes de que, en ocasiones, hemos sido tozudos política y personalmente, especialmente en las primeras etapas. Suponemos que le habrá pasado y le pasará a todo aquel que abrace la militancia política con pasión. </p>
<p style="text-align:justify">Colectivamente, surgieron una serie de problemáticas teóricas que deberían tratarse como movimiento, pero que, seguro, nosotros sí necesitábamos abordar como colectivo. Algunas de ellas encajaban con los intereses que percibimos en el movimiento libertario, pero otras pensamos que encajaban bastante menos, porque suponen reubicarse en el contexto, bascular para coger impulso. Pero claro, la política no puede ser un soliloquio. Debe suponer encuentro, interacción y sinergia.</p>
<p style="text-align:justify"><strong><span style="font-size:20px">El salto adelante… y la consiguiente caída </span></strong></p>
<p style="text-align:justify">Estas reflexiones motivaron que llegasemos a la conclusión de rehacer completamente el proyecto. En un momento dado, y puesto que gran parte de los problemas parecen derivarse de las complicaciones asociadas al trabajo militante, nos planteamos dar un paso adelante e intentar convertirnos, paulatinamente, en una editorial basada en el trabajo remunerado. Pero no vimos claro cambiar unos problemas por otros (teniendo que renunciar, además, a una de la «esencias» del proyecto). Por otro lado, algunos de nosotros no tenemos ninguna intención de dedicarnos profesionalmente al tema. Tenemos otros curros u otras carreras-intenciones profesionales que nos gustaría desarrollar. Finalmente, no tenemos claro que, dada la línea política que queríamos llevar, fuese a ser un proyecto económicamente viable y no veíamos el tener que dedicar gran cantidad del tiempo a desarrollar proyectos secundarios (o que no son nuestro interés principal) para hacer un proyecto económicamente viable con el que sacar los materiales que realmente nos interesan.</p>
<p style="text-align:justify">Al final nuestra conclusión fue que el problema no es tanto el trabajo militante en sí como no saber ajustarlo a los objetivos y capacidades reales de un colectivo. Si un colectivo (o empresa) que funcione de forma cooperativa o remunerada se marca objetivos irreales, quiebra. Lo mismo pasa en el otro caso, sólo que la quiebra es diferente (en principio no suele dejar deudas económicas). Así, puesto que no veíamos lo de intentar convertirnos en cooperativa o empresa social, lo que decidimos fue intentar reajustar política y materialmente el proyecto a nuestras capacidades e intereses personales.</p>
<p style="text-align:justify">El plan era, esencialmente, recuperar una actividad más de colectivo o grupo político que de editorial. Apostar claramente por retomar y reforzar el debate político en el seno del grupo y por tratar de volcar el proceso y el resultado de esos debates al exterior bajo formatos mucho más flexibles que el libro: tuits, textos cortos, debates públicos, jornadas, textos largos, libretos y sí, de vez en cuando, libros en los que tomaríamos una parte más activa en la edición y los prólogos. La idea era un poco cambiar todo para que todo siguiera igual, a ver si por una vez este gatopardismo nos favorecía en vez de jodernos.</p>
<p style="text-align:justify">Dos años después vemos con bastante tristeza que no fuimos capaces de llevarlo a cabo. Fuimos incapaces de romper con la dinámica en la habíamos caído debido a los problemas materiales, personales y técnicos comentados antes. Ni siquiera la entrada de gente nueva y con ganas, y con las que nos sentíamos muy afines, en el último año y pico fue suficiente para romper dicha dinámica. En los documentos que debatimos durante este proceso habíamos escrito esto:</p>
<p style="text-align:justify">«Si esto es el clásico salto adelante forzado para intentar salir de una crisis, (los que vivimos el final de otros proyectos, como por ejemplo el Ruptura, sabemos de qué estamos hablando) es algo que sólo se verá con el tiempo. Esperemos que no, que ya llevamos unos cuantos años y nos gustaría seguir unos cuantos más.»</p>
<p style="text-align:justify">Ahora está claro que al final un poco salto adelante sí que era. Lo ponemos no para autofustigarnos, sino porque puesto que hemos caído en esto varias veces anteriormente en otros proyectos y hemos visto cosas similares en gente cercana, creemos que igual sería interesante comentarlo para que se valore colectivamente.</p>
<p style="text-align:justify">Antes de acabar nos gustaría disculparnos con toda la gente (traductores, colectivos, compradores, etc) a las que hemos fallado de una forma u otra, estos últimos meses. Nos habría gustado finiquitar el proyecto de forma más ordenada y sin dejar a tanta gente tirada, pero la verdad es que no hemos sido capaces. Una vez que eres consciente de que un proyecto está muerto, arrastrarlo solo por compromisos se hace demasiado cuesta arriba. Además de disculparnos, creemos que es necesario contarlo para que la gente aprenda de esta experiencia. Es increíble la rapidez con la que se puede venir abajo colectiva e individualmente un proyecto cuando se hace evidente a los ojos de todos que es imposible continuar con él.</p>
<p style="text-align:justify">En lo personal diremos que a algunos de nosotros nos ha costado mucho tiempo digerir que Klinamen se acababa. Para algunos han sido 15 años, para otros, 10, para otros 5, pero todos estamos de acuerdo en que ha sido un proyecto crucial en nuestra experiencia vital y militante. No hace falta extendernos aquí en la pena, el agobio y la frustración que el cierre de este proyecto ha conllevado. </p>
<p style="text-align:justify"><span style="font-size:20px"><strong>Una despedida</strong></span></p>
<blockquote><p style="text-align:right">“Ya sé que resulta poco habitual hablar en esos términos, pero incluso en las sociedades más uniformes cabe un espacio de deriva, ese estimulante clinamen por el que Marx defendía a Epicuro frente a Demócrito”<br />
<strong>Rafael Chirbes</strong>, <em>Por cuenta propia</em>.</p>
</blockquote>
<p style="text-align:justify">Klinamen empezó como una forma de buscar nuevas formas de financiación diferentes de fiestas y conciertos. Durante estos años hemos ahorrado unos dinerillos, tampoco mucho, que la mayoría lo reinvertíamos en libros y en financiar todos los proyectos que hemos podido, pero sí nos gustaría dejar claro que donaremos los fondos que nos queden a proyectos afines.</p>
<p style="text-align:justify">Algunos nos han preguntado si el proyecto continúa bajo otra forma. La respuesta es no. Klinamen se acaba. Es de agradecer que los que hemos llegado hasta aquí acabamos el colectivo sin malos rollos ni problemas personales (de hecho, todo lo contrario), algo que no suele ser muy habitual dentro del movimiento libertario. Pero es cierto que cada uno vamos a seguir, en principio, nuestros caminos políticos de forma independiente.</p>
<p style="text-align:justify">Nos gustaría acabar esta reflexión agradeciendo y recordando a todos aquellos que de una forma u otra han sido parte de Klinamen. Bien militando en el colectivo, bien colaborando con traducciones, aportando ideas, distribuyendo nuestros libros o simplemente leyéndolos. Para nosotros ha sido un tremendo orgullo y un placer formar parte de este proyecto. No hemos cumplido los objetivos que nos planteamos al principio (abolir el Estado y el Capital se dice más faćil de lo que se hace, jajaja), pero nos queda la sensación de que algo hemos contribuido a desviar lo establecido. Un poquito, por lo menos.</p>
<p style="text-align:justify">Un fuerte abrazo a todos y a todas,</p>
<p>Salud y fuerza.</p>
<p style="text-align:center"><a class="fancybox-pdf" href=" texto en PDF</strong></a></p>
<p style="text-align:center">Libros editados por Klinamen en pdf:<strong> <a href=";
<ul class="footnotes">
<li class="footnote" id="footnote1_hr10joc"><a class="footnote-label" href="#footnoteref1_hr10joc">1.</a> <em>La epidemia de rabia (1996-2007)</em>, un texto publicado por la revista Resquicios que firman Los tigres de Sutullena, analiza en profundidad aquel ciclo político.</li>
<li class="footnote" id="footnote2_ag1no3n"><a class="footnote-label" href="#footnoteref2_ag1no3n">2.</a> A finales de 2011, poco después del 15M, algunos que estábamos en Klinamen y otros compas del Todo por Hacer intentamos sacar adelante una Red de Solidaridad siguiendo el modelo de la Red de Solidaridad de Seattle de la que habíamos publicado un libro. Preparamos un memorándum, hicimos unas cuantas presentaciones y estuvimos algunos meses tratando el tema. Una mezcla de nuestras limitaciones, nuestra situación personal, el queme o el desinterés percibido en el medio radical al que nos dirigimos hizo que el proyecto quedase en nada. Más o menos por entonces surgieron experiencias como la Red de Solidaridad Popular o la Oficina Precaria que, desde otros ambientes y también en otro sentido, podrían considerarse similares. La verdad es que esta incapacidad propia y ajena acabó por quemar bastante a algunos de los integrantes de Klinamen.</li>
</ul>
</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-above"><div class="field-label">Tags: </div><div class="field-items"><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/1007" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Klinamen</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/6" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">insurreccionalismo</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/123" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">autonomía</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/225" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">autonomía obrera</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/5208" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">comunización</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/2612" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">militancia</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/450" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">libros</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/2580" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">editorial</a></div></div></div><div class="field field-name-field-enlaces-relacionados field-type-text field-label-above"><div class="field-label">Enlaces relacionados / Fuente: </div><div class="field-items"><div class="field-item even">;
Thu, 07 Dec 2017 14:07:42 +0000
anonerror
39329 at
/node/39329#comments
No a la extradición de Gabriel Pombo da Silva
/node/59058
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" property="content:encoded"><p>¡COMUNICADO URGENTE! ¡NO A LA EXTRADICIÓN A ITALIA DEL COMPAÑERO ANARQUISTA GABRIEL POMBO! </p>
<p>
Gabriel Pombo da Silva fue condenado en Italia, en un juicio en el que no estuvo presente, a dos años de prisión por ¨apología del terrorismo¨.</p>
<p>En este delirante procedimiento judicial el estado italiano le acusa y condena por unos actos ( escribir y/o debatir y/o divulgar) cometidos desde el interior de su celda en una cárcel de alta seguridad en Alemania donde cumplía condena (en Alemania opinar no es delito).</p>
<p>Los textos fueron difundidos en tres blogs desde 2009 a 2012.</p>
<p>Italia ha cursado una OEDE (Orden Europea de Detención y Entrega) contra Gabriel, por lo que fué detenido en Vigo el 7/12/2025 y puesto a disposición de la Sección de Instrucción del Tribunal Central de Instancia, a cargo del juez Santiago J. Pedraz Gómez, ese mismo día quedó en libertad provisional.</p>
<p>Este juez ha accedido a la detención y entrega de Gabriel a los italianos, si bien condiciona esta última a que allí garanticen su derecho a un nuevo juicio o a interponer un recurso, lo que allí es simplemente imposible.</p>
<p>Italia es un estado obsesionado con liquidar a las revolucionarias anarquistas, a quienes persigue recalcitrantemente, con quienes se ensaña y a quienes encarcela a discreción.</p>
<p>Arrojar a un anarquista cómo Gabriel , a quien la prensa mercenaria italiana por encargo de la policía ha bautizado cómo “el rey de los anarquistas” a las fauces de la inquisición antianarquista italica, es lo mismo que entregar a un militante palestino a Israel, o a un activista homosexual a Arabia Saudí, nadie duda del exquisito trato que recibirán.</p>
<p>Ejemplo, a Alfredo Cospito, anarquista preso en Italia desde 2012 y que lleva en aislamiento extremo (art. 41 bis) desde mayo de 2022, defendiéndose con duras huelgas de hambre, le han prorrogado esta infame medida este pasado treinta de abril durante otros cuatro interminables años.</p>
<p>El aislamiento extremo es tortura extrema.</p>
<p>Si a Gabriel se le lanza a las garras del sistema judicial italiano, nadie puede garantizar que regrese, ni en qué condiciones lo haga.</p>
<p>Nuestro compañero ha pagado con más de treinta años de cárcel su entrega desinteresada, su compromiso con la lucha por la justicia, la equidad y la libertad integrales, y ahora le quieren arrancar de entre los suyos, su compañera, su hija, para entregarle maniatado al sádico y anarcófobo estado italiano.</p>
<p>No lo podemos permitir!</p>
<p>No lo vamos a permitir!</p>
<p>
PEDIMOS la máxima difusión de este comunicado y de toda nueva información sobre este grave asunto.</p>
<p>OS PEDIMOS SOLIDARIDAD.</p>
<p>
LA CONTRATERTULIA (programa de radio anarquista al que pertenece Gabriel)</p>
</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-above"><div class="field-label">Tags: </div><div class="field-items"><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/5847" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">extradición</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/925" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Gabriel</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/6465" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Pombo</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/56" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">Represión</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/1205" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">anarquismo italiano</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/6" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">insurreccionalismo</a></div></div></div><div class="field field-name-field-enlaces-relacionados field-type-text field-label-above"><div class="field-label">Enlaces relacionados / Fuente: </div><div class="field-items"><div class="field-item even">;
Sat, 16 May 2026 17:46:07 +0000
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Murió el compañero Bonanno
/node/53607
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" property="content:encoded"><p style="text-align:justify"><img alt="" class="align-left" src="; />Ha muerto Alfredo Maria Bonanno, pensador anarquista, amigo de la revuelta y la insurrección. El anarquismo de los últimos tiempos no se entendería sin sus contribuciones. </p>
<p style="text-align:justify">El 6 de diciembre falleció Alfredo María Bonanno, un destacado teórico y activista anarquista italiano. Bonanno fue redactor de las revistas Provocazione y Anarchismo durante la década de los ochenta. Además, fue el autor de numerosos ensayos (como Poder y Contrapoder, La dimensión anárquica, Teoría y práctica de la insurrección, La destrucción necesaria y Afinidad y organización informal) y panfletos (como «La tensión anarquista», «Otra vuelta de tuerca del capitalismo» y «El placer armado«). Este último texto fue prohibido en Italia y le supuso una condena a dieciocho meses de cárcel, por hacer “apología de la violencia y subversión”.</p>
<p style="text-align:justify">Como dice Helios Escalante en Twitter, «para muchos de nosotros sus textos y su práctica fueron importantes en los años 90 y 2000 y abrieron debates sobre la organización y la acción libertarias en el contexto español». Pese a las diferencias filosóficas o estratégicas que cada una pueda tener con él, sus aportaciones teóricas y prácticas al anarquismo han sido fundamentales para cualquier activista de nuestra generación y siempre le estaremos agradecidas por ello.</p>
<p style="text-align:justify">Porque criticamos constructivamente a todos aquellos que se retardan en posiciones de compromiso con el poder o que sostienen ya imposible la lucha revolucionaria. Porque mucho mejor que esperar, estamos decididos a pasar a la acción incluso cuando los tiempos no están maduros. Porque queremos acabar con este estado de cosas ya, y no cuando las condiciones externas hagan posible su transformación. He aquí los motivos por los que somos anarquistas, revolucionarios e insurreccionalistas. Alfredo Maria Bonanno</p>
<p style="text-align:justify">Que la tierra te sea ligera, compañero. Que viva la Anarquía.</p>
<p style="text-align:justify">Fuente: Todo por hacer</p>
</div></div></div><div class="field field-name-field-tags field-type-taxonomy-term-reference field-label-above"><div class="field-label">Tags: </div><div class="field-items"><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/6" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">insurreccionalismo</a></div><div class="field-item odd" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/4063" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">necrológica</a></div><div class="field-item even" rel="dc:subject"><a href="/noticias/taxonomy/term/5838" typeof="skos:Concept" property="rdfs:label skos:prefLabel" datatype="">bonanno</a></div></div></div>
Sat, 09 Dec 2023 14:14:04 +0000
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Breve reporte informativo del estado del tiempo
/node/41624
<div class="field field-name-body field-type-text-with-summary field-label-hidden"><div class="field-items"><div class="field-item even" property="content:encoded"><p><em>A Alfredo Cospito, co-conspirador y compañero.</em></p>
<p style="text-align:center"><em> </em></p>
<p style="text-align:center"><em><span style="font-size:10.0pt"> Lo que se condena es precisamente el hecho de tenerse en pie y de andar a partir de una crítica radical del poder y de una ética intransigente de la libertad; y para colmo, de hacerlo hasta las últimas consecuencias.</span></em></p>
<p style="text-align:center"><em> </em><span style="font-size:10.0pt">Daniel Barret (Rafael Spósito)</span></p>
<p style="text-align:justify"> </p>
<p style="text-align:justify"> En fechas recientes ha cobrado nuevos bríos un viejo y engorroso debate –pero, no por ello carente de importancia– al interior de los círculos anarquistas de praxis que han venido recuperando, a lo largo de los últimos cuarenta años, el aliento insurreccional de la Anarquía. En este sentido, es innegable el protagonismo de los <em>blogs</em> de contra-información anarquista<a href="#_edn1" name="_ednref1" title="" id="_ednref1"><span style="font-size:12.0pt">[1]</span></a> y, de las nuevas publicaciones internacionales, comprometidas con la renovación de la propuesta anárquica de signo insurreccional. Entre las publicaciones implicadas en este debate teórico, destacan <em>Vetriolo</em>, <em>Fenrir</em>, <em>Avis des Tempêtes</em> y, <em>Kalinov Most</em>, por mencionar algunas de las más activas en este fastuoso proceso de reactualización de la teoría y la práctica ácrata a ambos lados del Atlántico. En sus páginas constantemente encontraremos reflexivos ensayos y contundentes aportaciones destinadas a reafirmar el ideal anárquico desde la práctica, confrontando desvirtuaciones y señalando desviaciones. La mayoría de sus textos son anónimos o de factura colectiva; por lo general, asumidos como postura editorial y/o, firmados con el nombre de la publicación en cuestión.</p>
<p style="text-align:justify"> «<em>Fuera del anonimato</em> –como nos recuerda el compañero Cospito– <em>solo hablan los presos</em> (y los prófugos y los furtivos –agregaría yo) <em>que, con orgullo, reivindican su propio recorrido»<a href="#_edn2" name="_ednref2" title="" id="_ednref2"><strong><span style="font-size:12.0pt">[2]</span></strong></a></em>. Y sí, precisamente uno de esos compañeros presos que hablan y escriben con nombre y apellido, es Alfredo Cospito, quien, quizás por ello, ha tenido que asumirse vórtice del actual debate intrínseco al denominado <em>insurreccionalismo</em> en torno al dilema entre la reivindicación o el quehacer anónimo. El meollo de la discusión, aparentemente se centra en el antagonismo que plantean algunos compañeros entre la práctica de la acción anónima y la acción reivindicada por alguna agrupación particular. Remota discusión interna que se remonta al concepto mismo de “propaganda por el hecho”<a href="#_edn3" name="_ednref3" title="" id="_ednref3"><span style="font-size:12.0pt">[3]</span></a> y que acrece, de nueva cuenta, en la recta final de los años 70 con la irrupción del anarquismo insurreccional en medio del inmovilismo contemplativo que había arraigado en nuestras tiendas en la segunda mitad del siglo XX. </p>
<p style="text-align:justify"> Empero, la discusión que hoy nos ocupa –esa que ahora se libra encarecidamente en el propio corazón de la tendencia informal anárquica– comenzó a acumular su actual perfil por los años noventa del milenio anterior<a href="#_edn4" name="_ednref4" title="" id="_ednref4"><span style="font-size:12.0pt">[4]</span></a> y, recargó baterías en noviembre de 2011 con las múltiples reacciones que generó la <em>Carta a la galaxia anarquista<a href="#_edn5" name="_ednref5" title="" id="_ednref5"><strong><span style="font-size:12.0pt">[5]</span></strong></a></em>; contexto que motivó la celebración de las <em>Jornadas Informales</em> <em>Anárquicas </em>(<em>Simposio Internacional</em>) en la Ciudad de México, dos años más tarde, invitando a participar a las partes divergentes y que, lamentablemente, la represión sistémica impidió que se concretara como lo habían proyectado sus organizadores.</p>
<p style="text-align:justify"> Sin embargo, algunos compañeros insisten en que el “disenso” en realidad se ubica en la inferida contradicción entre el llamado “nuevo <em>insurreccionalismo</em>” y, un “<em>insurreccionalismo</em> clásico”, “tradicional”, “puro”…<a href="#_edn6" name="_ednref6" title="" id="_ednref6"><span style="font-size:12.0pt">[6]</span></a>, que se niega a asimilar los cambios que lo sitúen a la altura de la historicidad presente.</p>
<p style="text-align:justify"> </p>
<p style="text-align:justify"><strong><em>Los cambios producen miedo</em></strong></p>
<p style="text-align:justify"> En esta tesitura, habría que puntualizar, que las modificaciones –lentas o aceleradas– que han venido acaeciendo en el transcurso de las últimas décadas en el plano de las configuraciones sociales, políticas y económicas y; las adecuaciones que se han ido generando a partir de la experiencia recogida durante los últimos veinte años, con los impulsos de la guerra anárquica en territorios específicos, han provocado un proceso de renovación –que alimenta dudas y produce miedo– en las mismas entrañas de la tendencia informal anarquista.</p>
<p style="text-align:justify"> Como bien nos advierte el compañero Cospito: «<em>Algo ha cambiado</em>» al interior del <em>insurreccionalismo</em>. No se trata de un «<em>“subproducto” suyo sino una especie de “evolución” que parece no detenerse frente a condenas, aislamientos e, incomunicaciones. Un insurreccionalismo seguramente más desordenado pero con la gran virtud de no tener fórmulas preconcebidas, porque es absolutamente caótico</em>.»<a href="#_edn7" name="_ednref7" title="" id="_ednref7"><span style="font-size:12.0pt">[7]</span></a></p>
<p style="text-align:justify"> Evidentemente, la descripción de esta peripecia rabiosamente actual, suscita inquietudes y formula interrogantes. En consecuencia, nos toca ahora disipar –hasta donde el entendimiento nos permita– los temores y las dudas, generalmente asociadas a los procesos de cambio. Merece entonces aclarar, que las renovaciones que se han venido efectuando en el quehacer cotidiano de los círculos del anarquismo insurreccional no representan una nueva “desviación” al interior de nuestras tiendas ni cimentan ninguna deformación ideologizada. Por el contrario, este desarrollo dinámico de la insurrección ácrata en nuestros días –cada vez más alejado de los recetarios y las conceptualizaciones ajenas–, hace que la tendencia informal anárquica hoy reafirme sus tesis fundacionales y comience a remitirse como modelo a escala internacional. Lo que solo puede ser concebido como un campo de oportunidades y desafíos; por lo que no cabe postura más razonable que señalar también, con la enjundia requerida, aquella serie de obstáculos que han venido limitando el desarrollo del movimiento anárquico actual y, sobre los cuales tendremos que actuar con la determinación necesaria.</p>
<p style="text-align:justify"> Pero, antes de continuar avanzando en los esclarecimientos pertinentes, considero que valdría la pena subrayar que, el término “<em>insurreccionalismo</em>”, nunca nos ha parecido ciertamente idóneo<a href="#_edn8" name="_ednref8" title="" id="_ednref8"><span style="font-size:12.0pt">[8]</span></a> a la hora de designar ese proceso profundo de reafirmación y reactualización teórico-práctica que auspició el regreso del informalismo anárquico al espectro de las propuestas beligerantes a finales de la década del setenta del siglo pasado, tras años de ostracismo y olvido. Si bien es cierto que con la expresión se ratifica el natural posicionamiento de la Anarquía frente al Poder, en general, y, particularmente, ante el inmovilismo y la contaminación socialdemócrata del período de “anarquismo en transición”<a href="#_edn9" name="_ednref9" title="" id="_ednref9"><span style="font-size:12.0pt">[9]</span></a>; también es innegable que corre el riesgo de confundirse con una nueva mercancía disponible en el vasto mercado de las ideologías<a href="#_edn10" name="_ednref10" title="" id="_ednref10"><span style="font-size:12.0pt">[10]</span></a>, y no solo por el nefasto sufijo (“ismo”) con que concluye este vocablo, sino por el acomodo de la noción misma de “insurrección” que, en este caso, se limita a la estrategia invariante de la “insurrección generalizada”, reduciéndose el infinito accionar insurreccional anárquico a una suerte de expresión matemática que no cambia de valor frente a determinadas transformaciones. De todos modos, pese a esa, y a otras disonancias, igualmente importantes, no dudamos en sumarnos –por allá de los ochenta del siglo XX– a ese potente proceso de reactualización del anarquismo que, como siempre he señalado, reanimaba su gestualidad transgresora y revivía su espíritu insurreccional asegurándole el presente.</p>
<p style="text-align:justify"> Después de un profundo balance reflexivo de las luchas del movimiento anarquista histórico y un análisis consciente de las mutaciones del capitalismo, un núcleo de compañeros italianos inauguraba un conjunto de tesis y contribuciones que daba paso a nuevos entendimientos y nuevas concepciones que ya no correspondían con los anquilosados modelos de organización y acción que durante casi un siglo le habían otorgado sus rasgos definitorios, concediéndole vida a un anarquismo recontextualizado y rejuvenecido, que recuperaba su capacidad sediciosa. Este entramado de propuestas y consideraciones sería conocido al interior del movimiento como Tesis insurreccionales y, popularmente quedaría bautizado como “<em>insurreccionalismo</em>”.</p>
<p style="text-align:justify"> No acostumbro a echar flores de plástico a nadie pero, definitivamente, no se nos puede ocultar que el compañero Alfredo Bonanno, sería el más esclarecido impulsor de dichas tesis, dedicándose a sistematizar las contribuciones de esa etapa y produciendo incontables textos con cierta asechanza refundacional. Este ineludible reconocimiento, lo he hecho siempre, sin por ello relegar las importantes aportaciones teórico-prácticas de un nutrido grupo de compañeras y compañeros, entre los que sobresalen mi querido Consta Cavallieri, nuestra entrañable Jean Weir, Massimo Passamani, y, Guido Mantelli (tal vez, el <em>insurreccionalista</em> más crítico del <em>insurreccionalismo </em>en su tiempo) y, sin dejar de distinguir un fardo de debilidades y limitaciones, presente en dicha tendencia desde su renacimiento, que precisamente se enlista en esas “otras disonancias” que aludía con anterioridad. </p>
<p style="text-align:justify"> </p>
<p style="text-align:justify"><strong><em>La tempestad en un vaso de agua</em></strong></p>
<p style="text-align:justify"> La oposición entre la “acción anónima” y la “acción reivindicada”, si bien se ciñe a la tempestad en un vaso de agua<a href="#_edn11" name="_ednref11" title="" id="_ednref11"><span style="font-size:12.0pt">[11]</span></a>, reduciéndose a «<em>un falso dilema</em>», como recalca Cospito<a href="#_edn12" name="_ednref12" title="" id="_ednref12"><span style="font-size:12.0pt">[12]</span></a>; es evidente que también se ostenta como contraposición maniquea entre la “insurrección generalizada” y la “insurrección individual”. Es decir, se sujeta a la eterna disonancia entre los partidarios de la “insurgencia social” –injertados en el “movimiento real” de los excluidos con su estrategia de “luchas intermedias” (incluyentes, aliancistas y políticas)– y, los secuaces de la guerra anárquica a través de la “insurrección individual” (henchida de herejes, parricidas y desfachatados incontrolables).</p>
<p style="text-align:justify"> Lo seductor de este aparente antagonismo es que invita a la profundización de las ideas, a la reflexión constante a partir de la experiencia práctica y, pone en evidencia las contradicciones a superar; es decir, nos incita a evolucionar: a no estancarnos, a remozar.</p>
<p style="text-align:justify"> Al respecto, es importante corroborar un intenso proceso de renovación sistemática al interior del denominado <em>insurreccionalismo</em>, trazado a lo largo de un extenso camino de críticas al inmovilismo, al trasnochado anarcosindicalismo, a la síntesis especificista, al “anarco”-leninismo (neoplataformismo) y a las ideologías en general, que sin duda, le ha permitido forjarse como configuración abierta que cambia precisamente al influjo de las condiciones en las que actúa y al compás de las transformaciones en las luchas y en las formas de pensar y actuar, adecuándose a la historicidad concreta de la que formamos parte. Consecuentemente, mediante la prolongación <em>ad infinítum</em> de este proceso de renovación, será posible hacernos de los insumos específicos que nos permitan imponernos a las limitaciones y, abandonar ataduras y conceptualizaciones que hoy impiden el libre desarrollo teórico-práctico del anarquismo contemporáneo.</p>
<p style="text-align:justify"> Nos corresponde dar continuidad a este proceso de apropiación de la historicidad y experimentar un nuevo empuje con su pertinente renovación teórico-práctica. Qué mejor manera de impulsar una teoría y una práctica remozada que introduciendo una agenda de reflexiones y diálogos entre las compañeras y compañeros comprometidos con la recreación de un paradigma subversivo renovado, capaz de articular a los anarquistas informales y de proyectar la guerra anárquica en todos los confines del planeta, enfrentando las diversas formas de poder establecidas y por establecer. Pero, esos diálogos –ineludibles– habremos de librarlos sin arrogancia y sin condenas moralizadoras. A los anarquistas no nos incumbe adoctrinar ni regañar, esto solo aplica para quienes evangelizan desde el púlpito con aires de guías espirituales. Quienes actúan así no buscan afines –cómplices y co-conspiradores con quienes concretar la destrucción anárquica en los cuatro puntos cardinales– sino discípulos y ovejas dóciles a quienes pastorear.</p>
<p style="text-align:justify">